¿Cómo opera el supuesto gobierno mundial paralelo?

El selecto encuentro, que congrega a importantes personalidades europeas y norteamericanas de la política y economía, se desarrolló desde el jueves 9 hasta hoy, en Dresde, Alemania.
domingo, 12 de junio de 2016 · 00:00
Aldea Global / Deutsche Welle
 
¿Qué se le había perdido al político ecologista alemán Jürgen Trittin en Chantilly (Virginia, Estados Unidos) en 2012? Eso querían saber entonces sus correligionarios. La pregunta era expresión de un descontento masivo. La respuesta, conocida: el líder de Los Verdes alemanes había participado en una reunión del Club Bilderberg.
 
Un izquierdista en una reunión secreta de los poderosos y ricos del mundo: una provocación, una afronta al partido. Trittin se vio urgido de aclarar y solucionó el problema con la afirmación de que las ideas ecologistas debían ser defendidas justo allí, donde aún no eran mayoritarias. Y así, por los pelos, salió del apuro con las bases de su formación.
 
Este año, una vez concluido el encuentro de hoy, seguramente otros cuantos deberán también dar explicaciones.
 
El secreto Club Bilderberg se reúne cada año en un sitio y país distinto. Esta vez, en el hotel alemán Taschenberg, en Dresde.
 
Misterioso, elitista, reservado
 
Quienes participan en las reuniones del Club Bilderberg se someten a estrictas reglas, la más importante: "Chatham House Rule”. Establecida por primera vez por el Royal Institute of International Affairs en 1927, obliga a cada participante a guardar absoluta reserva sobre el contenido de la reunión. De ahí que este encuentro de los poderosos sea, cada año, blanco de la crítica a su nula transparencia.
 
Los organizadores y participantes se mantienen firmes: se trata de una rara oportunidad para hablar claro entre ellos, los decisores globales.
 
Lo que se sabe de estos encuentros es poco espectacular: se aclara y se discute en un ritmo de 90 minutos. Y en la reunión de hace tres años en  The Grove, una residencia de lujo al norte de Londres, no ofrecieron más que la típica oferta gastronómica de buffet, según fue revelado.
 
Bilderberg, el teórico preferido de la conspiración
 
Entre Riesling y roastbeef, los selectos invitados intentan nada más y nada menos que solucionar problemas globales, salvar al mundo. De acuerdo con las memorias del antiguo embajador estadounidense en Alemania George McGhee, el Club Bilderberg habría contribuido enormemente a la firma de los Tratados de Roma, un paso previo al surgimiento de la Unión Europea (UE).
 
Etienne Davignon, empresario belga y presidente de honor del Grupo Bilderberg, afirma incluso haber asistido al nacimiento del euro en este círculo. Una y otra vez, surgen preguntas. ¿Quién estuvo detrás de la crisis del petróleo de 1973? ¿Cómo se logró la reunificación alemana? Las conferencias del Club Bilderberg alimentan las teorías de la conspiración y se multiplican las interpretaciones de sus críticos sobre el verdadero significado de este evento.
 
¿Cómo se inició todo?
 
Esa motivación debe haber estado presente desde el primer encuentro, en 1954, en el  Hotel de Bilderberg, en la localidad holandesa de Oosterbeek. El príncipe Bernhard presidió la conferencia en sus primeros 20 años, hasta que tuvo que renunciar, involucrado en un escándalo de sobornos con el consorcio armamentista Lockheed. El ejemplo sirve de argumento a los críticos para poner bajo sospecha general al secreto club por contribuir a estrechar lazos entre la política y la economía mundiales.
 
El Club Bilderberg
 
Cada año, este selecto club convoca alrededor de 130 participantes procedentes de 20 países. Según los organizadores, los asuntos que se debatieron estos días son: inmigración, crecimiento, reformas, perspectivas y unidad de varios países, panorama político y económico estadounidense, ciberseguridad, geopolítica en los precios de la energía y las materias primas e innovación tecnológica, entre otros.

El objetivo de la reunión anual es impulsar el diálogo entre Europa y Norteamérica. Las deliberaciones son a puerta cerrada, no emiten comunicado alguno ni proponen resoluciones.
 
Los detractores del Club Bilderberg lo califican de "círculo elitista” opuesto a los principios democráticos fundamentales.
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