Lluvias golpean Colcapirhua; hay alerta en Quillacollo y Punata

Según los pobladores, en algunas zonas, el agua llegó a más de un metro de altura y provocó daños en las viviendas. Hay 3.000 familias afectadas en Colcapirhua.
Lluvias golpean Colcapirhua; hay alerta  en Quillacollo y  Punata
Una de las viviendas afectadas en el municipio de Colcapirhua. Taxi Noticias
Lluvias golpean Colcapirhua; hay alerta  en Quillacollo y  Punata
Una de las viviendas afectadas en el municipio de Colcapirhua. Taxi Noticias
miércoles, 14 de febrero de 2018 · 01:10

Página Siete  / La Paz

Las  últimas lluvias del lunes en la madrugada golpearon al municipio cochabambino de Colcapirhua y provocaron el desborde de un canal  que causó el colapso de más de 2.000 viviendas, ubicadas desde el kilómetro 6  hasta el 8 de la avenida Blanco Galindo.  Según  las autoridades locales, hasta la fecha, se registró 3.000  familias  afectadas.    

Una de las últimas  vecinas afectadas de Colcapirhua fue Ángela Montaño. Su casa, ubicada en el  sur del municipio  cochabambino,    colapsó ayer en la madrugada a causa de las lluvias y el desborde de un canal, según el diario local Opinión.  La mujer pidió  entre lágrimas  la colaboración de las autoridades locales.

  El alcalde  de Colcapirhua, Mario Severich, dijo   que el desborde de un canal dejó  cientos de casas inundadas y más de 3.000 familias afectadas. “Todas las viviendas de la Blanco Galindo, desde el kilómetro 6 hasta el kilómetro 7, están inundadas porque se ha desbordado el canal de La Florida”, sostuvo la autoridad, según ANF. 

“Tenemos dos kilómetros de viviendas totalmente anegadas. La Alcaldía atiende  con todo su personal el tema de bombas. Tuvimos que abrir una zanja  en el pavimento y cortar el tráfico vehicular para evitar que las aguas vayan a las viviendas”, sostuvo  la autoridad edil.  

 Según el alcalde, hay ocho puntos críticos en Colcapirhua, como Ladrillero, Santa Rosa,   Duralit, OTB Sausalito,  Holanda y   Morococagua, entre otros.    

El lunes en la madrugada,  la intensa lluvia y los canales de desagüe tapados con ramas de árboles provocaron el rebalse de agua, que inundó al menos cuatro  zonas a largo de los kilómetros 6 y 7 de la avenida Blanco Galindo en Colcapirhua.   Según los vecinos, en algunas zonas, el agua llegó  a más de un metro de altura y  provocó daños  en las  viviendas.  

Decenas de vecinos intentaban salvar sus  bienes de sus casas inundadas; otros colocaban bultos de arena para evitar el ingreso del agua a sus viviendas.  Los pobladores solicitaron la entrega de bombas de agua para expulsar el líquido y evitar el remojo de las casas.  

“No hay ayuda, la gente pasa como puede, no hay paso. Pedimos a las autoridades que traigan bombas y nos ayuden”, lamentó  Lidia, una de las vecinas del municipio, según Erbol.  

Entre el lunes y ayer, la Alcaldía de Colcapirhua y la Administradora Boliviana de Carreteras (ABC) realizaron trabajos para destapar el canal de desagüe a fin de devolverlo al curso del río.

Quillacollo y Punata en riesgo 

El  municipio cochabambino  de Quillacollo también fue afectado  por las fuertes lluvias.  Según las autoridades, se  identificó tres puntos críticos y se reforzó las brigadas de  atención para atender a los vecinos. 

 Miltón Copa, secretario de Desarrollo Productivo y Medio Ambiente de Quillacollo, explicó a Erbol  que  funcionarios ediles trabajan en los tres puntos críticos (puente al cuartel de Cotapachi, la Serpiente Negra y Esquilán) para evitar desbordes. “Usamos el equipo pesado de la Alcaldía y se elaboran  bolsas con tierra y ripia (para combatir las riadas”, dijo.   

“En la entrada al cuartel, hay un puente que estaba en peligro, nosotros  estamos co-ayudando para que no suceda esto. En  Esquilán también hemos tenido otro punto de rebalse.  Estamos socorriendo y ayudando a la gente”, dijo el alcalde de Quillacollo, Eduardo Mérida.     

 En Punata, el alcalde del municipio,  José Gonzales, dijo a Erbol que  controlan los  afluentes de los ríos para evitar desastres y que antes pedían lluvias  porque sufrían de sequías. “Nuestros ríos están felizmente controlados. Desgracias personales y materiales no tenemos, tres viviendas muy precarias desplomaron  por la humedad”, indicó.

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