Fútbol vertebral

Un resultado y una reflexión

jueves, 16 de junio de 2016 · 00:00
Carlos D. Mesa

Expresidente de Bolivia

Argentina le ganó a Bolivia por 3 a 0. Sí, fue lo que los albicelestes quisieron que fuera; 1 a 0, o 7 a 0, el humor no estaba para golear más, ni el interés, ni la trascendencia del partido… Lio no hizo un solo gol. Fue noticia.

 
¿Estuvo bien marcado?… digamos que razonablemente, aunque el hombre se midió.

Pero tomemos un dato. Posesión de pelota, Argentina ¡87%!, Bolivia ¡13%!, me temo que si alguien se aviva podemos entrar en el Guinness de los récords en un partido internacional de selecciones en un campeonato de la trascendencia de la Copa América. ¿Merece este partido unas líneas? No. Fue un entrenamiento tranquilo para los favoritos y un mal sueño para la Verde. ¿Cuál es el problema? No es Baldivieso, no es el equipo, no son los dirigentes, no son los clubes, no son las instituciones. ¡Es todo!
 
En esta intensa y sorpresiva Copa América Centenario podremos disimular el último lugar por el peor gol diferencia de Haití y Jamaica que oficialmente nos dejan en el antepenúltimo lugar de la tabla final de posiciones, además de tener un gol a favor algo superior 2 (por encima de 1 de Haití y 0 de Jamaica). Ojo, Haití y Jamaica, cuya tradición histórica es casi cero (salvo alguna excepción para Haití). Quedamos por debajo de Panamá y de una Venezuela que está haciendo una Copa extraordinaria…
 
Seamos realistas, los jugadores que nos representaron, salvo dos o tres casos, son lo mejor que tiene Bolivia, no hay nada mejor en el horizonte (ciertamente muy pocos de este cuadro valen casi 20.000 dólares por persona como condición para entrar al campo de juego).  Sólo tres de ellos juegan en el extranjero en equipos de renombre internacional como New York Cosmos de Estados Unidos, el Hapoel Ironi de Israel y el Gotteborg de Suecia. Qué Real Madrid, Bayern Munich, Manchester United, ni qué nada…
 
Smedberg y Lampe de lo mejor del equipo Bolivia
 
La columna vertebral de este equipo fue Carlos Lampe, Edward Zenteno, Martín Smedberg, Alejandro Meleán, Jhasmany Campos, Juan Carlos Arce y Yasmany Duk. Nada que objetar, no encuentro, salvo Chumita y Martins, a nadie que esté mejor que esta base. Si tuviera que escoger me quedaría con Lampe y Smedberg y, claro, el gol de Campos.
 
El argumento central, el intento de un cerrojo defensivo
 
Baldivieso usó 20 jugadores para tres partidos, en mi opinión demasiados, aunque es justo reconocer que enfrentó problemas como el de Miranda al principio, Saavedra, Eguino y Duk, víctimas de lesiones complicadas.
 
¿Baldivieso debe seguir? Creo que sí ¿Por qué? Porque ha encontrado parte de las respuestas, una estructura defensiva y un medio campo de contención razonables (lo demostró ante Chile) ¿Y el 0-3 contra Argentina? Ahí está la cuestión. Bolivia pierde como pierde porque no ha aprendido a construir fútbol desde atrás, no encadena marca, enganche, salida y ofensiva. La obsesión-síndrome de las goleadas se trata de resolver con el esfuerzo por el cerrojo, pero no con la opción de contragolpe y de desahogo de dos líneas demasiado atrincheradas atrás.
 
¿Cuál es el problema básico? La defensa carece de la técnica suficiente para combinar dos ingredientes, despeje y salida. La gran mayoría de nuestros desastres tiene que ver con dos cosas, infracciones en lugares peligrosos por falta de otro recurso y medios rechazos que son casi peores que no tocar la pelota, con alarmante frecuencia un rechazo verde se convierte en situación directa de gol o de pase-gol.
 
Baldivieso ya conoce la frágil argamasa con la que trabaja
 
No parecen argumentos para que el DT se quede. Pero sí lo son, porque una parte del trabajo está hecha, conoce al equipo, lo ha probado, es consciente de sus limitaciones, debe ahora encontrar el recurso de construcción, el de control de balón, el de mecanismos que le permitan llegar al área contraria. Si evaluamos el partido contra
Panamá, fue fútbol abierto, más suelto, pero descuidado en defensa. 
 
Contra Chile y Argentina (equipos de mucho fuste), la idea de dos líneas de prácticamente nueve hombres defendiendo, adolece de toque, dominio de pelota e ideas para el contragolpe que es -en esa lógica- la única opción ofensiva. Si comparamos con los otros equipos de nuestro nivel, apreciaremos que tanto Haití como Jamaica arriesgaron más, pero -todo hay que decirlo- su mayor condición de control de pelota y de ataque no dio resultado alguno. Hoy, estamos cada vez más lejos de Venezuela y Perú (ambos desplegando un fútbol de buena factura) que han estado ahí  en las Eliminatorias. Lejos de Paraguay, a pesar de su magro desempeño, y de los demás, ni hablar pues la distancia es sideral.
 
Es con quienes debemos remar
 
Conclusión, hay que remar con lo que hay. Estos jugadores y un DT que debería argumentar menos y concentrarse más en su trabajo, pero quedarse hasta el final de la Eliminatoria por lo menos. No hay ninguna ilusión que hacerse. Mientras nuestras instituciones (FBF y Liga), clubes, dirigentes, base económica y capacidad organizativa, sigan siendo la lágrima que son, lo que queda es apretar los dientes y aguantar…

 

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