Trabajadoras del hogar, la larga lucha por beneficios sociales

Acceso a la seguridad social, con énfasis en el seguro de salud, es el pedido de los sindicatos. Las normas laborales no se cumplen a cabalidad en este rubro.
Trabajadoras del hogar, la larga lucha por  beneficios sociales
La Federación Nacional de Trabajadoras del Hogar lucha desde hace 14 años por el seguro médico. Fotos: José Romero:
domingo, 26 de noviembre de 2017 · 00:00

José Romero S./Cochabamba 

Zenobia Mamami tiene más de 34 años como trabajadora del hogar en la ciudad de Cochabamba. Cuando comenzó, a sus 12 años, recibía un sueldo mensual de 100 bolivianos por trabajar todos los días, incluidos domingos y feriados.

 Actualmente, el panorama laboral para ella ha mejorado debido principalmente a la implementación de normas que reconocen los derechos de estas asalariadas y el trabajo de organizaciones, como la Federación Nacional de Trabajadoras del Hogar de Bolivia (Fenatrahob), que desarrolla campañas en defensa de este sector.

Sin embargo, aún hay mucho por hacer para que accedan al ejercicio de todos los derechos que las normas les conceden, como por ejemplo el servicio de seguro de salud. 

El sector en números

A nivel nacional se calcula que hay más de 77.000  trabajadoras del hogar. En el departamento de Cochabamba se estima que 20.000 personas se dedican a este rubro, de acuerdo a datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) y del Sindicato de Cochabamba. 

El INE detalla que el ingreso promedio mensual de las trabajadoras del hogar subió de 727 bolivianos, en 2006, a 1.661 bolivianos, en 2015. Ello significa un  incremento de 128,5% a lo largo de una década.

Las estadísticas también indican que  en esta población laboral el número de horas de trabajo por semana se redujo. En 2006 era de 50,8 y para 2015 se reportan 46,1 horas.

La Ley General del Trabajo en su artículo 46, establece la jornada laboral no mayor a ocho horas de trabajo por día. Según la norma no se puede trabajar más de 48 horas por semana para los varones y no más de cuarenta horas por semana para las mujeres. 

Sin embargo, la Ley Sectorial número 2450 admite la posibilidad de una jornada de 10 horas de trabajo para quienes habitan en el hogar donde prestan sus servicios y de ocho para las asalariadas domésticas externas.

 Julia Chambi, secretaria de Relaciones del sindicato de Cochabamba, denuncia que esa disposición legal no se cumple: “Por más que se diga que son ocho horas de trabajo, el empleador trata de darte más tareas y son más horas de trabajo”. 

Batalla por la seguridad social 

La Federación Nacional de Trabajadoras del Hogar Boliviano (Fenatrahob) desde hace 14 años insiste que se establezca una reglamentación para viabilizar el acceso a los beneficios de la seguridad social.

 “Todos los derechos que menciona la ley general también son nuestros derechos”, enfatiza Zenobia, quien es secretaria general del Sindicato de Trabajadoras Asalariadas del Hogar de Cochabamba.

Cada 30 de marzo, Día de la Trabajadora Asalariada del Hogar, las autoridades se acercan a los sindicatos de todo el país para acompañar al sector durante las celebraciones. Las trabajadoras aprovechan ese momento para realizar su pedido de siempre: acceso a la seguridad social, haciendo énfasis en el seguro de salud.

“El trabajo asalariado del hogar está sujeto a afiliación a la Caja Nacional de Salud, para cuyos efectos se realizarán los aportes y descuentos correspondientes, de conformidad a lo dispuesto por el Código de Seguridad Social que rige para la materia”,  establece el artículo 9 de la Ley 2450 del Trabajo Asalariado del Hogar.

La Jefatura Departamental del Trabajo considera que el seguro de salud es un derecho que debe ofrecer el empleador porque así lo estipulan las leyes y por tanto es obligatorio. “No es debatible, está en la normativa y la norma no la podemos negociar y los derechos laborales, menos. El seguro médico corresponde al empleador”, explica Adolfo Arispe, director de esta institución.

Julia Chambi, indica que el desgaste físico provocado por los años de tareas domésticas deja su huella en la salud de las trabajadoras, sobre todo en las personas mayores. Enfatiza que el seguro de salud es una de las grandes necesidades del sector; menciona, sin embargo, que ninguna de las afiliadas cuenta con ese beneficio.

Señala que uno de los grandes obstáculos es la burocracia del sistema de salud para la afiliación. “Hay empleadores que quieren asegurar a sus trabajadoras, pero la Caja de Salud no te permite porque no trabajas en una empresa”, lamenta.

Un marco legal alentador, pero sin aplicación

La promulgación de la Ley Regularización del Trabajo Asalariado del Hogar de 2003 se considera uno de los mayores avances para lograr un trato justo para las trabajadoras del hogar.

El representante del Defensor del Pueblo en Cochabamba, Nelson Cox, realza la importancia de esta ley para garantizar que las trabajadoras puedan desempeñar sus labores sin abusos. “El problema no es que no existan normas, el problema es ver cuántas compañeras se animan a exigir los derechos que aparecen en esa norma”, expresa.

El artículo 8 de esta ley señala: “Todo trabajo del hogar realizado bajo dependencia está sujeto a los siguientes derechos: pago de salarios, indemnización por años de servicios, desahucio en caso de despido injustificado, aguinaldo, vacaciones, sindicalización, afiliación a la Caja Nacional de Salud, en el marco de lo dispuesto en la Ley General del Trabajo, su Decreto Reglamentario, Código de Seguridad Social y disposiciones conexas”.

“Creemos que la nueva norma les ha dado el denominativo correcto y que ha mejorado sustancialmente la situación de este sector ”, indica por su parte el director regional de la Jefatura Departamental de Trabajo de Cochabamba, Adolfo Arispe.