La Paz, Bolivia

Viernes 24 de Marzo | 08:06 hs

Recuerde explorar nuestro archivo de noticias
Un psicólogo cree que hay que enfocarse también en el victimario

Víctimas de agresión guían a su pareja hacia la rehabilitación

El CIDEM promueve el tratamiento psicológico para hombres violentos. Algunas mujeres no quieren terminar su relación y buscan que ellos tomen conciencia.

Víctimas de agresión guían a su pareja hacia la rehabilitación

ABI. Imagen de una campaña contra la violencia hacia la mujer.

Sergio Mendoza  / La Paz
Mujeres que son víctimas de agresión física por parte de sus parejas, las guían hacia la rehabilitación porque no quieren terminar su relación y ven una solución a la violencia en el tratamiento psicológico  que promueve el Centro de Información y Desarrollo de la Mujer (CIDEM).
"Se vio conveniente trabajar también con los agresores a solicitud de las mismas víctimas, ya que algunas no quieren terminar su relación y dicen que es necesario que su pareja se dé cuenta que actúa mal”, aseguró el psicólogo Jorge Morón.
El proyecto que él lleva adelante se inició este año y hasta ahora ha recibido 20 casos de violencia "no tan grave”, sostuvo, "porque feminicidios (por ejemplo) corresponde a otras instancias”. Unos cuatro agresores culminaron el tratamiento favorablemente, seis lo dejaron y el resto continúa.
 El tratamiento es voluntario.  Morón lo divide en cuatro etapas, aunque advirtió que  son relativas. La primera es la justificación, en la que el agresor escusa sus acciones seguro de que su comportamiento es necesario para cambiar  cosas que no le gustan de su pareja.
Luego viene la autocrítica, que es la toma de conciencia de lo errado de la violencia y el daño causado. La práctica de consejos, la tercera fase, consiste en seguir las instrucciones del terapeuta para evitar la agresión y buscar alternativas. Por último está la rehabilitación. "La mejor señal de ello es cuando la víctima nos dice que él cambió”, aseguró el psicólogo Morón.
  Lo que se quiere evitar es que el agresor finja, e incluso utilice el tratamiento para convencer a su pareja de que cambiará, cuando no tiene la intención de hacerlo.
"La mujer persiste en una relación  porque no todo es violencia. Por lo general, después de una golpiza viene la reconciliación. Se convierte en un círculo repetitivo por la capacidad que tiene el agresor de manipularla. Queremos evitar que a nosotros también nos haga creer que quiere rehabilitarse”, dijo el especialista.

 
 En su experiencia, Morón aseveró que los agresores son conscientes del daño que causan. Son pocos que lo hacen de forma involuntaria. "Confunden el amor con la sensación de poder y control sobre la otra persona”.  
Entre los factores que propician la violencia resaltó: la historia familiar, la educación, los roles en el hogar, el consumo de alcohol y la incomunicación.
Morón reconoció que la rehabilitación del agresor contra la mujer es todavía un área con mucho que explorar. Un aspecto curioso es la elaboración de escalas de predicción de riesgo de violencia,  instrumento para determinar las probabilidades de que una mujer sufra violencia y en que grado: bajo, moderado y alto.

El mismo término "rehabilitación” está en debate, pues lo más probables es que el agresor sea violento toda su vida.

Manejo de la ira
Conciencia  Reconocer el momento previo a la agresión, reacciones en el cuerpo por ejemplo. Ser consciente de ello.
Escape  Saber qué hacer para aliviar la tensión y evitar la agresión. Depende de cada uno lo que mejor le sirva, como salir de paseo, darse unos minutos para pensar, etcétera.
Diálogo  Dejar de reclamar todo el tiempo y empezar a comunicar cómo uno se siente, qué es lo que siente. Es otra manera de encarar el problema.
Negociación  En las discusiones de pareja o de cualquier otro tipo, el psicólogo Morón dice que no se trata sólo de ganar o de perder, sino de negociar con el otro. "No puedo tenerlo todo,  pero puedo negociar una situación en la que ambas partes ganemos”.

Clasifican a los agresores en 2 tipos: Pitbull y Cobra

Los doctores Neil Jacobson y John Gottman clasificaron en 1998 a los agresores de mujeres según ciertas características: los tipo Cobra, fríos y calculadores,  y los Pitbull, propensos a la violencia contra su pareja en todo momento.
El director del Grupo Proceso en Chile, Hermann Mondaca, cita a ambos autores para explicar que los agresores tipo Pitbull "monitorean cada movimiento de la mujer. Ellos tienden a ver traición en cada movimiento y ello los enfurece, cuando su rabia se hace violenta parecen perder control”.
En cambio, los Cobra presentan rasgos criminales y antisociales, además de una conducta sádica. "Su violencia crece de una   necesidad patológica para cumplir su objetivo, ser el jefe y estar seguro de que cada uno, especialmente sus esposas y enamoradas, lo sepan y actúen de acuerdo con ello. Aunque ellos no pierden el control como los Pitbull, son más violentos con sus parejas. Son agresivos con todos, incluso con extraños, animales, amigos, familiares y compañeros de trabajo”.
Ambos tipos dependen emocionalmente de su pareja, pero el Pitbull, a diferencia del Cobra, tiene potencial para la rehabilitación.
A nivel general, y según el psicólogo Jorge Morón, un agresor se caracteriza por ser "tremendamente manipulador”.
Al inicio de una relación sentimental actúa con amabilidad para evitar que la pareja huya. Posteriormente explotan las debilidades de su víctima.
Son celosos, a veces hasta niveles clínicos en los que dejan su trabajo y actividades cotidianas para seguir a su pareja. No aceptan las pérdidas con facilidad, según el especialista.

 

 

1
0
Comentarios

También te puede interesar: