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Esperan que el tendido de ambas líneas se inicie en diciembre próximo

La segunda fase del teleférico vuela

La compañía Doppelmayr tiene casi listas las partes de las líneas Blanca y Azul para La Paz.

La segunda fase del teleférico vuela

Técnicos ensamblan las torres del teleférico.

Marco Zelaya  / Wolfurt, Austria

En Wolfurt, Austria, donde están las principales instalaciones de la compañía Doppelmayr, anochece a las 17:15  y comienza a soplar un viento frío y húmedo que cala los huesos.

 Desde la terraza de una casa vecina a un cementerio local se pueden ver: Alemania, Suiza y Lichstenstein. Lo malo es que por tratarse de un día de baja temperatura se puede apreciar muy poco de esa línea trifínea.
De pronto, entre la niebla matinal se sumerge un avión y se aspira en el aire de Wolfurt el penetrante olor de las haciendas circunvecinas, que contrasta con las del enclave industrial que cobija esta ciudad al pie de Los Alpes y que está cerca de más de tres países, incluida Italia.
 En los talleres de Doppelmayr y sus contratistas que han firmado contratos para la fabricación de partes del teleférico paceño, se construyen gradualmente y, sin pausa, los componentes de las líneas Azul y Blanca. Ambas avanzan a su propio ritmo.
 Según el gerente de Mi Teleférico, César Dockweiler, la línea Azul está a la vanguardia, pues los reportes técnicos cruzados con la compañía austro-suiza Doppelmayr  informan que tiene un 65% de avance. Mientras que la Blanca, que causó rechazo de vecinos de la avenida Busch, tiene un 35% de ejecución.
 En todo teleférico, afirma Dockweiler, se conjugan dos elementos: la ingeniería y el campo electromecánico. El ritmo productivo febril permite la construcción de las torres de las nuevas líneas sin pausa.
 El objetivo, de acuerdo con Dockweiler, es iniciar el tendido de ambas líneas a partir de diciembre y, en el mejor de los casos, terminar la línea Azul en el primer semestre de 2017. Y la línea Blanca tendría que estar concluida el segundo semestre de ese año. A más de 10.000 kilómetros de La Paz se materializa, poco a poco, la red de teleféricos más larga del mundo.
 No es poco para esta ciudad, en la cual se rememora, casi a cada momento, la mítica historia de Heidy y de su abuelo, el huraño Viejo de los Alpes, y del buen Pedro, el pastor de ovejas. De hecho, en el ambiente de esta urbe se respira el aroma de las haciendas de la comarca.
 Michael Doppelmayr, el dueño de la compañía que controla el 65% del mercado, afirma que el proyecto boliviano otorgó un impulso a esta compañía de capitales austríacos y suizos.
 Aquí, para nadie es un secreto que el presidente Evo Morales soñó con la red de teleféricos después de que viera en funcionamiento esta modalidad de transporte en Caracas.
 Subsidiarias
 Doppelmayr, en Wolfurt, distribuyó gradualmente la línea de producción. Antes  concentraba el montaje de todas las piezas de un sistema de teleféricos, pero con el fin de acelerar la producción terció las múltiples tareas y conservó las estratégicas.
Contrató a la compañía Gassner, que tiene sus instalaciones en Wolfurt, para construir las torres. En sus talleres se crean pieza por pieza los soportes del sistema. La más alta de estas torres tiene más de 40 metros.
 Igual a un rompecabezas, los obreros ensamblan una por una las piezas de las torres de la línea Azul, que unirá Río Seco, la Universidad Pública de El Alto y la gigantesca feria 16 de Julio con la estación Jacha Qhatu, de la línea Roja, en la Ceja.  Inmensas laminadoras y técnicos especializados unen las partes de las torres.
 También se inició el ensamblaje de las torres para la línea Blanca, unos inmensos cilindros que, una vez unidos, conectarán el cable entre Miraflores con la avenida Arce y la zona Sur. Este ramal tendrá comunicación con las líneas Amarilla y Verde.
La compañía local Salzmann fabrica las cubiertas de las estaciones a un ritmo febril. El contrato con Doppelmayr, según Gerhard Salzmann, el gerente propietario, representa casi el 60% de los ingresos de la gigantesca empresa. Sus operarios doblan y sueldan las piezas como si fueran de papel, gracias a la ayuda de una tecnología de punta.
 Doppelmayr, sin embargo, se reservó el trabajo de creación y corte de las piezas más complejas en acero. En las instalaciones de esta empresa familiar, los "bisturís” de láser cortan las planchas de acero alemán con que están hechas las piezas del sistema, desde las poleas hasta el mismo cable, al cual se enganchan las cabinas.
 El mercado
 Según Doppelmayr, un 65% del mercado mundial de teleféricos está bajo su control. El calvo Michael Doppelmayr, heredero del imperio de esta modalidad de transporte, asegura que ese sitial responde a la voluntad de innovar los productos de su compañía y repite que Bolivia es un hito para esta compañía.
 César Dockweiler planificó   que la segunda fase, de más de 1.200 contenedores, 300 de ellos sean de la línea Azul y al menos 300 de la Blanca.
 Los camiones salen de Wolfurt hasta el puerto de Hamburgo, en Alemania, donde entregan los contenedores en barcos que cruzan el Canal de Panamá hasta atracar en el puerto de Arica, desde donde las partes son transportadas en camiones de alto tonelaje hasta La Paz.
 La línea Azul consta de 38 torres y la Blanca, 35. Hasta el momento 10 torres del ramal Azul -¿por qué Azul?, uno se pregunta en estas tierras alpinas- ya fueron embarcadas. La respuesta es que hay premura por instalar todo el sistema, que suple a un metro, imposible de instalar en La Paz por su geología y ríos subterráneos, a la brevedad posible.

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