Una organización promueve una ruta de senderismo

Impulsan el turismo para recuperar el patrimonio palestino

Los visitantes recorren los pasos del patriarca Abraham y disfrutan de la hospitalidad de los habitantes, pese a la presencia militar israelí.
domingo, 10 de enero de 2016 · 00:00
Ramalah (Cisjordania) /IPS, Silvia Boarini


En el paisaje monocromático del sur de Cisjordania, la tienda de campaña de Abu Ismail asoma entre las colinas que se alejan hacia el horizonte. Una puerta solitaria, sin valla a su alrededor, indica la entrada oficial a dos grandes carpas en el desierto de Rashayda.


Ismail en su vida había soñado que un día grupos de turistas extranjeros y palestinos llegarían a diario a su remota tienda para pasar la noche. "Es difícil aquí. No tenemos agua ni electricidad, pero nos las arreglamos para darles la bienvenida a todos”, dijo a IPS mientras servía la tradicional taza de café de bienvenida a sus huéspedes.

Rashayda es una de las 53 comunidades que trabajan con Masar Ibrahim Al Khalil (Camino de Abraham), una organización palestina que promueve la sección cisjordana de una ruta de senderismo que sigue los pasos de Abraham –el patriarca reconocido por cristianos, musulmanes y judíos– por cinco países de Oriente Medio.

Con la ayuda de una donación del Banco Mundial, Masar Ibrahim desarrolla un modelo de turismo en el que comunidades remotas y pobres reciben a los excursionistas y les ofrecen su apoyo a lo largo del camino. En el último año, cientos de visitantes de todo el mundo pasaron la noche en la tienda de Abu Ismail y se despertaron con la vista del amanecer tras las colinas de la vecina Jordania.

Rashayda se encuentra en el Área C, el 60% de Cisjordania que está bajo control israelí. Allí no se permite la construcción de edificios permanentes ni la mejora de la infraestructura. El agua se trae en camiones y se bombea, por medio de un generador, a los baños prefabricados.

Los excursionistas extranjeros experimentan la legendaria hospitalidad palestina y, a la vez, traen ingresos que hacen mucha falta.

George Rishmawi, director de Masar Ibrahim Al Khalil, señala que para los visitantes esta caminata también es una oportunidad de descubrir la belleza natural y alejarse de las representaciones mediáticas simplistas que presentan a Palestina únicamente como una tierra de conflicto o de lugares religiosos.

Vínculos
"Creamos vínculos directos entre los huéspedes y los anfitriones, traemos personas cercanas a nuestra flora, fauna, nuestra cultura y tradiciones”, explicó. El camino está claramente marcado y hay mapas o rutas de GPS disponibles.

Las diversas secciones se pueden realizar de forma independiente o con un guía, en viajes de uno o varios días, mientras que completarlo en su totalidad lleva dos semanas.

Rishmawi subraya que el camino en Cisjordania es singular ya que se trata del único tramo sin la interrupción de puestos de control durante 334 kilómetros, desde Jenin, en el norte, hasta la tumba de Abraham, en Hebrón.

La mayor parte del camino serpentea por el Área C, donde, "si no hubiera asentamientos ilegales y bases del ejército (israelí), nuestro trabajo se multiplicaría por 10”, se quejó Rishmawi.

No obstante, el haber desarrollado una ruta segura y continua a pesar de la presencia invasora del aparato de ocupación de Israel tiene una especial importancia simbólica para los palestinos, comentó.

"Nuestros movimientos dentro de nuestra propia tierra han estado limitados los últimos 15 años”, recordó, refiriéndose a las restricciones impuestas por las autoridades israelíes desde la segunda intifada, el levantamiento popular palestino de septiembre de 2000 en los territorios ocupados por Israel.

"Existe toda una generación que no conoce a su propio país. Así que les mostramos a los jóvenes palestinos lo hermoso que es aquí y, al mismo tiempo, combatimos el desempleo en las comunidades con las que trabajamos, para que no se vayan”, observó.

Una pareja promueve la conservación con un jardín botánico en Cisjordania

Ramalah (Cisjordania) /IPS, Silvia Boarini

Cerca de Ramalah, otra iniciativa procura recuperar el patrimonio natural palestino, promover una cultura de conservación y revitalizar el vínculo cada vez más tenue que muchos palestinos urbanos tienen con el Área C, el 60% de Cisjordania que está bajo control israelí.

Mashajar Juthour es un jardín botánico situado en una colina en las afueras de Ramalah, en la montaña Thaer Al Ogde.  El proyecto se inició en 2013 cuando Saleh Totah y Morgan Cooper invirtieron sus ahorros en la compra de la tierra.

El lugar de poco más de una hectárea estaba abandonado desde hacía 18 años. Es un proyecto educativo, cultural y ambiental.

"Queremos que la gente de la comunidad venga (…) en particular las familias, porque si no se les enseña a los niños a administrar la tierra, entonces la protección de esa tierra realmente no tiene futuro”, sostuvo Cooper.
La pareja y un puñado de voluntarios  comenzaron a transformar la colina en  un arboreto con la plantación de árboles autóctonos, con énfasis en "las plantas que atraen a las aves”, dijo Totah.

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