De Eusebio y Figo a Cristiano Ronaldo

La selección de CR-7 cerró una historia de decepciones.
martes, 12 de julio de 2016 · 00:00
AFP / Buenos Aires

El triunfo de Portugal en la final de la Eurocopa de Francia ante el país anfitrión dio carpetazo a una historia plagada de decepciones para la selección lusa, cuyos resultados internacionales no llegaron a culminar las expectativas creadas por varias generaciones de buenos futbolistas. 

El gol de Éder en la prórroga ante Francia en la final en Saint Denis llevó al éxtasis a millones de portugueses que nunca habían podido presenciar un título de su selección absoluta, pese a haber contado con jugadores históricos de la talla de Eusebio, o la más reciente "Generación de Oro” formada por Luis Figo, Fernando Couto, Joao Pinto o Vitor Baia entre otros. Pese a sus poco más de 10 millones de habitantes, Portugal ha sido históricamente un eficaz vivero de futbolistas que recalaban en los principales clubes europeos. 

Pero los triunfos a nivel de clubes, entre los que destacan las cuatro Ligas de Campeones conseguidas entre el Oporto y el Benfica, no habían tenido su extensión con el combinado rojo y verde. La selección lusa ha alternado periodos a lo largo de su historia en los que puso en práctica un fútbol más preciosista y de calidad, al estilo de Brasil, con otros momentos en      que se valía exclusivamente de la solidez defensiva y de los contragolpes. Pero en todas ellas el denominador común fue la falta de triunfos pese a haberse quedado a las puertas del éxito en varias ocasiones. 

Quizá la derrota más dolorosa del fútbol portugués fue la producida en la Eurocopa de 2004 ante Grecia (1-0) en el Estadio da Luz de Lisboa. Un gol de Angelos Charisteas en la segunda mitad dio al traste con las ilusiones de todo el país, que ya se veía ganador en casa, y ante un rival netamente inferior. 

Aquella selección, dirigida por el entrenador campeón del mundo con Brasil dos años antes, Luiz Felipe Scolari, y en la que ya despuntaba un joven Cristiano Ronaldo, estaba comandada por Luis Figo, y con una columna vertebral formada por jugadores que habían ganado la Liga de Campeones aquella temporada con el Oporto. 

Eusebio con el trofeo 

Figo había formado parte de una prometedora generación de futbolistas que logró ser campeona de Europa Sub-16 y del mundo Sub-20 en 1989 y 1991, junto a otros jugadores de gran calidad como Joao Pinto o Rui Costa, pero todos ellos colgaron las botas sin conocer las mieles del éxito con la selección absoluta, teniendo que contentarse con el cuarto puesto en el Mundial-2006 y la semifinal en la Eurocopa-2004.

 La mejor actuación de Portugal en un Mundial se produjo en Inglaterra en 1966, de la mano de Eusebio, primer Balón de Oro portugués, precisamente en el primer Mundial en que participaba el país luso, en el que fue eliminado por el a la postre campeón Inglaterra. 

Su siguiente aparición en una fase final de grandes citas se hizo esperar casi dos décadas, en la Eurocopa de Francia-1984, donde de nuevo el anfitrión y futuro campeón les apeó en semifinales del torneo. El lunes, día siguiente de la coronación a nivel europeo de Portugal, los jugadores, en el avión de regreso a su país desde Francia, posaron para una foto de grupo detrás del trofeo acompañado de una fotografía de Eusebio. Todo un símbolo en reconocimiento a la historia del fútbol portugués.

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