“Construir plantas de energía nuclear es equivocado”

Baerbel Hoehn, parlamentaria alemana del Partido Verde, llegó a Bolivia con una delegación de legisladores de varios partidos. Señaló que es una mala idea construir una planta de energía nuclear, debido a sus altos costos y riesgos.
domingo, 12 de junio de 2016 · 00:00
Aldea Global / Raúl Peñaranda U.

La parlamentaria Baerbel Hoen, del Partido Verde, estuvo en Bolivia como parte de una delegación de legisladores alemanes de varios partidos, que realizó diversas actividades, entre otras, visitar al presidente Evo Morales y escuchar a representantes de la sociedad civil para conocer aspectos de la situación boliviana. En ese sentido, los parlamentarios se reunieron con defensores de los derechos humanos, activistas y periodistas para conocer sus criterios.

Hoen, que también fue ministra de Medio Ambiente y Agricultura, conversó con Aldea Global sobre lo que ella considera un error: construir plantas nucleares para generar energía. Lo hace con conocimiento de causa: actualmente es presidenta de la comisión del Parlamento federal alemán encargada, precisamente, de la generación de energías y de seguridad. A continuación, lo más importante de ese diálogo.

El Gobierno de Bolivia ha firmado un acuerdo con la empresa rusa Rosatom para la construcción de un centro nuclear de investigación en temas de salud y alimenticios y también para explorar la posibilidad de que se construya en el país una planta generadora de energía nuclear. Quisiera saber su opinión al respecto.
 
Mire, durante la entrevista que hemos mantenido como delegación parlamentaria alemana con el presidente Evo Morales (el 23 de mayo pasado, NdE) le he preguntado cuáles son sus planes sobre la energía atómica y él nos dijo que la instalación estará exclusivamente destinada a asuntos de salud y de seguridad alimentaria dado que se puede también usar la radiación para el procesamiento de los alimentos. Dijo que no está planificado construir un reactor atómico para la producción energética. Y el presidente del Senado, José Alberto Gonzales, con quien hemos tenido una conversación larga también ha dicho lo mismo. Creo que esa es una decisión inteligente puesto que construir plantas atómicas para la generación de energía desde mi punto de vista es equivocada para países como Bolivia y para cualquier país, en realidad. 
 
Alemania ha decidido abandonar la energía atómica y en diciembre de 2022 deben desconectarse los últimos reactores. Y esta decisión tiene gran aceptación en mi país.

¿Por qué ese apoyo en Alemania?
 
La decisión es aceptada en Alemania porque por un lado la energía nuclear es peligrosa, tenemos todavía el recuerdo del accidente de Chernóbil, Ucrania, que si bien ocurrió a 2.000 kilómetros de distancia del territorio alemán, aún contamina con radiación a partes del país. También he estado ya varias veces en Fukushima, en Japón, y he visto como ese grave desastre ha afectado a la zona e implica costos tan altos. 
 
Pero hay otro motivo por el cual la energía atómica es un camino equivocado y es que es muy cara. Una planta de energía nuclear que se construye hoy es el doble de cara de las de energías renovables. 

¿A qué se debe ese elevado costo?
 
Esto se debe no solamente a que la construcción de una planta atómica es costosa, sino que también el tratamiento de los residuos lo es también. Hemos creado varias comisiones en Alemania para establecer cuánto le va a costar al país abandonar la energía nuclear. El costo incluye primero demoler las plantas nucleares, y éstas están contaminadas radioactivamente, y por otro lado depositar los deshechos de manera tan segura que la población no se vea afectada por la radiación en el futuro.
 
Si calculamos tanto los costos de demolición y de almacenamiento seguro de los residuos, estimamos un costo de 48.000 millones de euros (54,2 millones de dólares) para desmontar todas las plantas. Es un costo fabuloso. 
 
El problema es que las empresas que han construido estas plantas ya no tienen dinero para estos otros procesos que son necesarios también, lo que significa al final que es el Estado el que tiene que hacerse cargo de ello y, por lo tanto, los contribuyentes. En el caso de Bolivia también sería algo así porque las empresas energéticas han sido nacionalizadas.
 
Naturalmente hay que sumar estos costos al proceso de la generación de energía como tal y no debe solamente contabilizarse el costo de construcción de la planta.
 
Y hay un punto más que hay que considerar en el debate y es que cuando un país ingresa al mundo de las energías nucleares se le impide ser parte de las energías renovables.

¿Por qué sucede ello?
 
Porque las grandes empresas de energía, sean estatales o privadas, tienen la finalidad de vender energía, y por ello van a hacer lo posible para impedir o desplazar a otros competidores, y eso es lo que hemos visto en Alemania.
 
Los consorcios energéticos, por ejemplo en el caso alemán, no han invertido a tiempo en energías renovables. Y por eso hay una gran lucha en este sector, porque el área de las energías renovales ha crecido mucho y ha generado una competencia para las plantas nucleares. 
 
Tal vez por todo eso, de las 20 plantas nucleares que se planificaron en EEUU hace 20 años, solo una ingresó en funcionamiento. En los países de occidente, en las últimas tres décadas solo se ha inaugurado una planta, precisamente la de Tennessee, en EEUU. Una en Finlandia y otra en Francia están hace años inconclusas y sus presupuestos se han casi triplicado.
 
Las energías renovables 
 
Baerbel Hoehn

Las energías renovables generan más puestos de trabajo que los que se logran con la producción centralizada de energía nuclear. Hemos creado en el área de las energías renovales, tanto en las instalaciones de plantas eólicas o solares como en la generación de energía, 380 mil puestos de trabajo. Las plantas nucleares que aun están funcionando generan solamente 10 mil puestos de trabajo, por lo tanto la diferencia es muy clara.

Las plantas de energía nuclear o termoeléctrica son intensivas en capital, pero no generan puestos de trabajo, en cambio las plantas de energías renovables hacen lo contrario, necesitan poco capital y generan mucha mano de obra. Este es un componente social para preferir la energía renovable.
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