Amigos invirtieron sus ahorros en una planta de oxígeno

Con el lema “oxígeno para salvar vidas”, comenzó a funcionar en septiembre.
domingo, 17 de enero de 2021 · 00:00:00

EFE  / Lima

Sin trabajo durante el confinamiento e indignados por los exorbitantes precios del oxígeno en el peor pico de la pandemia en Perú, 13 amigos invirtieron sus ahorros en una planta de oxígeno, “un pulmón” para salvar vidas a precio justo en una de las zonas más humildes y populosas de Lima.

En tiempo récord, este grupo formado por administradores, economistas, técnicos, ingenieros y abogados, entre otras variadas profesiones, sorteó una maraña burocrática y puso en marcha PGO, sigla de Planta Generadora de Oxígeno, justo semanas antes de que la segunda ola de la pandemia de la Covid-19 llegase a Perú.

“Esa mezcla de profesiones hizo posible que salga adelante el proyecto. Venimos de distintos sectores, pero somos amigos de la universidad y del trabajo”, comentó a la Agencia Efe el promotor de la iniciativa, Augusto Armas, que antes de la pandemia se dedicaba al marketing.

“Estábamos en una situación de incertidumbre laboral, pero buscando alternativas”, añadió Armas, quien tuvo la idea al ver las dramáticas escenas de desesperación de cientos de peruanos que salían a diario a las calles a comprar oxígeno medicinal a precio de oro.

Así pasó durante junio, julio y agosto de 2020, el momento más álgido de la pandemia en Perú, donde los enfermos de Covid-19 no encontraban cama en los desbordados hospitales y debían tratarse en casa, con sus familias dispuestas a pagar lo que fuese con tal de mantener con vida a sus parientes.

Ese “sálvese quien pueda” hizo estallar una fiebre del oxígeno, cuyo precio subió como la espuma, pues los tanques cilíndricos de 10 metros cúbicos llegaron a valer unos 6.000 soles (unos 1.660 dólares) y el oxígeno para recargarlos llegó a costar 50 soles (unos 13,83 dólares) el metro cúbico.

“Prácticamente estaban discriminando la vida de la gente, entre el que podía pagar y el que no podía pagar. La gente se moría porque no podía pagar. No se necesita especular con la salud de las personas”, criticó Armas.

En ese tiempo se hicieron famosos en todo el país varios pequeños empresarios que no especularon con el precio del oxígeno, a quienes se les apodó “Los ángeles del oxígeno”, como Mario Romero, que falleció después víctima precisamente de la Covid-19.

Proyecto  social

  • Objetivo El principal objetivo de PGO como “proyecto social” es, según su impulsor, no especular con los precios, atender a los más necesitados y en el menor tiempo posible, y además generar una economía sostenible y circular con los vecinos de la zona. “Es un esfuerzo del pueblo para el pueblo, para las personas de a pie, para todo aquel que toque a la puerta o llame a nuestro teléfono”, dice.

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