Fue el autor del primer gol de la historia en el estadio Hernando Siles

Eduardo Reyes Ortíz, el primer gran ídolo del Tigre

Al jugador se le atribuye el ser el primer jugador sudamericano que jugó en el fútbol europeo, además de estar en la Selección boliviana en el primer Mundial, en 1930.
miércoles, 08 de abril de 2015 · 01:00
Marcelo Ramos Flores/ Historiador
 Deportista memorable. Se trata de uno de los emblemáticos jugadores de fútbol que ha tenido Bolivia en la primera mitad del siglo XX. Nació en  Cochabamba. Inició su brillante trayectoria deportiva alrededor del año  1907, en el Bolivian Players, Cochabamba United y Tunari. Fue el primer gran ídolo del Tigre.
Durante 1909, Reyes Ortíz, al igual que otros destacados estudiantes del "Amerinst”, viajó a Chile con el propósito de continuar su formación colegial. Inmediatamente fue incorporado al Instituto Inglés de Santiago, donde no sólo se destacó en el estudio, su talento deportivo fue reconocido rápidamente. Alineó en el plantel de fútbol del prestigioso establecimiento  que participaba en el torneo inter-escolar de segunda división.
El joven jugador por entonces, tomaría una decisión muy importante  a sus 14 o 15 años, decidió continuar su carrera deportiva. Se le atribuye ser el primer sudamericano que jugó en el fútbol europeo.
En ámbitos ingleses, debutó a nivel de segunda división. Suficiente fue un partido, para que dirigentes  se fijen en su talento  y lo convoquen para militar en uno de los equipos europeos. Desde 1910 a 1914, sin llegar todavía a los 20 años, prosiguió con su carrera exitosa. Estuvo en los cuadros de Tradesmen Rangers, All Saints y Trinity. Grato recuerdo  fue llevar el cintillo de capitán  de uno de esos equipos, siendo el primer extranjero en tener esa honra.
Otro significativo recuerdo de Reyes Ortíz, era el haber jugado en un encuentro de 1913, entre el equipo de exjugadores de la Universidad de Cambridge, Oxford y el Saint Georges.
Los anuncios bélicos de la Primera Guerra Mundial hicieron que vuelva a Bolivia en 1914. En ese año se fundó en la ciudad del Illimani, La Paz Foot Ball Association.
Una vez en territorio boliviano, Eduardo Reyes Ortíz se registró en el equipo cochabambino del club National. Pasó luego al legendario Oruro Royal, fundado en 1896 y rival de The Strongest. 
En julio de 1915 vistió la casaca  del seleccionado paceño, en el Primer Campeonato  Interdepartamental  entre las ciudades de Sucre, Potosí, Cochabamba y La Paz. Su aporte fue clave para la obtención del primer lugar.
Como nota agradable, quedó en el registro de esa competencia  jugada en la avenida Arce, el talento desplegado por  Félix Capriles y Eduardo Reyes Ortíz.
Los comentarios de la prensa destacaron la habilidad y la proyección  de Capriles, jugador del seleccionado cochabambino.  Durante  1916 Reyes Ortíz pasó definitivamente a filas de su querido The Strongest. Institución en la cual demostró sus cualidades deportivas.
Antes de 1920, viajó por algún tiempo  a los Estados Unidos, donde hizo estudios  complementarios  a nivel superior. A su retorno contribuyó en la obtención de  los campeonatos de  1922, 23 y 24. En diciembre del último año indicado, The Strongest  viajó a Arequipa para realizar la conmemoración  de la Batalla de Ayacucho. Reyes Ortíz fue el "capitán” en dicha oportunidad.
Más allá de los resultados adversos, los dos partidos en tierras peruanas  fueron jugados por el Tigre, en  calidad de representativo  boliviano.  El cuadro así se consolido como símbolo deportivo del país.
Durante 1929, el jugador renombrado fue a radicar al distrito minero de Catavi, allá contribuyó a impulsar el deporte favorito del balompié. 
Al año siguiente retornó a la sede del Gobierno, en la cual volvió a vestir la camiseta oro y negro.









El primer gol en el estadio  Hernando Siles 1930, obra de Eduardo  Reyes  Ortíz
Un hecho histórico se realizó el  16 de enero de 1930, se efectuó el Festival de Inauguración del estadio paceño, en la zona popular de Miraflores que lleva el nombre del presidente Hernando Siles, personalidad que impulso el proyecto de la construcción.
A las 17: 00, el número principal del programa  fue el encuentro entre los clásicos rivales de ese entonces, Universitario y The Strongest.
El primer gol marcado en el campo de juego que se estrenaba fue acierto de Reyes Ortíz,  quien a los siete minutos del primer tiempo pateó un tiro libre alto  desde 25 metros, venciendo el esfuerzo del portero  de Universitario. Terminó el encuentro a favor de The Strongest por 3 goles a 1.
A mediados del mismo año, conformó junto a 16 jugadores el seleccionado de Bolivia  que asistió al Primer Campeonato Mundial realizado en Montevideo República del Uruguay.
Cuando el club The Strongest festejó su XXIII aniversario, Eduardo Reyes Ortíz recibió un justo reconocimiento por su popularidad dentro y fuera de los escenarios deportivos. Una significativa medalla de "oro” fue el premio a tan destacada personalidad. La distinción  lo recibió mediante  un caluroso  abrazo de camaradería, a cargo de los  directivos de la institución atigrada.
El conflicto con Paraguay
La guerra chaqueña estalló en julio de 1932, interrumpió bruscamente la cotidianidad urbana. Los jugadores del gualdinegro, en gran parte se incorporaron a una unidad de artillería de destacada participación. Entre ellos estaban Froilán Pinilla y Reyes Ortíz.
En algunas oportunidades, Eduardo Reyes Ortíz, junto a otros jugadores, sería trasladados del frente de batalla  a  la ciudad de La Paz, para cumplir con partidos de carácter patriótico y solidario a los damnificados.
A partir de mediados de 1935, luego de cese de hostilidades y que recibiera libreta de desmovilización Nº 51973, el deportista emblemático no retornó al fútbol con la misma intensidad.
Su amor por el deporte lo llevaría a fundar instituciones en lo posterior. Por ejemplo, en junio de 1937, en la época de reorganización de la Policía Boliviana y partiendo de iniciativas de la División de Investigaciones y la Central de Comisaría, se creó el Deportivo Policial, Reyes Ortíz fue el primer comisario de la disciplina de natación.
Luego de ese aporte destacado. El deportista consagrado en la posguerra optó por incursionar en nuevo rubro de actividad sobre la base de rutas y territorios. Su nombramiento en calidad de Canciller o Secretario del consulado de Bolivia en Santiago de Chile. Este cargo se dio en febrero de 1938, el nuevo puesto de ninguna manera impidió el  abandono del deporte  que le apasionaba.
En poco tiempo después, dada su preparación e integridad, el Canciller se convirtió en el funcionario boliviano  más notable en la capital chilena. Como Cónsul colaboró a una delegación futbolística boliviana  en febrero y marzo de 1948. Se trata del club Litoral. Dicho equipo en calidad de campeón paceño representó a nivel nacional en el "Campeonato de Campeones”, realizado  en Santiago de Chile.
Al promediar la década de 1950, específicamente en julio del 55, la figura emblemática  fue nombrada presidente de la Mutual de Exfutbolistas, como vicepresidente lo acompaño Mario Alborta, otro destacado  deportista.
Un año después,  mediante Decreto Supremo del 17 de julio, firmado por Víctor Paz Estenssoro, recibió la Orden del Cóndor de los Andes, en el grado de Caballero. En la sección de consideraciones, se enfatiza, los servicios prestados en cuanto aportes al país, lo identificaron  con la sociedad  y "consiguiente solidaridad”.
Posteriormente  radicó definitivamente en la ciudad  trasandina de Santiago. Durante la Copa Libertadores de América de 1975. Los planteles bolivianos  de Wilsterman y The Strongest rivalizaron con los equipos  chilenos de Unión Española y Huachipato.
Aprovechando su viaje el club atigrado, distinguió a su exjugador con un significativo pergamino. El deportista de antaño, no pudo aguantar su emoción, derramó algunas lágrimas  en medio de una inmensa gratitud.
 En ese entonces Reyes Ortíz contaba con 80 años de edad, quienes lo vieron quedaron asombrados por la vitalidad de sus años.
Poco tiempo después, a inicios del 1980, falleció esta notable personalidad de nuestro fútbol. Reyes Ortíz será siempre recordado en las tardes domingueras del sol colorido, que alegró con su dinámico, elegante e inteligente fuerza.

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