Apuntes

Un consultorio espiritual para las penas en Venezuela

Un centenar de pacientes esperan cada día en el centro Madre Érika para que los “hermanos” revisen sus dolencias.
domingo, 10 de septiembre de 2017 · 12:00:00 a.m.
Héctor Pereira Caracas

Una calle sin salida de la favela venezolana de Petare, en Caracas, acoge cada día a decenas de enfermos que buscan en consultorios espirituales curar los males que no pudieron atender en el sistema de salud del país, afectado por la escasez de medicamentos y una crisis económica generalizada.

Con el nombre popular de "el callejón de los brujos” esta suerte de vereda espiritual lleva cerca de medio siglo operando en el hiperpoblado municipio Sucre, en las entrañas de la favela más grande de Latinoamérica, y atendiendo mensualmente a miles de personas provenientes de toda la geografía de la nación petrolera.

Lugareños aseguraron a EFE que el flujo de personas se mantiene aunque en ocasiones -como cada sábado- se dispara debido, principalmente, a la creciente demanda de consultas y operaciones espirituales para resolver problemas de salud que fueron imposibles de solventar con la medicina occidental.

Este es el caso de la señora Idolina, una pensionista de 69 años que reside en el noroeste de la capital venezolana y que acude por estos días al centro espiritual Madre Érika -el más grande de todos estos consultorios- para recibir tratamiento en su brazo derecho, que debía operarse según indicación médica.

La caraqueña -que lleva 31 años visitando ocasionalmente el sitio- dijo   que no tiene los 2.500.000 bolívares (unos 750 dólares) que requiere para cubrir los gastos quirúrgicos y, en cambio, celebra que por el equivalente a un dólar hoy en día está "curándose” y se siente alentada.

Así, un centenar de pacientes esperan cada día a las afueras del centro Madre Érika para que los hermanos revisen sus dolencias, elaboren un diagnóstico, les indiquen una dieta y los rituales por seguir para la curación o procedan a una "operación” si la consideran necesaria.

El hermano guayanés, el único de los espiritistas del callejón que accedió a conversar con EFE, explicó que estas intervenciones espirituales "se basan en equilibrar la energía” del paciente pues, afirmó, "son alteraciones energéticas las que producen las enfermedades”.

"El espíritu   da permiso para curar”, indicó tras agradecer a la divina providencia por todas las sanaciones que ha logrado a lo largo de 41 años de "trabajo espiritual”, los últimos al frente del centro Yaguarin en Petare. 

Hasta su consultorio llegó una sexagenaria con la esperanza de que su hijo de 35 años, diagnosticado con miopía desde la niñez, pueda recuperar la visión que perdió por completo hace un mes tras "una subida de tensión”, o eso recuerda ella que le explicaron los médicos en un hospital caraqueño.

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