EN 2014, EL 95% DE LA POBLACIÓN ACEPTÓ ADHERIRSE A RUSIA

A 2 años del referéndum ¿qué ocurre con Crimea?

Desde el ingreso a la Federación Rusa, el nivel de vida ha sido el estándar, las inversiones están destinadas al desarrollo de infraestructura, que fue muy relegada en el pasado.
domingo, 10 de abril de 2016 · 00:00
United Explanations, Vanina Soledad Fattori

Pasaron dos años desde aquel referéndum que dotó de legitimidad política al pueblo de Crimea para la adhesión a la Federación Rusa. En marzo de 2014, ciudadanos de la Península fueron a las urnas para expresar su voluntad y deseo de expresar su pertenencia a Rusia, evidenciando que no se sentían nacionales ucranianos. 
 
Los resultados de ese referéndum, que sigue siendo cuestionado por Kiev, fueron abrumadores. La amplia mayoría, cerca del 95%, dijo sí a la pregunta de adherir a Rusia.
 
La adhesión es un capítulo de la crisis de Ucrania, un capítulo en las fricciones entre Moscú y Occidente. Representó el suceso de mayor impacto en la geopolítica del 2014, un año donde las fronteras "se corrieron”. 
 
Desde entonces se ha vuelto a traer en debate si el presente se remonta, o no, a la configuración de poder de tiempos de la Guerra Fría. Crimea significó un error de cálculo que la diplomacia europea y los asesores de la Casa Blanca no olvidarán, ellos no consideraron que los ciudadanos de la Península pudieran expresar su voluntad de pertenencia a Rusia. 
 
No sólo por estos motivos fue un suceso histórico, también porque terminó de "dividir” a Ucrania, desatando brotes separatistas en las regiones del este.
 
Los efectos mediáticos que tuvo el resultado del referéndum motivó al documentalista ruso Slava Krasko a producir un filme de 35 minutos para preguntar a los propios crimeos, "¿De quién es Crimea?”, título que finalmente llevó su documental. 
 
Tras las diferentes y disimiles maneras en que la prensa internacional comunicó lo sucedido, consideró que los testimonios en primera persona de los ciudadanos de Crimea describirían de la manera más representativa el entorno en que se realizó la votación popular y el cómo es vivir adherido a Rusia. 
 
Participaron las personas de las principales ciudades de Sebastol, Simperofol o Yalta y en demás poblados donde los tártaros son mayorías, llegando así a todos los estratos sociales.
 
Muchas acusaciones se hicieron presentes aquel 2014 alegando que hubo fraude y presión bajo fusiles kalishnikov para que los ciudadanos votaran por el Sí. A los fines de mostrar la realidad, Slava les pregunta, por quién habían votado, cómo había sido el contexto en que lo hicieron y si sabían de quién es Crimea. 
 
Krasko es economista especializado en finanzas, pero abandonó su rutinaria vida para recorrer el mundo produciendo documentales de sus viajes. Ha realizado una ruta de viaje que ha incluido 36 países llegando a todos los continentes.
 
La adhesión de Crimea fue mediante referéndum, representó un evento histórico. ¿Podría decirnos cómo los ciudadanos de Crimea vivieron este acontecimiento? Y, ¿cómo lo recuerda usted? 
 
Slava Krasko: Un dato representativo para ilustrar sintéticamente este acontecimiento. En Rusia el Año Nuevo es la fiesta más popular, los habitantes de Crimea me han dicho que el referéndum significó ese nivel de emociones e incluso aún más. Un sentimiento que se puede ver en mi documental. La gente caminaba en las calles con banderas y celebrando la entrada en Rusia hasta la medianoche. Lloraron de alegría. 
 
Un suceso histórico, porque también había un espíritu de manifestarse contra los embates que se sucedía en Kiev donde, con el apoyo de los Estados Unidos, se organizó un golpe de Estado en el que fue derrocado el presidente Viktor Yanukovich.
 
Desde su consideración y perspectiva, ¿cómo es vivir hoy en Crimea? En América Latina, podemos ensayar un pensamiento común asociado a la hostilidad y profunda crisis, ¿es así?
 
Slava Krasko: Desde el ingreso de Crimea a la Federación Rusa, el nivel de vida ha sido el estándar o el normal, la vida en la Península sigue su curso. Hoy las inversiones están destinadas al desarrollo de infraestructura, que ha sido muy relegada en el pasado. Por su parte, el turismo aumentó gracias a una mayor afluencia de los rusos del continente. 
 
Sin embargo, sí hubo, y sigue habiendo dificultades con los intentos de Kiev de bloquear la península mediante el corte de suministro de agua, electricidad y alimentos. Esas medidas generaron indignación en la población. No sólo por esto, sino también por lo que ocurre en las regiones del Este de Ucrania. Esto genera que el sentimiento de los ciudadanos de Crimea no sea indiferente con cada medida que toma el Gobierno de Kiev.
 
¿Qué piensa acerca de la situación en el este de Ucrania?¿Si los crimeos votaban por Europa podrían haber terminado igual que el este?
 
Slava Krasko: La situación en el sureste de Ucrania es consistentemente difícil. Las operaciones militares activas cesaron, pero no el conflicto. Kiev ha detenido el pago de las pensiones y la asistencia social a la población, esto genera impacto directo en la economía de las personas. 
 
Se negó a resolver los problemas de la región, por eso lo hace Rusia. Si nos remontamos a dos años atrás, muchas perspectivas sostenían que la opción rusa no era la correcta; sin embargo, hoy miramos la realidad propia de Ucrania, que ha optado por la integración europea, y su situación económica está sumamente complicada. 
 
Ucrania está económicamente quebrada, sumida en una gran deuda donde muchas generaciones de ucranianos pagarán con su dinero a quienes prometen salvarla de la crisis. El giro europeo no cambió las cosas: las reformas no se logran materializar, generando fricciones en el escenario político interno; la corrupción sigue en los mismos niveles; y el país no recibe la ayuda europea de la forma en la que se prometió. Solo se acumula deuda. 
 
Resultado: recesión dramática y la economía a nivel de los países pobres de África. Por supuesto, con este panorama, los crimeos no pueden pensar que votaron erróneamente al elegir el camino de Rusia.

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