Murales contra el olvido en homenaje a quienes murieron por Covid en Perú

“Nadie muere en vano”, señala Daniel Manrique, muralista de 35 años que se ha propuesto pintar los rostros de las víctimas de la barriada en el cerro San Cristóbal, donde la Covid-19 se llevó a los pobres.
viernes, 10 de julio de 2020 · 00:00:00
Más de

EFE / Lima

 Detrás de los fallecidos durante la cuarentena hay historias y rostros que en Perú, el quinto país del mundo con más contagios de Covid-19, han comenzado a emerger en forma de murales gracias a un artista empeñado en mantener vivo el recuerdo de sus vecinos para que no caigan en el olvido. 

“Nadie muere en vano”, afirmó  Daniel Manrique, muralista de 35 años que se ha propuesto poner cara a las víctimas de su humilde barriada en el cerro San Cristóbal, la montaña más icónica de Lima, cuyo perfil coronado por una gran cruz sobre un cúmulo de casas es símbolo de la capital peruana.

 Fotos:EFE

En sus estrechas calles y escaleras, el coronavirus se ha ensañado con su humilde gente y hasta el momento Manrique, que también es dirigente vecinal, ha podido contabilizar al menos 45 personas fallecidas por Covid-19, la mayoría ancianos. 

Después de entregar a las familias retratos dibujados sobre papel de sus parientes fallecidos, este muralista tiene en mente decorar con sus caras las calles y parques del empinado cerro, ubicado en el histórico distrito limeño del Rímac. “Mi objetivo es que queden vivos en el recuerdo. Creo que nos va a hacer sentir bien verlos cuando estén inmortalizados en un mural”, dijo Manrique

“No son números, son personas que han muerto en este espacio donde todos convivimos”, añadió el artista, brocha en mano mientras perfila las facciones de Eustacia Julca, una mujer de 72 años y de bajos recursos a la que la Covid-19 se la llevó de manera cruel solo un día después de hacer lo mismo con su sobrina.

A  Tachita, como cariñosamente conocían a esta mujer en el barrio, el artista le reservó un sitio privilegiado para retratarla con su mirada y sonrisa risueña en un pequeño parque que sirve de imponente mirador, donde se aprecia desde las alturas toda el vertiginoso bullicio de esta gigantesca ciudad. 

“Al llegar aquí a la cima uno se encuentra en paz. Creo que este espacio es ideal para recordar a nuestros vecinos, sentarnos y quizás hasta conversar con ellos”, comentó Manrique.

A este muralista criado en el mismo cerro San Cristóbal y ferviente admirador del pintor valenciano Joaquín Sorolla, apenas le tomó tres horas plasmar la bondadosa e inocente expresión de Eustacia a base de rápidos pero precisos brochazos y un cálculo veloz para mezclar con tino su paleta de colores.

 


Cargar mas noticias