Obesidad en El Alto: caldos de cordero y guisos en el desayuno

Un estudio de la Fundación Tierra estableció que un 54,3 % de los habitantes sufren de sobrepeso y obesidad. Vendedores preparan p’esqe y “sopas de fideo”.
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Obesidad en El Alto: caldos de cordero y guisos en el desayuno
Un puesto de meriendas, las opciones más buscadas para desayunar. Fotos: Alexis Demarco / Página Siete
Obesidad en El Alto: caldos de cordero y guisos en el desayuno
Una alteña desayuna un guiso fideo. Foto:Alexis Demarco
Obesidad en El Alto: caldos de cordero y guisos en el desayuno
El p’esqe, uno de los platillos más ofrecidos en esa urbe. Foto:Alexis Demarco
martes, 17 de abril de 2018 · 03:04

Wara Arteaga  /  El Alto


Desde las 6:00,  las calles y avenidas más transitadas de la ciudad de  El Alto se convierten en una exposición de comidas. Puestos improvisados y   carritos toman las aceras y las esquinas de la urbe  para  ofrecer una variedad de desayunos que van desde caldos de  cordero hasta ají de arveja, de papalisa y  de fideo. 


  Los comerciantes instalan sus puestos   con una  variedad de menús para desayunar en la Ceja, la Franco Valle, Villa Dolores y la avenida Panorámica (cerca de la estación de la línea Roja del teleférico).  
  

Foto:Alexis Demarco


 Todos los días, Lorena Coarita inicia su jornada laboral  a las 5:00.  Ella prepara cuatro termos con té, café, chocolate con leche, cocoa y algunas masitas. Cerca de  las 7:00,  abre su puesto, instalado frente  a la estación de la  línea Roja del  teleférico, donde decenas de  personas se quedan por unos minutos para desayunar. 


Coarita ofrece el desayuno hasta las 10:00. El precio es de dos bolivianos. A pesar del bajo costo, la mujer enfrenta todos los días una fuerte competencia con otros puestos que ofrecen,  como una opción para desayunar, una variedad de platillos. 


Por ejemplo,  casi a su lado, se  instalan dos mujeres que venden “sopa de fideo” con huevo, salchicha o chorizo a  3,50 bolivianos. Según las comerciantes, es uno de  los platillos más demandados por los comensales. 


 De alguna manera, la preferencia por este platillo es una muestra del reciente estudio  que señala las elevadas cifras de obesidad en la ciudad de El Alto. La investigación, bautizada    Sobrepeso y obesidad en la ciudad de El Alto ¿Qué hacer desde la agricultura familiar?,  fue realizada por la Fundación Tierra.


Según el estudio, el 58,1% de la mujeres adultas de la urbe alteña  tienen sobrepeso u obesidad.

Entre tanto, el 51% de los varones (cinco de cada 10) también tienen este problema de salud. De acuerdo con  la investigación,  una de las principales causas es la mala alimentación, que se traduce en el consumo excesivo de alimentos de alto contenido calórico y de baja calidad nutricional, lo que provoca la  saturación de grasas en el cuerpo.


   Entre otras  causas  se encuentran el sedentarismo y el cambio de alimentación de los habitantes de la urbe alteña, quienes prefieren consumir más comida   chatarra.


  En el  centro de la urbe alteña, en  el puente distribuidor de la Ceja,  las vendedoras de comida  ofrecen desayunos desde las 5:00. Y ya  a las 9:00,  una que otra comerciante limpia sus ollas  luego de terminar su oferta culinaria.


En el lugar, sin duda, los puestos más concurridos por los ciudadanos son donde se venden las denominadas “meriendas”. Este plato contiene  una porción de fideo, papa, chuño y un trozo a elección entre carne, silpancho, tortilla o queso.


  A unos pasos, frente a la plaza de la Luna,  “como una opción más saludable”,  dos mujeres  con delantales blancos ofrecen p’esqe (quinua con leche  y queso rallado) a los transeúntes. Algunos también desayunan un batido  combinado con  bicervecina o soda.


 Entre otras   ofertas para desayunar se encuentran los caldos de  cordero y de panza, la   sopa de maní y     wallake. También se venden porciones de  pescado frito.  

Foto:Alexis Demarco


Ají de arveja, de papalisa, de fideo, chanfaina, todos esos platos son las especialidades de otro de los  sectores  cerca de la Ceja.


De acuerdo con el estudio de la Fundación Tierra, se comprobó que la falta  de diversidad y variación alimentaria son persistentes en   casi todas las familias alteñas. “El 23%  de las familias consultadas consumen comida proveniente de cinco grupos de alimentos, cuando la recomendación de los especialistas es de un mínimo de 12 grupos alimentarios. El 77% alcanza hasta  ocho  grupos de alimentos”, se lee en el trabajo.


Entre los 12 grupos alimenticios se encuentran cereales y derivados, raíces y tubérculos, azúcar y mieles, frutas, leche y derivados, carnes y derivados, verduras, huevos, leguminosas, grasas y aceites, pescados y misceláneos.


Según el estudio, prácticamente el 70%  de las familias consultadas consumen alimentos que provienen en su mayoría del grupo de cereales (y derivados), raíces (zanahoria) y tubérculos (papa, oca y  papalisa).  Es decir que hay una dieta monótona y poco variada en la mesa alteña.

 En un mercado, ubicado a unos pasos cerca del reloj de la Ceja, decenas de comerciantes ofrecen  desde un café  con marraqueta, hasta el desayuno yungueño, que comprende un té, pan y un plato de arroz con huevo, asado, postre y una porción de ensalada, por el precio de  12 bolivianos. También ofrecen ensaladas.  


 
 

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