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Ad Libitum

Los hombres frente al embarazo

Los hombres frente al embarazo

 Guery Zabala Gumucio

 

H ombres y  mujeres percibimos el embarazo de una manera muy distinta. Mientras para ellas  el embarazo a menudo es una etapa sublime, celestial, dulce y tierna, para ellos es como una responsabilidad y se concentran en analizar la situación económica familiar y en la planificación.
 
Así,  cuando los hombres se enfrentan a un embarazo, suelen centrarse en lo que deben hacer para asegurar el bienestar de sus parejas y de sus bebés.

La gestación supone un cambio en la vida de toda mujer a nivel físico, emocional y social. Pero, ¿y en los hombres? ¿Hay cambios? El hombre también puede experimentar cambios psicológicos y fisiológicos durante el embarazo. 

El ejemplo más extremo es el llamado síndrome de Couvade. Si bien no es habitual, hay casos de algunos padres primerizos que experimentan síntomas como vómitos, mareos, dolor abdominal o cambios en el apetito, en una empatía con su pareja. Normalmente sus efectos se hacen evidentes durante el primer trimestre del embarazo y terminan, al igual que los síntomas reales, con el parto.
 
Este síndrome suele aparecer en parejas más apegadas y cariñosas.

El embarazo supone muchos cambios en la pareja y  exige de ambos procesos de adaptación, pero para el hombre uno de los terrenos más difíciles de adaptarse es en el ámbito   sexual. La libido   puede verse muy afectada ya que en este momento la mujer le genera un respeto máximo, y da la sensación de estar perturbando, agrediendo o poniendo en riesgo su fragilidad de este estado, por lo que no es fácil acercarse sexualmente a su pareja. 

También existe el miedo de dañar al feto, pero este ser está a salvo, protegido por la placenta y los  médicos recomiendan las relaciones sexuales durante el embarazo, incluido el mismo día del  parto. El sexo durante el embarazo es sano  a nivel psicológico y afectivo, pero también físicamente, puesto que tonifica los músculos. 

Debido a este distanciamiento y a la  poca adaptación, la gestación es en una etapa en la cual la infidelidad sexual es frecuente.

Por otro lado, también hay hombres a los que   una mujer embarazada les despierta el deseo, pero más de  una sexualidad afectiva y amorosa. 

Otro cambio importante es   el emocional, muy percibido por las mujeres durante el embarazo.
 
Muchos hombres no saben manejar estos  cambios de humor repentinos, producidos por la fluctuación de las hormonas, lo cual hace que ella  lo perciba distante, callado, ensimismado y poco expresivo, aunque esto so significa desamor. 

Lo que pasa es que no sabe cómo reaccionar frente a esos cambios, ya que parece desde su percepción, si hace algo está mal y si deja de hacer también. Como no fue educado y  preparado para esta etapa se aísla  y  puede mandar mensajes erróneos a su pareja.   

Sumado a esto, muchos hombres viven con nervios y ansiedad esta etapa, sobre todo en el primer embarazo, porque hay incertidumbre ante los cambios y contrastes que no se pueden manejar.
 
Además, existe el miedo a dejar de ser el centro de interés de la relación, llegando a sentir muchas veces la existencia de una posible pérdida del control sobre la propia vida. 

Cuando la mujer ya es madre, muchos hombres aseguran que ven a su pareja distinta, dejan de lado  el rol de pareja  y solo asumen el de madre  y ellos no saben cómo crear vínculos nuevos, lo que en muchos casos afecta directamente la sexualidad. 

Ante este cambio vital, no hay que perder las actividades que se realizan en pareja, entendiendo que la otra persona no es alguien diferente, sino que ahora ambos tienen un rol más: el de ser padres.

Se debe aceptar que el embarazo y el parto suponen un giro de 180 grados en la relación, se pasa de ser pareja a ser familia y se añaden nuevas rutinas, roles y  preocupaciones. 

Es básico conocer el proceso biológico del embarazo y sus implicaciones en el día a día de las mujeres gestantes. Esto resulta clave porque el futuro padre intenta ser un resguardo que detenga todo aquello que creemos que puede hacer mal a la mujer embarazada, aunque muchas veces se puede llegar a sobreproteger por ese desconocimiento, o por ese rol protector.

Es importante entender que los hombres reaccionan como hombres ante un embarazo y no como mujeres. El hombre percibe un embarazo como una responsabilidad a la que debe responder. El embarazo ya no es asunto exclusivo de mujeres. El futuro padre también debe y puede ser protagonista de este gran acontecimiento.
 


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