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Bufeo, el delfín boliviano amenazado

En las cercanías del Parque Noel Kempff Mercado y a lo largo de los afluentes del río Iténez existe predisposición en las comunidades para salvaguardar esta valiosa especie en peligro.

Bufeo, el delfín boliviano amenazado

Fotos: Fernando Trujillo. La expedición Inia 2017 por el río Iténez.

Xiomara Zambrana *

El bufeo es el único mamífero acuático de Bolivia y uno de los más grandes delfines de río. La aparición de este mamífero en el cauce de un río es un espectáculo espléndido y conmovedor.

En Bolivia  se conoce al delfín de río como bufeo. El nombre Inia proviene del grupo étnico de los Guarayos, así fue como lo bautizo Alcides Dorbigny en 1832, en Baures lo llaman IBGE, los Itonamas lo conocen como Puchca y en Moxos es llamado Aico.

 El bufeo es considerado el rey de los ríos, está encima de la cadena trófica. Las anécdotas sobre peleas entre anguilas y bufeos se consideran un espectáculo, historias que suelen escucharse de los pescadores más expertos. 

Esta especie, amenazada como muchas en el mundo, mereció el trabajo conjunto de especialistas y expertos biólogos que forman parte de la Fundación Omacha así como de World Wildlife Fundation (WWF), la Organización No Gubernamental Faunagua y el Parque Noel Kempff Mercado, que coordinaron la expedición Inia 2017, de largo aliento, que tuvo una etapa de conteo de delfines en junio pasado, junto a guardaparques y comunarios de poblaciones asentadas en la región.

"El bufeo levanta al anguila con su cola a unos dos metros de altura”, relata Elmer Peña, uno de los tres guardaparques con más experiencia en la zona y que forma parte de la expedición.

 El delfín boliviano es también relacionado con castigos de carácter mitológico, por ejemplo, si una persona se baña en el río en determinados periodos del año, o mata un bufeo, esta es "encantada” y se convierte en bufeo. Otra creencia gira en torno a que los bufeos son almas de niños perdidos que han sido transformados en bufeos  y de ahí el carácter carismático de los mismos. 

Un equipo de biólogos expertos en delfines de río de Colombia y Bolivia, además de guardaparques del Parque Noel Kempff Mercado, navegaron durante cinco días por el río Iténez- Guaporé, en la primera expedición dentro de un área protegida, para contar delfines de río y ver en qué condiciones se encuentra la especie.

La expedición lanzó la cifra de 230 bufeos en 270 kilómetros de río recorrido en cinco días, es decir aproximadamente un delfín por cada kilómetro. Según los expertos el número de animales que observó no ha sido bajo ni alto. El río Iténez se caracteriza por sus aguas negras y no es muy productivo si se compara con un río de aguas claras, como el Mamoré. 

Dicha cifra resulta un número aceptable, ya que no se tiene un parámetro de comparación, pero  las particularidades que dicha zona presenta tiene que ver con el escudo brasileño, el cual carece de sedimentos o nutrientes, elementos que definen la cantidad o el volumen de peces en un río. 

A su vez, la presencia de los peces determinará la presencia de los delfines. En el caso de los alrededores del Parque Noel Kempff Mercado, los bufeos se hallan concentrados en aproximadamente 25 bahías. Del 99% del área de distribución de la especie, el 1% está dentro de un área protegida y eso es lo que hay que aprovechar y proteger, según repiten los expertos.

Dada esa particularidad y ante la imposibilidad del parámetro de comparación, estos datos serán comparados con los lanzados por una expedición realizada el 2007 en otro tramo del río. Y el procedimiento es hacer un nuevo estudio en uno o dos años.

La iniciativa es financiada por Fundación Omacha a través de Witley For Nature, del WWF.  Omacha es una organización no gubernamental de carácter social no lucrativa,  dedicada a proyectos de investigación orientada al desarrollo sostenible y manejo de los recursos hidrobiológicos y humedales de Bolivia, que trabajó durante esta expedición en coordinación con el Parque Nacional Noel Kempff Mercado y Faunagua.

Estas entidades actúan para que la presencia del delfín del río sea salvaguardada, no sólo por ser una especie bella e inteligente, sino porque se cobija en el escenario alrededor del Parque Nacional Noel Kempff Mercado, en el departamento de Santa Cruz, que  fue declarado  Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 2012.

El bufeo es el único mamífero acuático de Bolivia y  es uno de los más grandes delfines de río. En promedio, los machos llegan a medir 2,55 metros de longitud y pueden pesar entre 160 a 180 kilogramos. Las hembras llegan a medir hasta 2,16 metros y su peso se aproxima a los 100 kilogramos.

La especie boliviana del delfín de río es única en el mundo, no existe en otras zonas y se halla también en una zona cuyas características son excepcionales. El Libro Rojo de Vertebrados de Bolivia, que presenta a todas las especies amenazadas, indica que se trata de una especie vulnerable que puede desaparecer, por lo que fue declarada por ley en 2012 Patrimonio Natural del Estado Plurinacional de Bolivia. 

Un patrimonio ecológico

El biólogo marino Fernando Trujillo, socio fundador de la Fundación Omacha, parte del hecho que aunque Bolivia es un país sin mar, tiene delfines. 

"La especie que tienen en Bolivia es única, por los procesos geológicos que se dieron hace millones de años quedaron aislados acá y de alguna manera del valor genético el acervo poblacional de esta especie es única”, explica.

Este experto define al bufeo como un medidor del ecosistema y de las aguas donde se halle presente. "Son el jaguar del agua”, dice; está controlando poblaciones de peces en sitios donde proliferan, es un controlador.

Robert Salvartierra, jefe de protección del Parque Noel Kempff Mercado, enfatiza  que en los alrededores del parque  el delfín de río es una especie protegida que conlleva un valor ecológico por la función que cumple en la cadena en los ecosistemas acuáticos y también es un indicador de la calidad de salud de estos ecosistemas.

"Los ecosistemas acuáticos son frágiles, el tema de sobrepesca, contaminación, incendios en los bosques y más que todo  la falta de conocimiento de los pescadores y ribereños sobre la importancia de esta especie y la reducción del aumento depende de manejar estos factores”, señala Salvatierra.

Por su parte, el biólogo colombiano Federico Mosquera explica que hay una conectividad funcional y estructural. La primera significa que el ecosistema permite los desplazamientos de migraciones de especies y la segunda es cuando hay conexión entre los distintos tipos de hábitat. 

 

Los diferentes tipos de hábitats permiten la distribución de distintas especies. Los delfines migran detrás de sus presas, los peces. De hecho, hay especies de peces que pueden migrar 4.000 kilómetros, sean estas migraciones con finalidades reproductivas o alimenticias. 

Las amenazas que se ciernen sobre este ejemplar

Si bien los resultados de esta expedición son positivos, los expertos reiteran que hay que mantenerse alerta en la protección de esta especie, debido a las posibles amenazas, como el posible vertimiento de agroquímicos de parte del Brasil al ser este un río internacional. 

El Parque Noel Kempff Mercado colinda con la frontera brasileña, una de las áreas protegidas mejor conservadas, posee 1.523.446 hectáreas y está cubierta por un 75% de ríos.

A ello se suma la intervención humana en la zona, ya que durante el recorrido en cinco días se avistaron cerca de 35 lanchas de pesca deportiva en la zona. Respecto a ese tema, los testimonios de comunarios y guardaparques dan cuenta de que anualmente, dicha zona brasileña recibe 15.000 turistas.

Los riesgos que corre el bufeo son muchos. Trujillo prioriza entre los peligros la pérdida de conectividad a raíz de la construcción de hidroeléctricas como en su país Colombia, ya que éstas cortan la posibilidad de movimiento y provocan   incluso que algunos ejemplares queden aislados. 

Coincide Mariana Escóbar, bióloga que forma parte de Faunagua: "Respecto a las represas, se sabe que en otros países sí generó fragmentación de las poblaciones y bloquea la conectividad entre las poblaciones. Cuando suben las aguas y la llanura queda inundada, los delfines se desplazan porque los peces se desplazan. Y cuando bajan las aguas, si se ha alterado el hábitat y hay canales cerca de los cultivos, los delfines pueden quedar atrapados”.

La perdida de hábitat, la minería ilegal, la contaminación del agua, el vertimiento de mercurio, la deforestación son otros factores que juegan en contra. 

"Hace muchos años a mí me decían la deforestación afecta los delfines y yo no entendía cuál era la relación entre tumbar un árbol y un delfín, pero la relación está en los peces. En ríos como el Iténez no hay mucho sedimento ni muchos nutrientes. Entonces, los peces se alimentan básicamente de frutos y en la época de inundación -cuando empieza a subir el agua- esos frutos caen al agua. Está todo sincronizado”, explica Trujillo. 

Una hectárea de selva inundada produce 20 toneladas de semillas al año y la mayoría de esas toneladas son consumidas por peces. Entonces, cuando uno tala las orillas deja de haber semillas, deja de haber peces y, por lo tanto, deja de haber bufeos. Así funciona la cadena.

En la zona del Amazonas se pasó de pescar bagres a capturar otras especies de peces, por ejemplo, peces de escama, antiguamente consumidos por los comunarios.

El caso más preocupante es el del blanquillo, que para los comerciantes resulta una buena oferta, por lo que presionan para su pesca. Desafortunadamente, para la captura del blanquillo se usa animales muertos y se confirmó que se matan bufeos para ese fin.

Varias entidades, una expedición

Los esfuerzos conjuntos en la expedición buscan conservar íntegramente el sistema, no sólo al delfín, según explican los expertos. Este mes se presentará el reporte final y oficial de la expedición.

Fernando Trujillo dice que es la primera vez que se realiza este trabajo en un área protegida en un sitio donde no se han contado delfines antes y que está conservado.

 "Para el Parque Noel Kempff Mercado es importante conservar el delfín, somos un área protegida y esta especie nos indica si hay más o menos peces, si todo está saludable, el agua, el bosque, ellos están en la cima, mantienen el equilibrio, no es cómo piensan algunos que hay menos peces porque el delfín se los come es más bien al revés”,   cuenta Robert Salvatierra, Jefe de Protección de este parque. 
  
    
* La autora pertenece al World Wildlife Fundation.

 

 

 
 
 
 
 
 

 

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