EL GOBIERNO DE VENEZUELA INTENTA POR TODOS LOS MODOS QUE LA OPOSICIÓN PIERDA LOS 2/3 EN LA FLAMANTE ASAMBLEA NACIONAL

Maduro se aferra al poder con argucias contra el Legislativo

La estrategia es política, judicial y económica. El lunes, por ejemplo, se modificó la Ley del Banco Central para que este organismo dependa del Ejecutivo y el Partido Socialista Unido de Venezuela presentó recursos de impugnación ante el TSJ para las elecciones en algunas circunscripciones.
domingo, 10 de enero de 2016 · 00:00
La Paz/Aldea Global, Juan Eduardo Araos

El presidente venezolano, Nicolás Maduro, se aferra al poder de todas las formas posibles e intenta mermar el campo de acción de la Asamblea Nacional opositora. Ya creó un cuestionado organismo paralelo al ente legislativo, nombró a leales suyos como magistrados titulares y suplentes del Tribunal Supremo de Justicia, impugnó los comicios de diciembre en algunas circunscripciones y modificó la Ley del Banco Central, un día antes de que fueran posesionados los nuevos asambleístas.

Maduro está debilitado, pero para nada abatido. Aún controla diversos organismos estatales y no pocos son los analistas y medios  de comunicación que entrevén que el Primer Mandatario busca un golpe en contra del Legislativo.

El Presidente ha asegurado ya en diversas oportunidades que hará frente a cualquier intento de los legisladores de truncar las medidas tendentes a consolidar lo que se denominaba la "revolución” heredada de Hugo Chávez. Pero no le será fácil, ya que por primera vez en 17 años la Asamblea Nacional, a partir del martes pasado, es controlada por la oposición, que tiene dos tercios de votos.

Con esta mayoría, los asambleístas pueden promover, sin tener que lidiar con el oficialismo, votos de censura a los ministros del gabinete, reformas a la Constitución o convocatorias a referendos.

Ante esta situación, Maduro busca diversas estrategias para quitarle poder. Y ahora más que nunca, luego de que el flamante presidente de la Asamblea, Henry Ramos Allup, del partido Acción Democrática (AD), anunció que en los próximos seis meses el Legislativo implementará un mecanismo "para cambiar de Gobierno”.

La estrategia

La ofensiva del régimen venezolano comenzó mucho antes del martes pasado. Días después de la derrota en las legislativas, en diciembre, el Presidente anunció la creación de un irregular Parlamento Comunal, con capacidad de legislar y decidir en asuntos inherentes a las diversas comunas que forman el país.

El Ejecutivo busca "darle todo el poder al Parlamento Comunal, y va a ser una instancia legislativa del pueblo desde la base”, aseguró el propio Maduro.

Es la máxima instancia del autogobierno de la población, aunque –aclara el abogado Germán Saltrón a la BBC Mundo–  "no reemplaza al Parlamento o la Asamblea Nacional”. Sin embargo, por las declaraciones de autoridades del Gobierno habrá que ver si será así.

El mes pasado, el entonces presidente de la Asamblea, Diosdado Cabello, segundo hombre del Gobierno, dijo que el Parlamento Comunal tendrá la posibilidad de destinar recursos para la población, nombrar jefaturas y lanzar leyes, entre otras competencias.

Para el Mandatario y los chavistas, la nueva conformación de la Asamblea Nacional representa a los intereses de la burguesía y un retroceso para los intereses de los sectores populares. Pasan por alto que la Mesa de Unidad Democrática (MUD), que aglutinó a la oposición, logró una amplia victoria electoral, que incluye a sectores empobrecidos de la sociedad que, tras 17 años de régimen chavista, votó por primera vez por fuerzas opositoras.

Pero el Gobierno no está dispuesto a dejar las cosas así y días después de las elecciones aseguró que hubo irregularidades en los comicios. La premisa es conseguir que la oposición pierda el tan valioso 2/3.

Por eso es que el lunes pasado, un día antes de que jurara la nueva Asamblea, el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) presentó ante el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) seis recursos para impugnar las elecciones en algunas circunscripciones en donde se eligieron ocho diputados opositores. El martes se entregó una séptima impugnación.

Para asegurarse de que por la vía judicial no habrá obstáculos a su maniobra, ya el mes pasado en sesión extraordinaria la entonces Asamblea Nacional comandada por el oficialismo  designó a 13 magistrados titulares y 21 suplentes del TSJ, todos proclives al Gobierno.

Así las cosas, con un TSJ leal a Maduro y un órgano electoral también cooptado, todo apunta a que los recursos prosperarán (por lo pronto, el tribunal ya aceptó las demandas y emitió una medida cautelar para suspender la investidura de cuatro diputados, tres de la oposición y uno del Gobierno).

Ahora resta ver si los recursos prosperan para repetir las elecciones en estas zonas. Si la oposición pierde un solo escaño se pondría en riesgo los dos tercios.
 
Otras triquiñuelas

Pero Maduro no golpea sólo una vez. Además de crear el organismo paralelo y presentar las impugnaciones, también busca mermar la incidencia del Legislativo en cuanto a las finanzas.

De ahí que el lunes el Presidente modificó la Ley del Banco Central, con lo cual el Ejecutivo pasa a controlar totalmente a la entidad. Ya no dependerá de la Asamblea, como ocurría antes, sino del Gobierno.

Entre las disposiciones, la normativa permite al Banco Central obtener, otorgar o financiar créditos al Estado en caso de que "exista amenaza interna o externa a la seguridad u otro perjuicio al interés público”.

Esto supone, según El País, que la autoridad monetaria podría financiar sin límites al Ejecutivo y sin supervisión parlamentaria, y que el organismo podrá suspender las operaciones que mantiene con las instituciones si no facilitan la información que solicite el propio banco.

La estrategia no queda sólo en los círculos de poder. Maduro cuenta con el apoyo incondicional de la base social del chavismo que ya anunció marchas y protestas en defensa del Gobierno y de su "revolución”. Es más, no se puede pasar por alto que muchos de los que votaron por legisladores de la oposición lo hicieron no por ser antichavistas, sino que actuaron así agobiados por la crisis económica que tiene atrapado al país.

Conscientes del apoyo "del pueblo”, el presidente Maduro y autoridades convocaron en un principio a los sectores a movilizarse para defender al régimen; sin embargo, previendo un estallido de violencia posteriormente se hicieron llamados a la calma. No hubo desmanes, pero todo puede cambiar de un momento a otro.

Y mientras la tensión se mantiene en las calles entre los sectores oficialistas y opositores, el Legislativo se apresta a jornadas para nada sencillas, en un juego constante de tire y afloje. El martes, durante la posesión, ya hubo una muestra de lo que se viene cuando los parlamentarios oficialistas dejaron el hemiciclo en protesta de que uno de los legisladores opositores tomara la palabra.

Así las cosas, nadie niega que tras la elección legislativa de diciembre del año pasado y a partir del martes 5 de enero, cuando fue posesionada la nueva Asamblea, una nueva era comenzó en el país. Basta ver hacia dónde se conduce.

El Presidente desafía a convocar un referéndum revocatorio


 Deutsche Welle

"Que convoquen un referéndum revocatorio y, bueno, el pueblo decidirá, decidirá, (...) será el pueblo quien decida”, dijo el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, el martes pasado  a la televisión pública de su país.

"Ellos quieren sacarme de la Presidencia, es un objetivo que se han trazado. En el caso de un referéndum revocatorio, que el pueblo decida. Yo en mi corazón tengo fe en el pueblo. Si vienen por otras vías, también será el pueblo el que decida”, advirtió.

En un contacto telefónico con el canal oficial Venezolana de Televisión, el gobernante se refirió al desafío que lanzó el líder de la Asamblea Nacional, el socialdemócrata Henry Ramos Allup, quien anunció que en seis meses le presentará al país una fórmula constitucional para relevar a Maduro del poder.

"Única forma de mantener la paz”


El Presidente rechazó las "amenazas” de Ramos y afirmó que la "única forma de mantener la paz en Venezuela es que Nicolás Maduro se mantenga en la Presidencia de la República y en funcionamiento las instituciones”.
Afirmó que planea defender con "mano de hierro” los logros de la revolución bolivariana, que cumplirá 17 años en el poder.

"Ellos van a venir con la guerra económica, con la guerra criminal, con la guerra eléctrica, con ataques por sus medios para generar miedo en el pueblo”, afirmó, para concluir: "¿Quién puede gobernar este país en paz, a este pueblo rebelde, insurrecto? ¿Quién puede? ¿Ellos o nosotros?”.

Venezuela, atrapada en un choque de trenes institucional

 Madrid /Infolatam, Rogelio Núñez

El choque de trenes y la parálisis institucional hacia la que se dirige Venezuela va a tener dos nombres propios. El del mandatario Nicolás Maduro y el de Henry Ramos Allup, el nuevo presidente de la Asamblea Nacional venezolana, quien es un viejo y hábil zorro político de mano de hierro en guante de seda.

El choque de trenes en Venezuela parece inevitable y el país se aboca a una parálisis institucional debido al enfrentamiento entre el Poder Ejecutivo, en manos del chavismo, y el Poder Legislativo, en manos del antichavismo.

Un empate catastrófico, sobre todo porque no existe intención por parte del régimen de reconducir la situación hacia la negociación y la oposición tiene muy claras cuáles son sus "líneas rojas”.

Jesús María Casal, director del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la Universidad Católica Andrés Bello, señala en Prodavinci que "el conflicto entre poderes está abierto. Y ha sido decretado por el Gobierno, antes del 5 de enero, día en que inicia funciones la nueva Asamblea Nacional. Muchas cosas están por verse, incluida la posibilidad de que los ciudadanos hagan valer sus derechos. Y si la oposición hará valer su mayoría calificada en la Asamblea Nacional”.

Maduro ha hecho todo lo posible por recortar competencias a la Asamblea y deslegitimarla. La oposición ha tratado de tender puentes, pero no ha encontrado receptividad en la otra orilla, lo cual no hace sino hundir el puente.

"Yo no me voy a rendir; pido al pueblo que nadie se rinda ante la Asamblea burguesa. Me sabe a casabe la Asamblea burguesa; yo voy de frente y ellos verán qué hacen con su mayoría, es ahora o nunca”, ha dicho Maduro.

*Rogelio Núñez es analista de Infolatam. Esta nota es un extracto de un material publicado en ese portal informativo.

 

 

 

 

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