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La salud mental durante el embarazo

Hay muy poca interacción positiva entre una madre que está pasando por una crisis, y su bebé.
domingo, 10 de septiembre de 2017 · 12:00:00 a.m.
Bitia Vargas  La Paz

 

E l embarazo es uno de los momentos en que más se nos exige a las mujeres tener especial cuidado por nuestra salud mental, porque es parte indivisible de nuestra salud física, es fundamental no solamente para tener un embarazo tranquilo, sino también para transmitir esa tranquilidad al bebé mientras de a poco va formándose en el vientre materno. 

Generalmente, cuando hablamos del trabajo estratégico para promover la salud mental de una mujer embarazada, debemos concentrarnos en tres aspectos importantes: su cuidado personal (salud), la percepción hacia su bebé y las redes de apoyo a su alrededor.

El cuidado personal de una embarazada está relacionado con todos aquellos aspectos que incluyen una alimentación adecuada, las horas de sueño necesarias, controles de rutina, ejercicios y todo aquello que de forma directa tendrá una repercusión importante en el bebé. Por ejemplo, si una mujer descuida su alimentación, hay riesgo importante de que su bebé nazca con bajo peso.

En este aspecto, cuando hablamos de salud mental nos damos cuenta que el cuidado personal de una embarazada es consecuencia directa de ésta. 

Las mujeres que están tristes, deprimidas, estresadas, difícilmente cuidarán de su alimentación.
 
Por otro lado, mujeres que están pasando por problemas y desarrollando síntomas asociados a la depresión, no tendrán una motivación para buscar atención y ayuda apropiadas para cuidar de su salud o la de sus hijos.

En este punto, lo que podemos hacer  es diseñar un cuadro en el que monitoreemos nuestra alimentación, para verificar que hemos desayunado, merendado, almorzado, cenado. O para verificar si estamos descansando lo necesario y si estamos ejercitándonos de manera continuada.
 
También para darnos cuenta de que nuestro descuido puede ser una señal de alerta que esté encubriendo algo más importante, como una depresión.

Un monitoreo diario nos permite ver qué tanto nos estamos cuidando. 

La percepción hacia el bebé hace referencia al grado de aceptación y respuesta adecuadas de la madre hacia todas las necesidades de su bebé, ya sean de tipo emocional, como abrazarlo, hablándole aun teniéndolo en el vientre, estableciendo contacto ocular, jugando con él, hasta las necesidades biológico físicas. 

Una vez más, en este aspecto nos damos cuenta que el hecho de que una madre o una embarazada empiece a establecer una relación saludable entre ella y su hijo será consecuencia directa de su salud mental. Podemos esperar muy poca interacción positiva entre una madre que está pasando por una crisis, violencia, estrés, ansiedad, y su bebé. 

El establecer un apego que ayude a preservar la salud mental de ambos (madre e hijo) se verá postergado por el aplanamiento emocional de la madre, habiendo mayor probabilidad de que este niño sea abandonado emocionalmente, o poco nutrido del amor necesario para su sano desarrollo.
 
Lo que se puede hacer en este punto es permitirnos momentos al día para hacer ejercicios de visualización en torno a nuestro bebé. Si éste aún no ha nacido imaginar por ejemplo, cómo será, que rasgos tendrá, como sonreirá, sus primeros pasos, etc. Esto ayudará a fortalecer nuestra relación con el bebé y desarrollará aún más nuestro amor e instinto de protección. 

La última estrategia, examinar las redes de apoyo a su alrededor, le da un papel relevante a su contexto más próximo, la pareja, la madre, los hermanos.

Una mujer embarazada, para ganar tranquilidad confianza y seguridad, necesita sentirse contenida, apoyada, amada. También participar de actividades en su comunidad que promuevan su salud mental, como los clubes de madres, las reuniones con amigas y todo aquello que le demuestre que puede contar con personas que principalmente la escuchen. 

El embarazo es una etapa muy dulce, pero es importante que en ese estado caracterizado por grandes cambios, le prestemos especial atención a ese factor que no sólo repercute en nosotras, sino también en nuestro bebé.