Dieguito pidió un hermanito pero se fue sin conocerlo

Los padres claman por justicia y anuncian que acudirán a todas las instancias. Ellos guardan tres recuerdos de Diego: un auto, su reloj y su celular encendido.
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Dieguito pidió un hermanito pero se fue sin conocerlo
Los padres guardan con cariño y nostalgia las tres cosas que más quería Dieguito.
Dieguito pidió un hermanito pero se fue sin conocerlo
El resbalín que causó la tragedia.
Dieguito pidió un hermanito pero se fue sin conocerlo
Archivo / Página Siete. El frontis de la escuela San Andrés en Cota Cota.
miércoles, 02 de agosto de 2017 · 03:00
Verónica Zapana S.  / La Paz

Ni con un fuerte  y largo abrazo de su esposo, René Guarayo y de su hija Alejandra, doña Justa Poma   logra dejar de llorar y consolarse por la pérdida de su pequeño hijo, Diego, quien hace siete días falleció por la caída  sobre su cuerpo de   la estructura metálica de un resbalín que tenía  su escuela San Andrés, ubicada en la zona de Cota Cota.

"¿Qué voy a hacer sin mi hijo? ¿Qué voy a hacer?”   se pregunta la mujer que lleva un embarazo de ocho meses y dos semanas. "Nos hemos animado a tener al bebé -dice mientras se toca su vientre-  porque Dieguito quería un hermanito, él quería jugar con su hermanito. 

Lo esperaba con ansias y ahora no lo conocerá”, añade y solloza dentro de su tienda ubicada en la calle 1 de Los Pinos, de la zona Sur, donde la familia aún sufre por esa pérdida. 

     Con ella coincide el padre de Dieguito,  René, quien asegura que ese embarazo fue muy bien planificado.  "Él incluso ya sabía que el bebé es varón y estaba loco de alegría”, recuerda.

    Don René asegura que ahora Dios los bendijo con la llegada del nuevo bebé; sin embargo, jamás podrán olvidar a su hijo mayor quien era un niño sano y travieso como cualquier otro  de su edad. Según su relato, el pasado viernes guardaron todas las pertenencias  de Dieguito:  ropa, los juguetes y los cuadernos, para "cuidar la salud” de doña Justa.

  Sin embargo, aún tienen en un lugar especial las tres cosas más preciadas de su hijo, un auto de juguete, su reloj y  su celular. "Está encendido, porque queremos que siga así”, dice  René.

El miércoles en  la tarde, Dieguito como le decían de cariño, jugaba con sus amigos a la hora del recreo. Se subió al resbalín    de la escuela y cuando estaba en la parte superior, otro niño se asomó al juego lo que provocó un desequilibrio e hizo que el pequeño caiga de cabeza. Además, sobre su cuerpo se desplomó la estructura  de fierro del resbalín viejo.

Según los padres el director, Edilberto Choque, jamás los llamó para informarles de lo sucedido.
 
"Mis sobrinas vieron el accidente y una de ellas pidió prestado el celular de su profesora y llamó a su mamá. Ella (la hermana de  Justa) fue quien me llamó para decirme lo que pasó”, cuenta la progenitora.

 Inmediatamente los padres tomaron un taxi hacia la escuela y cuando ya llegaban recibieron la llamada de la profesora de Diego, quien le dijo que ocurrió un accidente, la madre le respondió que ya sabía del hecho. La maestra le indicó que el niño era llevado  hacia el Hospital  Los Pinos. 

Horas más tarde, un médico salió a informarles que lamentablemente su hijo había perdido la vida.
 
"Me quise morir”, relata la madre mientras llora desconsoladamente.

 El certificado de defunción señala que Diego falleció el 26 de julio a las 18:10 por traumatismo craneoencefálico severo.

 Después de siete días del accidente, la familia Guarayo Poma cuestiona y denuncia el accionar del director del establecimiento porque no los llamó hasta la fecha para informarles sobre lo sucedido y segundo porque él conocía a toda la familia y pese a ello no los convocó ni brindó auxilio de forma inmediata.

La Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC) inició la pasada semana de oficio la investigación y halló negligencia en el auxilio al pequeño.

Ahora el padre asegura que iniciará un proceso penal contra Choque y los implicados y acudirá a todas las instancias pertinentes para implorar "justicia”.

  Justa no escuchará más las risas,  picardías y ocurrencias de Dieguito, ese niño responsable a quien le gustaba ahorrar y jugar fútbol. "Él jugaba aquí en estas canchas (La bombonera) con los vecinos”, cuenta.

 

Juegos en desuso aún son un  riesgo para los niños

 

Don René Guarayo, padre de  Diego, el niño que falleció por la caída del resbalín de la escuela San Andrés, denuncia que los  juegos que están a un lado del colegio son usados por los estudiantes, pese a las condiciones en las que se encuentran.

  "Ese resbalín como otro columpio de fierro que están en esa parte lateral de la escuela son usados  frecuentemente por los estudiantes. Desde enero que  están echados en el suelo,  pero los niños los hacen  parar para jugar y eso lo sabe muy bien el director y hasta ahora no hace nada por sacarlos del colegio”, dijo don René a Página Siete.

Aseguró que "él  sabe el riesgo que hay en el establecimiento, pero aún así no hace nada por sacar ese parque. Lo único que  nos dice es que recomienden a sus hijos, pero él debe precautelar la seguridad de los niños”.

 El pasado miércoles, el hijo de don René, Dieguito, falleció tras caerse del resbalín y luego de que la estructura de metal del juego cayera sobre su cuerpo.

Pese a ello, contó que el resbalín aún está en ese lugar, nadie lo movió ni lo sacó del establecimiento. 

 "Ayer (el lunes)  todos los padres le hemos dicho que saque”, asegura Guarayo, aunque relata que Choque justificó que no podía hacerlo porque podían iniciarle un proceso. "Creo que están esperando otro accidente”, dice mientras añade que es importante mejorar la infraestructura del establecimiento, ya que según otros padres de familia el tinglado del establecimiento está a punto de caer y el piso está rajado. "Deben invertir en infraestructura”, reclamó.

 
 

 

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