Complicado rompecabezas para Dilma

Brasil: 28 partidos en Diputados, 16 en el Senado

La primera promesa de Rousseff, presidenta reelecta, fue impulsar una reforma política que hiciera cambios a la Constitución. Para ello, tiene que negociar con seis partidos más que en su primer mandato.
viernes, 31 de octubre de 2014 · 20:58
Eduardo Loguercio / Xinhua / Tagespiegel
 
Las elecciones generales en primera vuelta en Brasil resultaron en un nuevo Congreso más fragmentado que el anterior, que representará un desafío para la Presidente reelecta el pasado 26 de octubre. La pulverización parlamentaria puede ser un obstáculo para Rousseff que asumirá por segunda vez la Presidencia el 1 de enero de 2015.
Los analistas coinciden en que el Ejecutivo encontrará más dificultades que lo habitual para aprobar sus propuestas, sobre todo en la Cámara de Diputados, que se renovó integralmente.  En las urnas, los electores optaron por renovar más de 40% de los diputados federales, y el nuevo universo incluye a seis nuevos partidos. A partir del 1 enero habrá 28 partidos actuando en la Cámara de Diputados, mientras que ahora son 22 organizaciones partidarias activas.
El cuadro diseñado por la votación del domingo obligará al futuro presidente a negociar con un gran número de siglas para conseguir la aprobación de leyes y proyectos.
Como muchos partidos menores no se orientan por bases programáticas o ideológicas se prevé un aumento de lo que en la jerga política local es calificado de "fisiologismo”, es decir, la exigencia de beneficios económicos a cambio de apoyo político en las votaciones.
En el Senado, que renovó un tercio de su composición, el escenario permanece relativamente estable, integrado por los mismos 16 partidos que en la Legislatura actual.
Para el profesor de Administración Pública de la Universidad de Brasilia (UnB), Joao Paulo Peixoto, los proyectos que encontrarán mayor dificultad en la región entre el Ejecutivo y el Legislativo serán los vinculados al área económica. "El mayor desafío estará relacionado con la economía, todos los escenarios apuntan que 2015 será un año difícil para la economía brasileña, y el próximo gobierno va a tener que tomar medias que son impopulares y duras”, señaló.
En la Cámara, los grandes partidos se encogieron, especialmente el PT y el Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), y hubo un crecimiento de agrupaciones pequeñas y medianas.
El PT continúa siendo la principal fuerza con 70 diputados, pero perdió 16 asientos, mientras que el PMDB del vicepresidente Michel Temer pasará de los actuales 71 a 66 diputados.
Peixoto resaltó que, aunque el PT y el PMDB hayan perdido asientos continúan siendo las mayores bancadas, por lo que Rousseff contaría con mejores condiciones. La Presidenta contaría con el apoyo de 304 parlamentarios de los partidos de su base aliada, lo que representa la mayoría en el universo de 513 bancas de la Cámara, pero en su primer mandato muchos no se alinearon con las propuestas presidenciales.
El PSDB de Neves aumentó de 44 a 54 el número de bancas en la Cámara Baja, un buen desempeño electoral. También el Partido Socialista Brasileño (PSB), cuya candidata presidencial Marina Silva ocupó el tercer lugar, aumentó su bancada de 24 para 34 diputados, quienes no deben alinearse automáticamente a las iniciativas del PT, con el que compitieron ferozmente.
Partidos creados después de las elecciones de 2010, como Solidariedad, PROS (Partido Republicano del Orden Social) y PEN (Partido Ecológico Nacional) eligieron, respectivamente, 15, 11 y 2 diputados federales. Entre las bancadas medias también se encuentran fuerzas más tradicionales, como el Partido Democrático Laborista (PDT) con 19 parlamentarios, y el Partido Republicano Brasileño (PRB), con 20.
La fragmentación parlamentaria debe impedir el tratamiento de agendas polémicas que no pudieron avanzar en el trámite legislativo hasta ahora, consideró el profesor Peixoto.
"Creo que algunas pautas que son bastante demandadas y no fueron atendidas hasta ahora no serán llevadas adelante. Pero el proceso de reformas en Brasil siempre fue liderado por el presidente, entonces va a depender de la voluntad política de la Presidenta”, apuntó.
Rousseff ya se pronunció a favor de una reforma política, pero la nueva composición del Congreso hará que sólo sea posible si existe una masiva movilización popular para alterar las reglas que permiten la proliferación de partidos. "La reforma política debe ser impulsada, porque hay una demanda muy fuerte de la sociedad, y existen compromisos de los dos candidatos”, señaló el profesor.

¿En qué consistiría la reforma política?

Cuando se produjeron las grandes protestas contra el gobierno del Partido de los Trabajadores en 2013, la Presidenta se dirigió al parlamento para recoger las demandas de los manifestantes. Les propuso un referéndum que de haber sido aceptado debió haberse puesto en práctica en octubre de este año.
Tras haber ganado por un estrecho margen la Presidenta reelecta volvió a plantear el tema. Los puntos de la llamada reforma política son los siguientes:
1. El Gobierno quería consultar a la sociedad sobre si la financiación de los partidos y sus campañas debe ser solamente pública, privada o, como ocurre actualmente, mixta.
2. La segunda reforma apuntaba a consultar si se debe mantener o no el actual régimen de representación proporcional en las cámaras, mediante el cual los escaños se distribuyen en función de los votos recibidos por cada partido político. Este esquema ha permitido la proliferación de siglas en el país, 28 en la cámara baja y 16 en el Senado.
3. Se les iba a preguntar si los electores desean mantener los suplentes de diputados y senadores, que sólo asumen sus escaños en los casos en que el titular renuncia, se toma una licencia, es destituido o fallece.
4. También se esperaba aprobar una nueva reglamentación de las coaliciones.
5. Se buscaba finalmente eliminar el voto secreto en las decisiones parlamentarias a fin de que el Congreso sea mas transparente.

El cuadro diseñado por la votación del domingo obligará al futuro presidente a negociar con un gran número de siglas para conseguir la aprobación de leyes y proyectos.

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