Los “carros basureros” que operan en la urbe cumplieron su vida útil

La ciudad de La Paz enfrenta nuevos desafíos con la basura

En noviembre de 2016 se cumple el contrato con la empresa de saneamiento y servicios que se encarga del barrido, limpieza y recolección de residuos sólidos.
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La ciudad de La Paz enfrenta nuevos desafíos con la basura
Fotos: Tersa SA.Desde hace más de nueve años Sabenpe está a cargo de la basura.
La ciudad de La Paz enfrenta nuevos desafíos con la basura
La Paz debe negociar un nuevo contrato.
domingo, 01 de noviembre de 2015 · 00:00

Daniela Otero / Reportaje realizado para el Observatorio La Paz Cómo Vamos

Han pasado nueve años desde que el Gobierno Municipal de La Paz comenzó a trabajar con Sabenpe, la empresa de saneamiento y servicios ambientales que se encarga del barrido, limpieza, recolección y transporte de residuos sólidos de la ciudad hasta  el relleno sanitario de Alpacoma.

El contrato terminará en noviembre de 2016, pero incluso hoy, faltando todavía algunos meses para ese plazo, La Paz ya comienza a enfrentar nuevos y grandes desafíos respecto a cómo enfrentar en el futuro el manejo de los desechos.
A decir del municipio, esta década no ha planteado grandes problemas ni conflictos. Es más, el municipio tiene uno de los rellenos sanitarios más avanzados del país, y la ciudadanía, mal que mal, se ha acostumbrado a una rutina de frecuencias y horarios para que su basura sea recogida.
Por supuesto que no faltan quejas y hay zonas en las que el servicio no es del todo óptimo. Sin embargo, aparentemente, el reto radica en debatir qué se hará en el futuro de mediano plazo. ¿Se presentará Sabenpe a una nueva licitación internacional? ¿Habrá alguna otra empresa dispuesta a realizar el servicio bajo las exigentes condiciones a las que obliga la topografía de la ciudad? ¿Se revisarán los horarios y las frecuencias? ¿Se hará un contrato por un plazo más breve, digamos cinco años? ¿O más bien se aplicarán las lecciones aprendidas y se apostará por un contrato de largo plazo, que incluya cláusulas que hagan posible la adaptación a las nuevas e impredecibles condiciones que plantee el futuro?
Todas estas interrogantes están a la vuelta de la esquina y deben ser objeto de un profundo análisis, no sólo de parte de las autoridades, sino, sobre todo, de la población.
Un balance necesario
"Es bueno hablar del tema. La Paz está considerada como una de las ciudades más limpias del país, pero mantener esa condición es bastante complicado. Estamos a nueve de 10 años de un contrato y es necesario debatir estas cosas”, dijo el gerente del Sistema de Regulación Municipal (Siremu), Giovanni Jemio.
En el balance del municipio, Sabenpe cumplió con las inversiones comprometidas, con el equipamiento y la instalación de contenedores y papeleros que establecía el contrato. Según Jemio, "se podría decir que hay un 95% de cumplimiento por parte de la empresa”."El tema de la seguridad en el manejo de los desechos, la dotación de equipamiento, uniformes, escobas, escobillones, vestimenta, todo eso se ha cumplido. El sistema diseñado, con los horarios, frecuencias y rutas establecidas, también ha funcionado. Hay conformidad con Sabenpe”, agregó Jemio.
Pero, el hecho de encontrarnos prácticamente a puertas de la conclusión del contrato ya genera varias dificultades. Por ejemplo, "no hay posibilidades de mejoras en el plan de inversión por parte de la empresa” porque Sabenpe ya se encuentra ultimando sus obligaciones contractuales.
"Se tiene que hacer una licitación pública internacional. El contrato terminará en noviembre de 2016 y ahora nos enfrentamos a situaciones como el hecho de que los vehículos ya han cumplido su vida útil y no es posible comprar nuevos. Cada carro basurero cuesta 250 mil dólares y tiene una vida útil de cinco años, entonces estamos hablando de altos niveles de inversión que, a estas alturas, la empresa ya no está dispuesta a erogar”, explicó el funcionario.
Actualmente hay 32 camiones operando, pero la eventualidad de que sólo alguno de ellos presenten desperfectos ya implica graves problemas. "Si en una zona el carro basurero pasa cada dos días y el camión designado a ese sector se arruina, estaríamos hablando de al menos cuatro días de ausencia de servicio, lo que, obviamente, producirá quejas en la población”, añadió Jemio.
La negociación de un nuevo contrato
Uno de los principales aspectos en la negociación del nuevo contrato es establecer una línea de tiempo que se adapte a las exigencias de la ciudad, pero que también plantee un equilibrio financiero para la empresa que se haga cargo del servicio.
 "Hay que debatir cuál es la mejor forma. Por ejemplo, actualmente Sabenpe tiene 700 obreros, pero se necesita por lo menos 850. Habrá que debatir el tema de las rutas y frecuencias. Ahora, en algunas áreas el recojo se realiza hasta cuatro veces al día, en otras, día por medio, y en otras, tres veces por semana. Incluso, en las áreas comerciales, donde la frecuencia es la más alta de la ciudad, no es suficiente”, dijo el gerente del Siremu.
Y la ciudad no es un objeto inerte. Ella cambia, crece y plantea nuevas demandas. Por ello, uno de los principales debates será decidir cómo se enfrenta el futuro. Quizá la solución sería plantear un contrato de sólo cinco años, tiempo razonable en el que es predecible que no habrá grandes cambios que conviertan en obsoleto al nuevo convenio.
Pero con tan elevados montos de inversión -por ejemplo, en los carros basureros- es muy difícil que alguna empresa esté dispuesta a suscribir un acuerdo con tan poco margen de recuperación de sus inversiones.
 Por ello, aunque aparentemente sea más complicado, negociar un contrato de más largo plazo, con cláusulas de revisión cíclica, podría ser la solución. Sin embargo, en este momento, las autoridades se niegan a hacer alguna recomendación precisa porque se encuentran definiendo los términos de referencia para plantear una propuesta a la población.
Por su parte, hay un inexplicable hermetismo en Sabenpe. En al menos cinco ocasiones esta redacción intentó comunicarse con sus ejecutivos, sin éxito.
Altos costos subsidiados
La empresa recoge la basura en el 85% de la mancha urbana de La Paz. A pesar de que, según el municipio, el servicio es el más eficiente y el más barato del país, los ciudadanos pagamos, en promedio, 162 bolivianos por tonelada acopiada. El servicio incluye no sólo el recojo, sino también el barrido de calles y operativos especiales de limpieza. Sin embargo, el costo -indexado a las facturas por energía eléctrica- resulta elevado. Por ejemplo, en la zona de Sopocachi, los vecinos erogan algo más de 20 bolivianos mensuales.
Sabenpe presta este servicio en la zona Sur, el centro y la ladera oeste, mientras que la empresa Tersa SA trabaja en el restante 15%, es decir, en la ladera este, conformada por los macrodistritos San Antonio y Periférica, atendiendo las zonas de Achachicala, Alto Villa Salomé, Alto Villa San Antonio, Kupini, Chinchaya y otras.
Una responsabilidad no admitida
En estas condiciones, La Paz se apresta a negociar un nuevo contrato para el servicio de recolección de basura. Un documento que tendrá que ser debatido por instituciones y organizaciones del municipio.
Pero ningún contrato podrá garantizar un buen servicio si la población no admite su corresponsabilidad en este tema.  Y la irresponsabilidad vecinal no distingue rangos, oficios ni clases sociales.
Desde el más encopetado habitante de la zona Sur hasta la más humilde vendedora ambulante, mantiene  el concepto de que la basura no es un tema que tenga que ver con ellos, sin darse cuenta de que está en las manos de todos garantizar un manejo adecuado de la basura para evitar que la contaminación comprometa su propio futuro y el de las próximas generaciones.