Barcelona goleó 6-2 a Betis con dos tantos de Messi y tres de Suárez

El equipo Catalán inició el torneo con una actuación de sus delanteros; el uruguayo se llevó el balón por su primer hattrick de la temporada.
sábado, 20 de agosto de 2016 · 16:06

 

El Mundo /
Hay momentos en que los deportistas de élite se aburren. Ya sea porque la exigencia de los entrenamientos deja de compensar; porque los sueños, una vez alcanzados, se vuelven terrenales; o, simplemente, porque uno acaba dándose cuenta de que vivir del recuerdo resulta menos doloroso que hacer frente al presente.

Lionel Messi tiene 29 años. En su mansión lucen cinco Balones de Oro. No hay título que no haya conquistado con su club, y sólo ha conocido la frustración en una selección argentina que nunca le entendió. El chico, sin embargo, amanece cada temporada como si le fuera la vida en ello. Como si aún hubiera demasiado por demostrar. Ni importa el rival, ni importa el escenario. Ya sea andando o corriendo. Presionando o jugando con las musarañas. Dirigiendo, asistiendo o marcando (dos en esta ocasión). El que probablemente sea el mejor futbolista de siempre sigue dispuesto a hacer de cada partido una obra de arte. El emotivo Betis dio fe de ello.

Luis Enrique Martínez, pese a ese porte arisco que a veces resulta tan desagradable, admite de vez en cuando de qué va su obra de gobierno. Y en la víspera del inicio liguero, simplemente, admitió que de lo que se trata, en realidad, es de hacerle la vida más fácil a Messi. En su cabeza, en sus botines, nace y acaba todo. Alfa y omega de un Barcelona temible cuando La Pulga levanta el mentón.

Resignación bética
Gustavo Poyet, pese al buen trazo que se le presupone a un Betis que ni mucho menos fue un pelele, no pudo más que resignarse ante lo acontecido en el Camp Nou. Lo intentó el entrenador uruguayo con una línea defensiva de cinco,intentando cerrar espacios interiores, e incluso descolgando a dos delanteros para desorientar al Barça. Pero cada vez que Messi tomó la pelota, todo intento de rebelión quedó condenado.

Alrededor de Messi, todo funcionó con la fiabilidad de un reloj. Sergi Roberto cumplió con creces el papel que se le demandaba en el carril diestro, participando además en dos de los goles. En la otra orilla, Jordi Alba, siempre a punto en sus apariciones en el área, exprimió hasta las últimas consecuencias su asociación con el argentino. Denis Suárez no pagó la responsabilidad de suplir al lesionado Iniesta. Luis Suárez siguió a lo suyo con tres goles, el último de ellos de falta directa. Arda marcó su tercer tanto en tres partidos, cuando el curso pasado apenas sumó un par. Mientras que Umtiti se mostró impasible ante cualquier complicación defensiva.

Codazo de Jordi Alba
Hubo un momento en la veraniega tarde barcelonesa en que el Betis soñó con burlar su suerte. El primero, cuando el bigoleador Rubén Castro igualó el tanto inaugural de Arda. Claudio Bravo, en el que debió ser su último partido como azulgrana antes de ser traspasado al City, vio cómo el disparo de falta del bético se colaba con furia por su palo. También pudo haber virado el partido cuando Alba propinó un codazo a Petros. Una acción que el colegiado Undiano Mallenco, siempre desconcertante, prefirió obviar.

Sin embargo, quizá nada hubiera podido apartar a los azulgrana en su decidido camino hacia la exhibición. La primera gran jugada de Messi, con un cambio de orientación hacia Alba que acabaría coronando Arda, ya avanzó lo que vendría a continuación. El delantero argentino borró las expectativas béticas con un latigazo en la frontal que vendría acompañado de un tercer tanto en el que Sergi Roberto abriría la puerta de par en par a Luis Suárez.

No hay día en que el delantero uruguayo no agradezca preparar el mate a Messi, asistente en su segundo gol y permisivo en el lanzamiento de falta con el que Suárez colorearía la goleada de un Barcelona imponente.



 

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