La innovación en la salud

El 40% de nuevos fármacos es para tratar enfermedades raras

Hay tres factores fundamentales para el desarrollo de la ciencia: la posibilidad de personalizar la terapia, la capacidad de llevar más rápido los tratamientos al mercado y un involucramiento mejorado con los pacientes.
domingo, 10 de enero de 2016 · 00:00
Zurich /Project Syndicate, Joseph Jiménez

Estamos experimentando una nueva ola de innovación en la atención de la salud, que promete crear los sistemas más inteligentes, conectados y eficientes que nunca antes se vieron en el mundo. Nuevas tecnologías y tratamientos que cambian la manera de proceder transforman la práctica de la medicina, alteran drásticamente las vivencias de los pacientes y crean condiciones para que se desarrollen incluso mayores avances.

La evidencia de esto se encuentra en los datos. El año pasado se introdujo una cifra récord de 61 medicamentos en todo el mundo, en comparación con un promedio anual de 34 en la década anterior.

Más del 40% de estos tratamientos fue para enfermedades raras o difíciles de tratar, incluyéndose entre ellas la hepatitis C, el meningococo B y el melanoma metastásico. Y, en el horizonte, se vislumbra una mayor cantidad de avances nuevos.

Se estima que alrededor del 70% de los fármacos actualmente en desarrollo a lo largo de la industria son tratamientos que, potencialmente, son "los primeros en su clase”, lo que significa que utilizan un mecanismo de acción completamente nuevo contra la enfermedad.

Las causas

La nueva ola de innovación se puede atribuir a tres factores fundamentales: la posibilidad de personalizar la terapia, la capacidad de llevar más rápidamente tratamientos al mercado y un involucramiento mejorado con los pacientes.

En primer lugar, los grandes avances en nuestro conocimiento de la genómica –específicamente, la forma en que se manifiestan las enfermedades y se desarrollan en el cuerpo a nivel genético– están mejorando nuestra capacidad de enfrentar a la enfermedad en cada etapa y mejorar las vivencias de los pacientes.

Los marcadores genéticos, por ejemplo, pueden indicar cuáles pacientes tienen mayores probabilidades de beneficiarse de un fármaco, mejorando así los resultados mientras se permite que dichos pacientes eviten efectos secundarios potencialmente dolorosos causados por tratamientos que tienen poca probabilidad de funcionar.

En el caso de pacientes con cáncer de mama en fase inicial, los marcadores genéticos muestran la probabilidad de que la quimioterapia tenga un impacto, o si la terapia hormonal por sí sola es la mejor opción.

Un nuevo fármaco contra el cáncer de pulmón desarrollado por mi empresa, Novartis, es eficaz solamente en pacientes con cáncer de pulmón de células no pequeñas que tienen una mutación genética específica.

La utilización del asesoramiento técnico genómico para mejorar la atención de la salud apenas comienza. Un área prometedora de investigación es CRISPR –una herramienta de vanguardia que podría permitir que eliminemos, repararemos o sustituyamos los genes que causan la enfermedad-. A medida que nuestra comprensión de las características de la enfermedad de un paciente específico se hace cada vez más precisa, el tratamiento será cada vez más eficaz y se reducirá el riesgo de sufrir efectos secundarios.

Además, los avances en cuanto a nuestra comprensión de la enfermedad están incrementando la eficiencia del proceso de desarrollo de fármacos, por lo que es posible aportar nuevas innovaciones al mercado con mayor rapidez.

Por ejemplo, se utilizan pruebas genéticas en la preselección de participantes para ensayos clínicos, reduciendo los periodos de reclutamiento. Con este enfoque, la investigación puede comenzar en tan sólo tres semanas, en comparación con las 34 semanas que se tarda, en promedio, para dar inicio de ensayos estándar.

Añada a eso nuestra capacidad de analizar más rápidamente datos y tomar decisiones más precisas sobre la dosificación, y el resultado es que los marcos temporales de los ensayos clínicos se reducen considerablemente.

Por último, los datos en tiempo real y las herramientas tecnológicas emergentes tienen el potencial de mejorar el involucramiento y adherencia de los pacientes, especialmente entre las personas con enfermedades crónicas causadas por enfermedades no transmisibles (ENT).

A medida que envejece la población mundial, se espera que la incidencia de las enfermedades no transmisibles vaya en aumento, lo que dará cuenta de 52 millones de muertes por año hasta el año 2030.

Más del 80% de las muertes por enfermedades no transmisibles son el resultado de condiciones crónicas, como por ejemplo las enfermedades cardiovasculares y respiratorias, el cáncer y la diabetes.

Incumplir el tratamiento es uno de los problemas

Tal como la situación está, el incumplimiento con los regímenes de medicación es un problema principal en el tratamiento de las enfermedades no transmisibles. Por ejemplo, los pacientes con diabetes en Estados Unidos con un menor nivel de cumplimiento tienen un riesgo anual de hospitalización del 30%, en comparación con un riesgo del 13% en pacientes con un alto nivel de adherencia a dichos regímenes.


Eso implica grandes costos para los sistemas de atención de la salud, cerca de 200 mil  millones en Estados Unidos y  125 mil millones de euros (133 mil millones de dólares) en la Unión Europea cada año.


Las tecnologías que involucran a los pacientes en su propia atención de la salud y permiten la adherencia más fácil a los regímenes de medicamentos tienen el potencial de mejorar la gestión de la enfermedad.

 

 

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