La crisis en la Liga del Fútbol Profesional

martes, 10 de mayo de 2016 · 00:27
PERCY LUZA ÁVILA
Dirigente de fútbol

 

La actual  crisis  de la Liga del Fútbol Profesional se remonta a fines del año 2010.

En efecto, cuando  desempeñaba las funciones de vicepresidente se me encomendó elaborar un proyecto para actualizar y modernizar la estructura organizacional de la institución, trabajo que fue entregado  en octubre de ese año, junto con un proyecto de nuevo Estatuto acorde a la nueva estructura, documentos que no merecieron objeciones una vez expuestos en reunión del Consejo Superior. El proyecto incorporaba, entre otras cosas, el cargo de un director ejecutivo que tuviera la responsabilidad de planificar, ejecutar, coordinar y dirigir toda la gestión institucional en función a las políticas definidas  en el Consejo de Presidentes. 
 
El secretario ejecutivo debería ser un profesional contratado mediante concurso de méritos y, obviamente, tendría una remuneración acorde a sus funciones. Luego de transcurridos algunos días me enteré que el proyecto había sido desechado porque el presidente en ejercicio solicitaba que su cargo fuera el remunerado, aspecto que no se consideraba en el proyecto. Para lograr este propósito y  la adhesión de algunos clubes se crearon  y distribuyeron tres nuevas vicepresidencias sin asignarles ninguna función específica.
 
Ante esta situación, formulé un comentario público en sentido de que, en función a intereses personales, se había creado una irracional e incoherente estructura a la que denominé  Frankenstein. La respuesta  no tardó en llegar y el señor Mauricio Méndez expresó públicamente que  Frankenstein comenzó a moverse y funcionar.
 
Es evidente que funcionó,  ya que logró destruir  la institucionalidad que la Liga había logrado desde su fundación.
 
La crisis ha tocado fondo y es de tal magnitud  que ya no sorprende que dirigentes de un equipo   consideren que la tesorería de la Federación les pertenece como si hubiese sido fruto de alguna adjudicación; tampoco sorprende escuchar  a un candidato a la presidencia decir que le quitan las facultades al presidente en ejercicio, salvo la de citar a reunión. Quien aspira a presidir la Liga debería saber que las facultades y atribuciones de la presidencia y demás cargos están claramente definidos en el Estatuto y que nadie, alegremente, las puede restringir o ignorar.
 
Ante este estado de situación, para resolver la crisis, la Liga  debe volver a sus raíces, haciendo que el ser dirigente conlleve un motivo de  distinción y no de remuneración. En este sentido, se deben eliminar los sueldos de los dirigentes y utilizarlos en la contratación de profesionales que  aporten sus conocimientos para mejorar el fútbol en todos sus aspectos. Estas decisiones deben estar en función de un nuevo modelo organizacional ágil y moderno.

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