Autoridades nacionales apoyarán la postulación ante la Unesco

El Gran Poder se esmera para ser Patrimonio

La chola paceña brilló sin escotes ni transparencias. 40.000 folkloristas se sumaron a la postulación de la Entrada como patrimonio mundial.
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Las “lecheras ” usaron hasta más de 30 polleras.
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Los Wacas teatralizaron la domesticación de las reses.
El Gran Poder se esmera para ser Patrimonio
Folkloristas recomendaron evitar escotes y transparencias.
sábado, 30 de mayo de 2015 · 10:05:00 p.m.
Leny Chuquimia /  La Paz
"Ojo cerrado / te he querido”, coreaban bailarines, público y hasta el Vicepresidente    al paso de las morenadas que participaron ayer  en  la Entrada del Gran Poder. Bloques de hasta 500 mujeres de pollera, cubiertas con elegantes mantas y ostentosas joyas, lucieron orgullosas   su tradicional vestimenta, sin escotes ni transparencias. Este año la fiesta se postulará ante la Unesco para ser Patrimonio.
"Tuvimos una primera media jornada exitosa. La preocupación que  teníamos ante posibles tergiversaciones al traje de la Chola Paceña  ha quedado en el olvido. Ningún bloque de mujeres ha mostrado trajes con escotes que tergiversen el vestuario tal como se merece la fiesta para tener el título de Patrimonio de la Humanidad”, comentó mientras se movía al compás del bombo, el secretario municipal de Culturas, Javier Escalier. 
 En el palco central, con el mismo entusiasmo que Escalier, luego de bailar con dos bellas chinas morenas y tocar los platillos con una de la bandas  el vicepresidente  Álvaro García Linera  dijo que se debe trabajar bastante y apoyar en lo que se pueda para que al igual que el Carnaval de Oruro, el Gran Poder  logre ser un Patrimonio de la Humanidad.
"Ésta   fiesta es parte de las raíces del paceño que una vez al año se viste de colores para decirle al mundo: ésta es La Paz, es cultura y creación. Se merece ser patrimonio”, dijo.
 De fondo se escuchaba el crujir de las matracas que competían en originalidad por el esmero de cada fraternidad. Unas tenían forma de coches o televisores antiguos y otras pedían Mar para Bolivia. Los "turrilitos” de la morenada escondían su cansancio tras las brillosas máscaras de ojos grandes y labios prominentes que muerden una  pipa.
  Bajo el radiante sol, en la avenida  Montes una docena de jóvenes de la fraternidad Wacas Aymaras de Bolivia, ataviados con trajes de kusillos,  saltaban  de izquierda a derecha  alimentados por   los aplausos de los espectadores. El público animaba y disfrutaba de las acrobacias  que realizaba la tropa llena de la  picardía típica del personaje.
En  unas sillas cercanas con 11 polleras hechas en bayeta de la tierra, tres veces más pesada que la tela  sintética,  Carmen Saravia, víctima de los primeros calambres  por el peso de su traje, se frotaba las piernas para  continuar. "Tengo que hacerme pasar este calambre para cumplirle al Tata. Él va a permitir que llegue al final”, señaló.
En el recorrido miles de personas  gritaban y  bailaban en las graderías  armadas para la ocasión. Por cada asiento pagaron desde 25  hasta 50 bolivianos en  la Illampu o en la Camacho.
  ¡Fuerza, Gran Poder es patrimonio! gritaba un bloque de bellas caporalas  con botas de cascabeles y látigos en las manos   mientras con saltos ingresaban   al palco central.

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