De Tarzán, Nurmi y Los Carros de Fuego

Hubo participación récord de 44 naciones. Alemania no fue para evitar conflictos tras la I Guerra.
miércoles, 27 de julio de 2016 · 00:00
Página Siete  / Agencias

 Los Juegos de París se disputaron del 4 de  mayo al 27 de julio. Un año antes de dejar la presidencia del Comité Olímpico Internacional (COI), Coubertin tuvo la satisfacción de ver los juegos nuevamente en Francia.
 
Participación récord (44 países) y marcas de alto nivel. Se lanzó el lema "Citius, altius, fortius”. 

Destacó el futuro Tarzán del cine, el nadador estadounidense Johnny Weismuller (3 medallas de oro: 100 y 400 m libres, relevos 4 x 200 m) y nuevamente Nurmi (5 oros: 1.500 m, 5.000 m, cross-country individual y por equipos, 3.000 m por equipos).

 Pierre de Coubertin, inventor de los Juegos de la era moderna, quería sacarse la espina del fracaso de los Juegos Olímpicos de París 1900 y prácticamente impuso a la capital francesa como sede de los Juegos  de  1924, cuando  deslumbraron los Carros de Fuego. 

 Al final, los galos se enmendaron y se construyó un nuevo estadio para los Juegos: el de Colombes, con capacidad para 60.000 espectadores, y que luego sería sede del Mundial de fútbol de 1938 y durante muchos años escenario de la clausura del Tour de Francia.

Sin Alemania

En estos Juegos tampoco se permitió la participación de Alemania. Coubertin sí era partidario de su inclusión, pero desistió de su empeño al convencerse de que el revanchismo francés tras la I Guerra Mundial podía causar dificultades. Con todo, se alcanzó la participación récord de 44 naciones.

 También se construyó el primer precedente de la Villa Olímpica, que en origen fue poco más que un conjunto de barracones que no fueron muy populares entre los atletas. Sólo los deportistas masculinos usaron estas instalaciones, porque las 125 mujeres participantes fueron alojadas en otros lugares. Las estadounidenses quedaron a varias decenas de kilómetros de París para alejarlas de las tentaciones de la capital gala.

El renacimiento de los JJOO París, que había sido criticada como sede en 1900, corrigió muchos de los errores de entonces y tras remodelar el estadio Colombes, para acomodar a 60.000 personas, preparó el escenario para que el 30 aniversario del renacimiento de los Juegos  fuera un éxito sin precedentes.

Los aficionados europeos al fútbol, que conocían poco o nada de la tradición futbolística de Sudamérica, fueron sorprendidos por la actuación de Uruguay, que ganó sus cuatro partidos y dio cátedra y contundencia al marcar 13 goles y encajar  dos durante la competición.

Paavo Nurmi asombró al mundo

En el atletismo, el finlandés Paavo Nurmi ya había dado algunas muestras de su grandeza en los discretos Juegos de Amberes 1920, pero fue en París  1924  cuando estableció de verdad las bases de su leyenda.

Nurmi ya era conocido en Europa como el Volador Finlandés por sus hazañas en la pista de Amberes cuatro años antes.

En París, su imagen de gran campeón se agigantó no sólo por el hecho de ganar cinco medallas de oro, sino por la forma en la que lo hizo. En primer lugar, llamó la atención  que corría con un reloj pulsera en la muñeca que usaba para calcular sus tiempos y velocidad, hecho que en esa época fue considerado como un adelanto tecnológico sin precedentes.

Sin embargo, lo que dejó boquiabiertos a los asistentes a los Juegos de París fue su victoria en las pruebas de 1.500 y 5.000 metros, ya que lo hizo con apenas una hora de descanso entre prueba y prueba. Y como si el mínimo descanso no hubiera sido suficiente motivo de admiración, Nurmi fijó nuevos récords en ambos casos.
 
Dos días más tarde apabulló a la competencia en la carrera de campo traviesa de 10.000 m , tras completar un recorrido especialmente complicado que obligó a que se retiren 23 de los 38 competidores que comenzaron el recorrido.

 Nurmi ancló al equipo finlandés en la prueba de relevos, que también ganó la medalla de oro. Por último, al día siguiente ganó también con extrema facilidad la prueba de los 3.000 metros.

El Tarzán olímpico

Johnny Weissmüller se convirtió en tetracampeón olímpico en la piscina de París al ganar tres pruebas de estilo libre y, con el equipo de Estados Unidos, la competencia de waterpolo. Luego, el nadador protagonizó varias películas como Tarzán.

Carros de Fuego

Los Juegos de París  1924  fueron inmortalizados por la más exitosa de las películas de ambiente olímpico, Carros de Fuego (Hugh Hudson, 1981), basada en la historia de los atletas británicos Eric Lidell y Harold Abrahams. El filme consiguió cuatro premios Oscar de la Academia.

 

 
 
 
 

 

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