Israel prefirió vivir en una casa de perro que en el Hogar Eguino

Defensoría de El Alto demandará a una educadora del albergue por negligencia y omisión. “No, por favor”, dijo el menor al escuchar sobre el centro de acogida.
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Israel prefirió vivir en una casa de perro que en el Hogar Eguino
En esta casa vivió y durmió durante al menos dos semanas el niño de 13 años. Fotos: Álvaro Valero / Página Siete
Israel prefirió vivir en una casa de perro que en el Hogar Eguino
Israel dejó su taza, un pan y su coche.
Israel prefirió vivir en una casa de perro que en el Hogar Eguino
La casucha se encuentra en la zona Ballivián.
jueves, 14 de septiembre de 2017 · 02:19:00 a.m.
José Antonio Vásquez  / El Alto

Durante dos semanas, Israel Mamani Laura de 13 años prefirió vivir en la casucha de  un perro, soportar las inclemencias del tiempo como la nieve (el pasado fin de semana), el frío y la lluvia que azotan a El Alto, antes que volver al  Hogar de Acogida Eguino, dependiente de la Fundación Alalay en la ciudad de La Paz, donde él afirma que sufrió maltrato  por parte de una educadora. 

Ese  testimonio lo dio  tanto a la Defensoría de la Niñez de El Alto como a los vecinos de la avenida Panorámica en la zona Ballivián donde está la casita.

"El niño nos indicó que fue víctima de violencia (en el albergue de La Paz) razón por la que habría huido”, sostuvo la psicóloga de la Defensoría de la Niñez (DNA) ubicada en la plaza Las Banderas en la zona Calama, Ximena Espinoza. Agregó que Israel, luego de ser rescatado, fue llevado  a las 23:30 del martes al albergue 24 Horas. Llevaba una bolsa con una muda de ropa de la que  no  quería desprenderse.

Los vecinos denunciaron  en reiteradas ocasiones la situación de Israel a la Policía, la Defensoría de la Niñez  y Adolescencia (DNA) de El Alto y medios de comunicación pero las autoridades sólo atendieron al niño luego de que Gilda Quispe compartió    en su muro de Facebook fotos y video del lugar donde dormía el niño, imágenes que se viralizaron y alertaron a la población.

Ella contó por qué tomó esa decisión. "Estaba decepcionada, porque ninguna autoridad o medio de comunicación a los  que acudí auxiliaba a Israel”.

"Ayer en la tarde (martes) llegué de trabajar y estaba lloviendo y decidí grabar el video cuando el niño estaba durmiendo allí dentro”, agregó sobre el hecho.

Página Siete llegó al lugar donde Israel vivió por dos semanas, a dos cuadras y media de la plaza Ballivián. La casita de perro fue hecha por  Beatriz Apaza hace dos años    con un techo de calamina sujetada con siete piedras. Apaza  vende  desayuno en la feria de la 16 de Julio. 

"Un jueves veo salir al niño mojado y temblando de frío. Yo le llamé y le hice tomar desayuno y junto con mi hija le dimos ropita seca”, recordó con la voz entrecortada la mujer.

¿A la Defensoría? No, por favor  

Luego de entablar confianza, Israel contó a   Apaza que sus papás habían fallecido. "Una vez le dije que en la Defensoría del Niño le van a cuidar y tendrá un lugar dónde dormir, a lo que me respondió: ‘no por favor, ya he estado en una Defensoría y me han maltratado y harto he sufrido’. El niño nos dijo que estuvo en un albergue en La Paz”, dijo.

Otros vecinos del lugar también alimentaron, abrigaron y acogieron (algunos días) a Israel ante la falta de interés de las autoridades para socorrerlo.

Para alimentarse, Israel  mendigaba o recogía sobras de pan o frutas que encontraba en la calle, también trabajaba  lavando platos de las vendedoras del lugar para que le regalen comida, según entrevistados.

Él acostumbraba dormir casi todos los días hasta las 10:00 y luego salía a "buscarse la vida”. Para cubrirse del frío, el niño recolectaba cartones y trapos que encontraba en la calle y los colocaba como colchones o aislantes en la pared de la casucha.

Por la rapidez del rescate por la DNA, Israel olvidó llevarse su autito blanco, una taza, galletas y un pan mordisqueado de la casita de perro que le sirvió para dormir durante estas noches.

Al pasar por allí, Victoria Quispe dijo que este caso se hubiera solucionado rápidamente si la Policía hiciera sus rondas. "A pocas cuadras hay una estación de policías, no controlan por aquí”, lamentó la vecina  en  referencia al Comando Policial de El Alto número 3 ubicado en la avenida Panorámica cerca del lugar dónde se encontró a Israel.  Quispe  añade: "Cuando llovía el niño se refugiaba  en  la casita y se tapaba con cartones y su frazada y cuando soleaba, sacaba sus ropitas para secarlas”. La vecina   agradeció que "por fin” las autoridades tomaran cartas en el asunto.

 Otra persona, Sergio Mamani,  acogió al niño  por dos noches, "también tengo hijos”, dijo al justificarse. Sin embargo, el niño mojó la cama y asustado por ello no volvió más a ese hogar.

El DNA de El Alto pide a   quien  conozca a la familia de Israel dar referencias. "Sus padres serían Modesto Mamani y Nila Laura. Buscamos un familiar cercano para que podamos hacer la reinserción con familia ampliada”, dijo Espinoza.

Actualmente, Israel se adapta a sus nuevos amigos y participa de todas las actividades en el albergue 24 Horas. El Servicio Departamental de Gestión Social (Sedeges) denunció a la directora del Hogar de Acogida Eguino por negligencia y omisión de información en el caso de la desaparición del niño Israel.


Policías: "que se quede ahí nomás”

 El martes en la noche, horas antes de que la DNA de El Alto rescatara al  niño  Israel Mamani, la vecina   Beatriz Apaza  caminaba con su esposo por la plaza Ballivián y al ver a una patrulla de la Policía, los convenció para que fueran a socorrer al niño.

 "Los dos policías bajaron y alumbraron con sus linternas al niño que dormía allí y me dijeron: ‘señora que se quede allí nomás, ¿dónde lo vamos a llevar? La Defensoría ahorita debe estar cerrada’, luego se fueron”, agregó.

"Estoy muy indignada y molesta porque los medios de comunicación, la Policía y la Defensoría dicen que están atentos a nuestros llamados de emergencia, pero no es así y fue muy duro para mí comprobar esta situación”, señala Quispe.

Esa persona ya había llamado antes, durante cinco días a la Policía y a la DNA de El Alto, ninguno quería atender el caso. 

 "Llamé a la Policía, la Defensoría de la Niñez (de El Alto) pero ellos decían que el caso no les correspondía. El lunes les mandé mediante Facebook y WhatsApp a Unitel y Yo Periodista, ATB, Red Uno y su línea naranja y a Bolivisión las fotos y les conté la situación, pero ellos sólo me dejaban en visto y no me respondían”, añadió Gilda Quispe.
 
 
 

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