El conflicto comunal en la Isla del Sol se agudiza

La pugna por unas cabañas turísticas derivó en un bloqueo que, desde hace 11 meses, afecta a la isla.
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El conflicto comunal en la Isla del Sol se agudiza
Construcciones cerca de Chinkana. Culturas asegura que no hay daño. Foto:Freddy Barragán / Página Siete
El conflicto comunal en la Isla del Sol se agudiza
El ingreso terrestre es sólo para los comunarios.
domingo, 14 de enero de 2018 · 00:04

 Leny Chuquimia /   La Paz


Tres lanchas quemadas y una  docena de heridos es el   saldo del último enfrentamiento entre comunarios de la Isla del Sol, que mantienen ya un conflicto de 11 meses. En los siguientes días se espera una reunión  que ponga fin a las peleas y al  bloqueo lacustre que ha restringido el paso a turistas a esta región del Titicaca.


“Ya va a ser  año del conflicto y del bloqueo y ninguna autoridad nos ha atendido. Tengo decenas de cartas enviadas a todas las instancias desde la Alcaldía  de Copacabana hasta la Gobernación de La Paz y el Ministerio de Culturas. Un año y nadie nos escucha”, dijo el  comunario de Challapampa,  Freddy Mendoza.


Desde febrero de 2017 las comunidades de Challa y Challapampa  mantienen una disputa por unas cabañas ecoturísticas construidas a 108 metros del conjunto arqueológico de la parte norte de la Isla del Sol. 


Molestos por la cercanía de esas estructuras, los habitantes de Challapampa pidieron a las autoridades que las remuevan con el argumento de que ponían  en riesgo la riqueza arqueológica. Al no ser escuchados, procedieron a la demolición por mano propia.


Ante lo que calificaron como una agresión y  asegurando que los emplazamientos  eran legales para  la captación de turistas, los habitantes de Challa  arremetieron con un bloqueo lacustre y terrestre que aísla ya desde hace 11 meses a  Challapampa. A la comunidad sólo se puede ingresar por tierra, desde la parte sur de la isla, y el paso a turistas está prohibido.


Hasta la fecha  se han registrado  al menos tres enfrentamientos de gran magnitud. En el  mes de junio,    23 turistas extranjeros que pretendían llegar en lancha a la parte norte de la isla fueron agredidos y retenidos hasta que intervino la Armada para devolverlos a   Copacabana. 


Antes de ese incidente, tres lanchas habían sido retenidas  en el puerto de Challa, punto principal del bloqueo lacustre.


En una escalada de hechos violentos, el pasado  5 de enero un nuevo enfrentamiento causó la alarma. Comunarios de Challa aseguran que fueron provocados mientras que habitantes de Challapampa argumentan que sólo abrieron vías para pasajeros.


 “Nunca hemos sido atendidos y aquí  están las consecuencias. Es un  bloqueo de mucho tiempo y los comunarios que antes vivían del turismo decidieron salir esa tarde para hacer ingresar a los pasajeros. Ahí ha empezado todo”, dijo Mendoza.     


Los ánimos se exaltaron y piedras y golpes llovieron dejando una docena de personas con heridas  en ambos bandos. Pobladores de Challapampa trataron de recuperar  las lanchas retenidas, pero antes éstas fueron quemadas por sus oponentes. 


  El lunes 8 de enero, una comisión de los comunarios de Challapampa llegó hasta La Paz para hacer la denuncia formal sobre las agresiones. Acordaron también que se entable el diálogo entre las partes en conflicto con la presencia de autoridades locales, departamentales y nacionales, incluida la capitanía naval que resguarda el lago. Esperan que el encuentro se realice en los próximos días.       


En julio pasado, Página Siete visitó las comunidades en conflicto. Evidenció que sólo se podía acceder a Challapampa  desde Yumani en la parte sur de la isla. Desde ese punto hay que caminar alrededor de cinco horas para llegar a esa comunidad.


 En el camino estaban apostados comunarios de Challa con una bandera roja que alerta a todo visitante sobre la restricción. “Es zona en conflicto, no hay paso”, señalaban a los molestos turistas que viajan desde muy lejos para visitar el complejo arqueológico  de la Chincana, ubicado en la parte norte de la isla. 


   El paso era sólo  para los nativos o para periodistas que cuenten con permiso. “Nosotros también queremos participar del turismo, ellos están acaparando todo”, explicaban los bloqueadores en cada tranca.  


El mismo recorrido debían hacer maestros y autoridades para llevar  material  o  desayuno escolar.  Los servicios médicos también precisaban una autorización especial del Alcalde para ingresar hacia Challapampa en  lanchas contratadas.


  La Gobernación sostiene que  en varias ocasiones trató de entablar el diálogo, pero nunca se han presentado todos los involucrados. Las operadoras  de turismo denuncian pérdidas.