A ritmo de mohoseñada, caseras ch’allaron los mercados paceños

Con bandas de música, las dirigentes recorrieron los puestos para llenar de mixtura y serpentina a las vendedoras. Ediles ch’allaron el Puente Gemelo.
A  ritmo de mohoseñada, caseras ch’allaron los  mercados paceños
Dirigentes y vendedoras del mercado ch’allaron sus puestos. Fotos: Sara Aliga / Página Siete
A  ritmo de mohoseñada, caseras ch’allaron los  mercados paceños
Dirigentes y vendedoras del mercado ch’allaron sus puestos. Fotos: Sara Aliga / Página Siete
A  ritmo de mohoseñada, caseras ch’allaron los  mercados paceños
Un grupo de mohoseñada acompañó a las vendedoras. Sara Aliaga / Página Siete
A  ritmo de mohoseñada, caseras ch’allaron los  mercados paceños
Las casas también fueron adornadas con globos.
A  ritmo de mohoseñada, caseras ch’allaron los  mercados paceños
El alcalde Revilla en la ch’alla del Puente Gemelo. GAM
miércoles, 14 de febrero de 2018 · 00:09

Leny Chuquimia /  La Paz

Al ritmo  de  mohoseñada   las caseras de los mercados ch’allaron los principales centros de abasto de La Paz y  la Alcaldía se sumó al festejo y ch’alló el Puente Gemelo. En todo el país se revivió la tradición con ofrendas a la Pachamama.

“El martes de ch’alla es parte de  nuestra tradición desde nuestros abuelos. La música, la bebida y la comida es el cariño con el que agradecemos todo lo que tenemos”, dice Rosmery Vega, una de las 10 representantes del mercado central Rodríguez.

El olor y el sonido del Carnaval

Desde las primeras horas de ayer los cohetillos llenaron la ciudad de un inconfundible olor a pólvora, cerveza y flores, lo que para muchos es el aroma oficial del martes de  Carnaval.  

“Antes la ch’alla se hacía desde el amanecer y con unas fiestas bien sonadas. Salías a la calle y todo olía  a los cohetillos recién reventados”, cuenta don Gregorio,     uno de los “coperos” que atiende  la  ch’alla  del mercado Rodríguez. Basta con acercarse al centro de abasto para saber que lo que dice es cierto.

 Tras un estruendo, detrás de una cortina de humo y chispas, aparecen las 10 caseritas que forman parte de la  dirigencia del mercado Rodríguez. Al bailar al ritmo de la mohoseñada son seguidas por una veintena de    jóvenes músicos que emiten sonidos agudos pero dulces.

“Justamente la mohoseñada es  música de esta época de lluvia y del ritual de  la ch’alla que es parte del Anata”, explica   Mariel Terán, miembro  del conjunto de música andina Muruqu, de la Casa Taller.  

La fiesta ha comenzado y los pequeños pasillos que hay entre los puestos de las más de 600 vendedoras del sector pollo, chancho,  abarrotes, flores o sector campesino y calle están cubiertos de mixtura, confites, pétalos de flores y cerveza. Ahí dentro los cohetillos y los tambores retumban en el techo ensordeciendo a sus habitantes, que entre alegres sonrisas se adornan con serpentinas y se abrazan deseándose mutuamente que el ritual de reciprocidad con la Pachamama “sea en buena hora”. 

“Es que a cada una hay que challarles para que todo nos vaya bien”, afirma Celia Blanco, dirigente del sector flores.

 Pero no es la única ch’alla. En las calles Sagárnaga y Linares  los dueños de las tiendas de artesanías, textiles e instrumentos musicales también celebran el martes de Carnaval. Con globos y serpentinas adornan sus puestos e incluso a algunos turistas asiáticos que pasan por el lugar. 

“Para que todo el año tengamos visitantes”, les dice  entre risas una de las vendedoras mientras abrazaba a los muchachos de ojos rasgados que aceptan las atenciones  con  desconcierto.

En la avenida del Poeta una enorme huajta arde al pie de uno de los pilares del Puente Gemelo, obra municipal que está en la etapa final de  construcción. 

“Ahora estamos ch’allando nuestro puente. Como  ven, está terminado, solamente estamos trabajando en los accesos, por eso es que no podemos subir a la parte de arriba. El fin de mes vamos a habilitarlo como lo hemos conversado y lo hemos adelantado”, expresa el alcalde Luis Revilla. A su alrededor  un grupo de mujeres vestidas con polleras de varios colores toca una tarqueada para alegrar a la  Madre Tierra. 

En ninguno de los actos  de agradecimiento falta la cerveza. “Servite” insisten los anfitriones a todo aquel que se acerca extendiéndoles     un vaso que desborda de espuma. “No rechaces, es para compartir con la Pachamama, hoy nos servimos con ella”, explican en el mercado Rodríguez.

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