París 1900, histórica desorganización

En una capital de la Belle Epoque indiferente, estos fueron una bofetada para Coubertín.
viernes, 22 de julio de 2016 · 00:00
Página Siete  / Agencias

 Los segundos Juegos Olímpicos de la historia moderna se disputaron en París, en  1900, del 14 de mayo al 28 de octubre.  Superados por la grandilocuencia de la Exposición Universal, disputados a lo largo de cinco meses, estos Juegos desorganizados, en una capital francesa  de la Belle Epoque indiferente, fueron una bofetada para Pierre de Coubertín quien, además, tuvo que aceptar la participación de mujeres.

Los  Juegos  se desarrollaron en medio de una desorganización absoluta. No hubo  una ceremonia oficial de apertura y se disputó por más de cinco meses.

Pierre de Coubertín, impulsor de los Juegos de la era moderna, quería llevar la cita deportiva a París, pero a los franceses no les interesaba el nuevo evento. Le ofrecieron  formar parte de los actos de la Exposición Universal de París, pero en competencia con otros eventos deportivos, con profesionales. De este modo la segunda edición fue rebautizada con el nombre de Concursos Internacionales de Ejercicios Físicos y Deportes.

Coubertin enfrentó serias dificultades financieras, pues al Comité Olímpico se le habían agotado todas las donaciones recibidas.

 No hubo medallas

Si en Atenas tan sólo se entregaron medallas de plata y bronce, pero no de oro real por su condición lucrativa, en París no se llegó ni a eso. Allí concedieron a los campeones diversos obsequios, pero no a todos; en algunas pruebas faltaron premios a causa de la constante desorganización.

 Entre los premios concedidos estaban un bastón con puño niquelado, una reproducción de la Torre Eiffel, una boquilla de plata con estuche de peluche, unos pares de guantes, unas zapatillas o un bastón de bambú. 
Algunos vencedores rechazaron los premios y un atleta estadounidense obsequió el suyo. Le regaló  una caja de peines a la esposa del juez de su competición.

 Las mujeres irrumpieron en medio de la desorganización

Además, el desorden fue tal que muchos atletas jamás supieron que habían participado en unos Juegos Olímpicos e incluso que habían sido medallistas.

 Durante los días de las competiciones la desorganización no cesó; por ejemplo, en las pruebas de natación los atletas nadaron en aguas del río Sena en vez de competir en piscinas olímpicas. Aun así, acudieron a la cita 1.225 atletas de 24 nacionalidades, de los cuales 19 fueron mujeres y 1.206 varones.

 París fue testigo de la primera participación de las mujeres en las justas olímpicas. La primera campeona fue la británica Charlotte Cooper, quien se impuso en el tenis. En la cita compitieron seis tenistas.

Espíritu olímpico

Dentro de lo positivo, en París  1900  se utilizó por primera vez el lema del espíritu olímpico: "Citius, Altius, Fortius” (más lejos, más alto, más fuerte). Fue aceptado en una reunión del COI en 1897 en la ciudad de Le Havre. La frase fue recogida por Coubertin en una visita a un colegio religioso.

Además, debutaron, entre otros, los deportes de equipo: fútbol, polo, rugby y waterpolo. También participaron las primeras mujeres en golf y croquet (disciplinas similares).

Por primera vez un atleta venció en cuatro pruebas: el norteamericano Alvin Kraenzlein ganó en los 100 y 200 metros vallas, los 60 metros planos y la prueba de salto de longitud con un salto de 7,18, que era un nuevo récord olímpico. También se destacó Ray Ewry, un ingeniero mecánico nacido en Indiana (Estados Unidos) que de niño padeció poliomielitis, que lo mantuvo en una silla de ruedas, y que luego pudo recuperarse. Ewry conquistó ochos medallas de oro en tres juegos consecutivos:  1900 , 1904, 1908.

 La renuncia de Coubertín originó el desorden en los Juegos 

Con la finalidad de salvar el movimiento olímpico, Pierre de Coubertín  no tuvo más remedio que claudicar y abandonar su puesto de mando, con lo cual empezó la peor  organización de la historia olímpica hasta el día de hoy. Cuando en octubre finalizaron las competiciones,  el presidente del CIO manifestó: "Es un milagro que los Juegos hayan sobrevivido”. Me equivoqué al renunciar, pero era lo único que podía hacer en aquellos momentos.

"Estoy  seguro que en las próximas ediciones podremos  salvaguardar el  espíritu  olímpico, continuando con nuestro ciclo de cuatro años, para que un país diferente  los organizara”, agregó el francés.
 Curiosidades

En las pruebas atléticas  la asistencia de público fue muy escasa, siendo la máxima de 3.000 espectadores el primer día de competición,  en unas precarias instalaciones  deportivas. No había  pista de atletismo y se tuvo que habilitar una zona llana llena de maleza,  baches, piedras  donde segando  la hierba lo más corta posible, se habilitó una pista de 500 metros de cuerda, con una recta de llegadas  con un pronunciado desnivel.

Desde  un principio no había ni carteles oficiales y apenas información en la prensa,  por lo cual no es de extrañar que la ciudadanía no tuviera la información que merecen  tener unos Juegos  Olímpicos, aunque si había carteles a todo bombo de la Exposición Internacional. Las  pocas medallas que se confeccionaron llevaban grabadas en relieve el logo de la mencionada exposición,  pero no la de los Juegos, si bien más tarde se  añadieron sus siglas en los pósters anunciadores.

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