Guardianas del Lago combaten la contaminación con una app

La aplicación Suma Uma les permite medir la calidad del agua de Puno, Urchulluni, Puerto Pérez, Desaguadero, Copacabana, Bahía de Cohana y Santiago de Huata.
domingo, 20 de octubre de 2019 · 12:00:00 a.m.

Wara Arteaga /  Copacabana

En los pueblos lacustres de Perú y Bolivia, beber agua del  Titicaca está prohibido. No por normas establecidas sino porque el líquido turbio muestra una evidente contaminación. A nadie preocupa más la situación que a las mujeres que viven en la región. Alarmadas, ellas   decidieron  actuar al respecto   con la aplicación móvil Suma Uma.  

Viven a orillas del lago, hablan mejor el quechua o el aymara que el castellano,  y son expertas manejando equipos de medición rápida de la calidad del agua. Con la app Suma Uma (Buena Agua en aymara)  registran los niveles de contaminación del Titicaca para que esta información se difunda, en tiempo real, en una página web. 

Foto:Freddy Barragán / Página Siete

Ellas realizan el registro en sus pueblos -Puno, Urchulluni, Puerto Pérez y Desaguadero- desde 2017. Antes elegían un día a la semana para  extraer un vaso de agua del lago y evaluar su calidad con una  máquina similar  a un control remoto; después registraban las variantes, con letra manuscrita, en libretas. 

Cerca de 50  líderes asistieron al    quinto encuentro de Mujeres Unidas en Defensa del Lago  que las reunió hace unos meses en Copacabana. Por ejemplo,  Marta Condori viajó más de  12 horas, tres de ellas a pie, desde la comunidad Choquemoroco en Perú. 

Foto:Freddy Barragán / Página Siete

Entre las anfitrionas en Copacabana estaba Rosa Jalja, oriunda del lugar, quien a partir de esta gestión también realiza el monitoreo del lago en su comunidad. Con un poncho verde, pollera rosada y un atado de aguayo, ella está preparada para realizar los registros en su teléfono con sistema Android. 

El agua del Titicaca se contamina con basura, con  desechos de alcantarilla, con  mercurio de las minas, con  diésel de las lanchas y  con químicos. Todo ese impacto, las mujeres   lo sienten día a día. El líquido con el que cocinaban, lavaban, con el que jugaban los niños, ahora es un peligro.
 
“Guaqui es parte del lago Titicaca, no tenemos la playa, pero sí el buque multipropósito y la iglesia del tata Santiago, en tema de turismo. Pero no hay una conciencia sobre la contaminación del medioambiente de parte de la misma población, lo que  perjudica al municipio”, comenta Nancy Flores,   concejala del municipio de Guaqui. 

Recuerda que hace años se contaminaba menos: se vendía fideo, arroz o azúcar en sobres elaborados con papel. Los refrescos, por ejemplo, se distribuían en jarras de barro conocidas como tinajas. “Ahora, hasta las balsas cambiaron, todos usan lanchas que botan diésel al lago y cada vez se ven menos peces que nos ayudan para subsistir”, lamenta.

 En la región lacustre de Perú, donde Vive Marta Condori, la gente no se acerca al río que desemboca en el Titicaca. Ella explica que en  Puno  la población enfrenta el olor fétido del afluente y en zonas aledañas la amenaza es la minería. “Son transnacionales que afectan”, dice. 

Foto:Freddy Barragán / Página Siete

Es el mercurio que lleva el río a causa de los químicos que usan las mineras. “El río viene contaminado de la selva, pasa Crucero, Progreso, Azángaro. Si sacamos agua  del río, entonces  el mercurio entra al cuerpo y a las venas, eso nos afecta”, detalla.  

Su compañera Reyna Zúñiga  viene de un sitio más cálido,  la comunidad Untuca, de la provincia Sandia, en Quiaca. Cuenta que en su pueblo  sólo toman agua de algunos manantiales, porque el río está contaminado por las mismas mineras transnacionales.

 “Antes era un río cristalino,  bonito. Ahora es turbio por las mineras. La contaminación en Sandia se nota a la vista”, dice mientras maniobra la app desde su celular. 

  “Esa aplicación es para registrar los datos, ya no usamos las planillas físicas. Ahora las líderes registran sus resultados en la aplicación Android que bajan en celular”, explicó Carla Rodrigo, técnica en género y medioambiente de la ONG Aguas Sustentables, que impulsa el proyecto. 

En la aplicación se registra el PH (Potencial hidrógeno), el  total de sólidos disueltos, la conductividad eléctrica y temperatura. La aplicación permitirá dividir los registros según el tipo de  fuente de agua, lago, río o  vertiente. “Hay que cuidar el lago”, recalca Zúñiga. 
 

 


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