“Siento que mi tiempo se agota para tener una familia”

Sus padres murieron cuando era pequeño y, después de pasar nueve años en dos albergues distintos, conserva la esperanza de integrarse a un nuevo hogar.
miércoles, 14 de marzo de 2018 · 00:03

Verónica Zapana S. / La Paz


 A sus 14 años, José (nombre convencional) vive en el hogar Félix Méndez Arcos. A su corta edad siente que sufrió más de la cuenta, en espera de una familia que lo adopte.


 Pero, a pesar de todo, aún conserva la esperanza de encontrar unos padres, aunque sabe que su estadía en el albergue es limitada y, de alguna manera, debe resignarse a la idea de quedarse solo.


“Mis padres murieron. Mi mamá falleció cuando yo tenía siete meses, luego de un tiempo murió mi papá, en un accidente. Me contaron que después de eso me crió la amiga de mi mamá, pero como ella tenía sus hijos, me mandaba a hacer cosas de grandes en su casa”, recordó José.


Pasaron varios años de esa etapa de su vida, pero el muchacho recuerda que sus tutores lo maltrataban. “Mi padrastro no era tan malo, pero sí mi madrastra. Ella me hacía cocinar y me pegaba si hacía quemar el fideo, pero cómo iba a saber cocinar si apenas tenía cinco años”, señaló, con la cabeza gacha, antes de agregar que estaba obligado a lavar ropa de sus hermanastros.


Ante esa situación, José decidió huir de su casa, pero, como era muy pequeño, fue restituido al hogar de sus padrastros, donde las agresiones continuaron.


 “Antes de escaparme por tercera vez, grabé con el celular a mis padrastros (cometiendo los abusos) y presenté esa prueba para  no regresar con ellos”.


Con esos antecedentes, el niño fue llevado al hogar José Soria, un centro de acogida público donde tienen a pequeños desde los seis hasta los 12 años.


En ese albergue, José tenía la esperanza de encontrar una familia. “Pensaba que en algún momento llegaría una pareja para decirme que me vaya con ellos, pero esa esperanza se me fue agotando mientras pasaba el tiempo”, relató.


A medida que iba creciendo, José se daba cuenta de que la gente prefiere adoptar un bebé o un niño de hasta tres años. Además, llevaba la cuenta de que ningún chiquillo que vivía con él lograba salir del hogar.


“Ahí muchos entraban, pero casi nadie salía para tener una nueva familia, y todos querían hacerlo.

Algunos lograban salir, pero con sus familiares”, dijo.


Ayer, Página Siete informó que desde 2014 hasta la fecha, ningún niño pudo ser adoptado, por el cambio de la Ley 548 Código de la Niñez y Adolescencia.


 Asimismo, en 2017 entró en vigencia el nuevo Protocolo Nacional de Adopciones, con el que 33 niños tienen su documentación lista para ser adoptados, pero la demora en los juzgados frena sus posibilidades de hallar familia.


“No quería crecer, no quería que pase el tiempo, porque  al cumplir 12 años me trasladaron al hogar donde actualmente vivo. Siento que mi tiempo se agota para tener una familia”, apuntó José, antes de retomar sus actividades dentro del albergue.

Vida en el albergue 

  • Necesidad José recordó que en varios momentos de su vida necesitó del afecto de sus padres, pero no tenía a nadie, sólo a las educadoras, que no se abastecían para atender a todos. “A veces uno necesita de esos cariños”, comentó.
  • Promesa “Cuando sea joven, a mis 30 años, y me case, no abandonaré a mi esposa ni a mis hijos. Aprendí que para tener una familia se debe tener dinero y mucha responsabilidad”, manifestó el chiquillo.
  • Estadía Si no logra ser adoptado antes de cumplir 18 años, José deberá abandonar el hogar Méndez Arcos, donde vive desde que tenía 12. La norma establece que al culminar el colegio y al haber alcanzado la mayoría de edad, el muchacho deberá  dejar el albergue.

Una pareja pasa 4 años sin recibir a su pequeño

Desde hace cuatro años, los esposos Cruz van y vienen en su afán de adoptar a un niño. Ellos saben que ese trámite no es fácil, pero tampoco se imaginaban que sería tan moroso.


La pareja inició el proceso de adopción en 2014, ante el Juzgado de la Niñez, como indicaba la anterior Ley 2026, pero justo en ese año se dio el cambio de la norma para dar paso al Código Niño, Niña Adolescente.


Los esposos hicieron el trámite y los cursos de preparación, pero todo en vano. “Fue un trauma saber que, pese a tener todos los procesos favorables, el trámite quedó en cero”, contaron.


El jefe de la Unidad de Certificación Biopsicosocial, Isidro Fernández, señaló que a pesar de las adversidades, la pareja no pierde la esperanza de tener un hijo, por lo que el año pasado volvió a someterse a una segunda evaluación y se le entregó el certificado de idoneidad.


“Cuando iniciaron el trámite ambos tenían 44 años, ahora tienen 48. Saben que en un tiempo llegará un niño a su hogar”, mencionó Fernández.


El funcionario explicó que durante esos cuatro años, al menos 750 parejas se inscribieron para adoptar a un niño, pero después del estudio biopsicosocial, muchas no retornaron y otras se cansaron de esperar.


“Ahora hay 58 parejas  idóneas, que esperan adoptar a un niño”, aseguró. La mayoría espera a un pequeño menor de tres años.


Dentro del grupo de los primeros 33 niños que fueron preasignados  por el Servicio Departamental de Gestión Social (Sedeges), para que el juzgado les asigne familias, hay una que adoptará a un pequeño de 12 años, y otra que busca integrar a un chiquillo con discapacidad.

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