La Paz, Bolivia

Viernes 18 de Agosto | 00:58 hs

Recuerde explorar nuestro archivo de noticias

Apolonia, la mano “suertuda” de agosto para la Pachamama

Durante todo el mes la gente hace filas para que la señora Apolonia Sáenz les arme sus mesas, ayer, inclusive había fichas de espera para ser atendidos.

Apolonia, la mano “suertuda” de agosto para la Pachamama

Doña Apolonia y sus clientes que esperan por una mesa. Foto: Víctor Gutiérrez / Página Siete

 Wendy Pinto /  La Paz
 
Una extensa fila de creyentes en la Pachamama (Madre Tierra) espera ansiosa su turno en la calle Max Paredes para ser atendidos por doña Asunta Apolonia  Sáenz, la que tiene "la mano de la buena suerte”. Sus asiduos clientes afirman que lo que ella toca o bendice se hace realidad, por eso no escatiman  dinero ni tiempo para recibir los favores de la fortuna.

"Buena mano tiene, ella tiene que preparar con sus propias manos, sino no funciona. Todo lo que he pedido se cumplió, por eso cada vez le hago armar mi mesita”, afirma María Choquehuanca, quien tenía la ficha 53 ayer en la mañana.

María dijo que  su jefa le  recomendó que acuda a doña Apolonia, porque le armó su mesa para obtener un terreno y meses más tarde su deseo se hizo realidad. "Hoy voy a pedir para la construcción de mi casita”, confesó Choquehuanca, quien dijo que el mejor día para ofrendar a la Pachamama es el 1 el agosto.

Sentada en su puesto,  frente al mercado Uruguay, doña Apolonia prepara y ordena las mesas   que llegan hasta sus manos. Desenvuelve el papel sábana con el que vienen las ofrendas, acomoda los misterios (dulces pequeños y cuadrados), echa khoa  en círculos siempre hacia la derecha. Busca en sus bolsas dulces grandes con  figuras de casas, negocios, herradura de caballo, sapos, hormigas y vírgenes, y al  colocarlas reza en aymara y voz baja. "Achachilas, apus… Cóndor Mamani colqueapani (trae plata), Pachamama…”. 

Adorna todo con brillos plateados y dorados, coloca una llamita de cebo adornada con pan de plata y de oro, finalmente vierte sobre la ofrenda copal, que es de agrado de la Madre Tierra, dice la señora sobre el rito.

De la manera más gentil, doña Apolonia revela que no le cayó el rayo, no nació de pie, tampoco tiene hermanos gemelos ni tiene seña particular alguna, como se atribuye a quienes son yatiris (adivinos), amautas y otros. "Cuando era jovencita tenía que ayudar a mi mamá, Manuela Pinto, a armar las mesas para vender, así he aprendido y me quedé haciendo esto”, afirma.

Consultada sobre las virtudes que la gente le atribuye   como "la mano santa”, "la mano de la buena suerte y fortuna”, doña Apolonia se limita a decir: "Eso dicen de mí, los caseros vuelven para decirme que todo lo que han pedido se ha cumplido”, sonríe.

Concentrada, arma las mesas a pedido de sus clientes. Cuando se aparece alguno de sus caseros lo llama y le obsequia un dulce grande con forma de herradura. "Para vos (papito o mamita)”, les dice. 

Los clientes novatos le piden que arme su mesita y esperan ansiosos estrechar la mano afortunada. "Ya joven, ya te lo he armado para salud, casa y trabajo, que sea en buena hora”,  dice.

No sabe cuándo obtuvo el don de favorecer   a las personas,  doña Apolonia confiesa que mientras le quede vida ayudará con sus habilidades. "Hago esto para ayudar a la gente, para que tenga prosperidad, es un deber que tengo con la Pachamama”.

Filas y la previa

El puesto de doña Apolonia está ubicado frente al mercado Uruguay  y a lo  lejos se podía ver una larga fila de personas en ambas aceras, las que llevaban cajas de cartón de diversos tamaños (para llevarse su mesa). La mayoría esperaba con paciencia su turno sin importar que pasen  incluso horas, empero antes  ser atendidos tenían que pasar por el puesto de la hija de doña Apolonia, María Luisa Llanos. "Ella me ha enseñado cómo se debe poner los dulces, todo tiene su lugar. Primero es la khoa, luego la lana, los dulces y los misterios; luego van donde mi mamá, ella coloca las figuras grandes”, explicó la hija, que aprendió el oficio  hace 25 años.

Contó que la familia entera se dedica al negocio del armado de mesas, incuso los nietos, y por el servicio que hacen cobran desde 20 hasta 100 bolivianos las mesas más grandes (piden los mineros), pero la mayoría es gente que viene con mesas pequeñas para pedir salud y prosperidad.

 Desde las 8:00 del 31 de julio hasta las 4:00 del 1 de agosto, doña Apolonia atendió a más de 400 personas que hicieron fila desde temprano para ofrendar una mesa a la Pachamama, ayer hasta mediodía se registraron más de 100 personas en la fila. "Todo el mes hacen fila”, dijo María Luisa.
 
La mesa del Mercado de Brujas se consumió

Las comerciantes del Mercado de Las Brujas y alrededores ofrecieron tres mesas en favor de la Madre Tierra ayer a mediodía. Acompañadas de amautas aymaras colocaron mesas dulces y coloridas sobre el fuego. Cual si fuera una  fiera hambrienta, la Pachamama devoró su plato con rapidez. El aroma dulce a incienso, copal y a carne recién asada provenía de la ofrenda en la que había tres sullus (fetos de llama), dos con lana blanca y otro sin pelo. "Bien hambrienta está, bien está pasando la mesa”, dijo un  amauta.

No sucedió igual en el  atrio de la plaza San Francisco, donde la Alcaldía ofreció dos mesas, una grande y otra compuesta por 12 mesas pequeñas. La más grande demoró en arder, mientras que la pequeña se consumió.

Los sabios aymaras rociaron alcohol para avivar el fuego y después de 30 minutos ésta empezó a arder con más intensidad. "No ardió rápido la mesa grande y significa que la Alcaldía puede demorar en algunas cosas, pero al final le irá bien porque el fuego se encendió con fuerza”, dijo la amauta Elsa Yujra.  La Secretaría Municipal de Culturas ofrecerá un espacio para que los amautas enseñen a los paceños qué es  una mesa para la Pachamama y cómo armarla.

 
 
32
9

También te puede interesar: