Margot Soria, del Partido Verde, habla del nuevo escenario en Brasil

“Marina Silva apoyó al TIPNIS y a la Octava Marcha indígena”

La candidata presidencial Marina Silva, elegida como tal tras la muerte del postulante Eduardo Campos, podría derrotar a Dilma Rousseff en una segunda vuelta.
viernes, 22 de agosto de 2014 · 21:15
La Paz, Raúl Peñaranda, Aldea Global
 
Una avioneta que choca contra unas viviendas. Un candidato presidencial que muere en el accidente y crea una conmoción enorme en su país. Una candidata a la Vicepresidencia que asume la posta. Una presidenta en funciones que podría perder, de manera inesperada, la reelección.
Es la apretada historia de los últimos días en Brasil, convulsionado por hechos inesperados. La muerte del candidato socialista Eduardo Campos ha cambiado por completo el escenario político. La activista medioambientalista y exministra de Lula Da Silva, Marina Silva, que era candidata a la Vicepresidencia junto a Campos, ha sido designada como postulante a la Primera Magistratura. Y su eventual llegada al poder tendrá repercusiones en Bolivia y en los equilibrios políticos regionales.
Margot Soria, integrante del Partido Verde boliviano y candidata a la Vicepresidencia junto al dirigente indígena Fernando Vargas, señaló a Aldea Global que el ascenso en las encuestas de Marina Silva le da también un impulso a su binomio.
"Marina Silva apoyó a la Octava Marcha y estuvo en contra del camino por el TIPNIS”, dijo. "Ella es una mujer extraordinaria, una luchadora ambientalista que cree en el desarrollo sostenible. Su partido está en la misma federación que el Partido Verde de Bolivia, que yo dirijo. Su posible victoria será muy buena para que los países de la región impulsen otro tipo de desarrollo no extractivista”, añadió.
Soria explicó que Silva apoya un tipo de desarrollo sostenible, que no dañe la naturaleza y que por eso estuvo en contra de la construcción de la carretera por el TIPNIS. Recordó que la Federación de Partidos Verdes de América Latina envió una carta de respaldo al movimiento indígena y a la Octava Marcha y que rechazó la construcción de la vía.
 
García Linera
La periodista Lupe Cajías, especializada en temas internacionales, cree que el ascenso de Silva es una mala noticia para las posiciones del vicepresidente boliviano Álvaro García Linera. "Es un golpe porque Silva expresa la antítesis al discurso extractivista de García Linera, quien cree que se debe avanzar contra los parques nacionales”, dijo.
La comunicadora dijo que Silva expresa una posición que cree en el desarrollo,  pero no a cualquier costo y que el crecimiento económico es tan importante como el respeto a los derechos de las personas y de la naturaleza.
Cajías considera que una eventual victoria de la candidata en las elecciones de Brasil cambiaría el equilibrio de fuerzas en la región. Hizo notar que Argentina, Venezuela, Bolivia y Brasil, entre otras naciones, tienen posiciones desarrollistas, extractivistas y de "capitalismo salvaje”, que serían cambiadas si Silva llega al poder.
"Considero que Marina haría un gobierno más cercano en estilo del de Uruguay, en el que se busque el desarrollo pero sin despilfarro, sin abusos, respetando unos valores básicos y haciendo énfasis en planes para mejorar la educación”, afirmó.
Añadió que es preocupante que el Estado boliviano no haya podido construir una mejor relación con el Gobierno de Brasil, al extremo de que ese país no envía un embajador desde junio de 2013, cuando Marcel Biato, el anterior representante, fue destinado a Suecia.
Según su criterio, dos temas son trascendentales en la relación de Bolivia y Brasil: TIPNIS y narcotráfico. El primero, dijo, debido a que Brasil desea, por razones geopolíticas, unir su zona amazónica central con la del TIPNIS. El segundo, porque casi toda la droga que llega a territorio brasileño lo hace a través de Bolivia, tanto de cocaína producida en nuestro país como de droga peruana que atraviesa las fronteras. Recordó que el narcotráfico tiene una directa relación con la inseguridad ciudadana y con los síntomas que viven varios países de la región de la captura del Estado por parte de organizaciones delincuenciales.
Malas noticias para Dilma
Gonzalo Montenegro,  exembajador de Bolivia en Brasil  y conocedor de la realidad de ese país, coincide en que la visión de desarrollo sostenible de Silva choca con la  que presenta el Ejecutivo en Bolivia, orientada  hacia el puro "extractivismo y dependencia de las materias primas”. En ese punto Montenegro cree que la eventual presidencia de Silva podría generar aun más tensiones que las que experimentan las relaciones bilaterales actualmente. Montenegro, sin embargo, considera que es posible que existan también "puntos de encuentro”,  considerando que la pobreza experimentada por Silva en su niñez y adolescencia es similar a la que vivió el presidente Evo Morales y que ese factor podría generar un acercamiento personal.
Pero el exdiplomático coincidió con Cajías en que la relación de ambos países está en un momento de crisis y que la institucionalidad brasileña, al margen de un posible acercamiento Morales-Silva, está muy distanciada del Gobierno boliviano.

Montenegro añadió que en Brasil existe rechazo contra la clase política y especialmente contra el PT al que, según afirma, la opinión pública acusa de promover la corrupción, el estatismo y el populismo y de no haber logrado el despegue del país. Mencionó que las otras naciones del grupo BRICS crecen a un ritmo del 6% anual mientras Brasil lo hace a un 1%.  "Ni siquiera los grandes empresarios brasileños están preocupados por la candidata de izquierda y ambientalista como Silva. Creen que pueden convivir con ella. Los que están más preocupados con el ascenso de Silva son los dirigentes del PT, empezando por Lula y Dilma”, comentó.

La eventual llegada al Gobierno de la ambientalista Marina Silva afectaría las relaciones que Brasil tiene con Bolivia.

Consideran a Silva como una persona "sencilla” y "que escucha”
Roberto Navia, periodista del diario El Deber, entrevistó a Marina Silva en Santa Cruz en mayo pasado, ciudad a la que asistió para participar en un evento organizado por el CEPAD. Navia señaló que Silva le pareció una persona "tranquila y sencilla”, que "escucha a sus interlocutores con atención” y que "transmite una actitud de paz”. El periodista contó que la ahora candidata presidencial prefirió no referirse a aspectos de la política interna boliviana, aunque sí dio opiniones firmes a favor de un modelo de desarrollo que no dañe el medio ambiente y que respete a los pobres.
Con respecto a si la construcción de dos represas sobre el río Madera, en Brasil, podría  haber ocasionado las inundaciones de febrero en  Beni, consideró que "hay un impacto con perjuicios altísimos, sobre todo en el estado de Acre, muy cerca de Bolivia”.
Y sobre la construcción del camino a través del TIPNIS afirmó que "el problema fue que primero se empezó con la construcción de la carretera y (recién) después se habló de una consulta previa”.

Nacida cerca de Bolivia
Silva comenzó su carrera política en el estado de Acre, en la Amazonia, fronterizo con Pando, Bolivia. Recién aprendió a leer y escribir a los 16 años cuando abandonó el bosque para cuidar de su salud, afectada por hepatitis, malaria y leishmaniasis.
La estrecha colaboración con Chico Mendes, líder sindical de los extractores de caucho en Acre y convertido en mártir del ambiente amazónico al ser asesinado en 1988, impulsó sus primeros triunfos electorales. Nacida en 1958 y considerada afrobrasileña, fue elegida senadora desde 1994, convirtiéndose en una de las principales dirigentas del PT de Lula da Silva.
En el gabinete de Lula, dijo IPS, fue ministra de Medio Ambiente hasta que renunció en 2008 por considerar que el Gobierno no hacía lo suficiente para lograr un desarrollo sostenible y que impulsaba un modelo "de crecimiento material a cualquier costo”, en desmedro de los pobres y la naturaleza.
Un año después dejó el PT y se afilió al pequeño Partido Verde (PV) para disputar las elecciones de 2010, en las que triunfó Dilma Rousseff, del PT. Quedó en tercer lugar, pero con un caudal de votos sorprendente, de 19%. Luego dejó también el PV, que no coincidía con sus propuestas de cambio, e intentó junto con sus colaboradores crear una agrupación política de nuevo tipo, La Red Sustentabilidad, que la Corte Electoral rechazó  con el argumento de que no había presentado una cantidad suficiente de firmas. Silva, sin embargo, denunció un cálculo político en esa decisión.
Para participar en la contienda, Silva se afilió al Partido Socialista Brasileño presidido por Eduardo Campos y fue candidato a la Vicepresidencia. La muerte de Campos la dejó como candidata presidencial y deberá enfrentar ahora a Rousseff y al socialdemócrata Aécio Neves. Las encuestas señalan que podría derrotar a Dilma en la segunda vuelta. (RPU)

Confidencial

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