La rusa Mamun sorprende en la gimnasia de los Juegos

La española Carolina Rodríguez, octava, fue quien se llevó los aplausos de los espectadores. Los rusos sumaron su quinto oro consecutivo.
domingo, 21 de agosto de 2016 · 00:00
AFP  /  Río de Janeiro

 La gimnasta rusa Margarita Mamun dio la sorpresa ayer y se hizo con el oro del concurso individual de gimnasia rítmica en los Juegos de Rio 2016, superando a su compatriota, y gran favorita, Yana Kudryavtseva, a la que un error con las mazas le quitó un título casi seguro.

La tricampeona mundial se llevó la plata, mientras que la ucraniana Ganna Rizatdinova fue bronce.

Mamun, de 20 años, no sólo consiguió subir a la cima del podio en sus primeros Juegos, sino que lo hizo superando por fin a su compañera, en el concurso general, después de haber sido segunda en los dos últimos torneos del mundo.

Gran potencia de este deporte que entró a formar parte del programa olímpico en Los Ángeles 1984, Rusia suma así su quinto oro individual.

La competición seguía el guión marcado hasta la tercera rotación de la tarde. Kudryavtseva, a quien se conoce en los tapices como el "ángel de las alas de hierro” por el cóctel perfecto de precisión, belleza y resistencia, había estado impecable con el aro y la pelota. Encaramada a la primera plaza desde el comienzo, el triunfo de esta elegante  atleta de 18 años parecía cuestión de tiempo.

Hasta que llegó la traición de quien menos lo esperaba. Una maza, aparato del que es también tricampeona mundial, se le escapó al final del ejercicio y, con ella, un título olímpico que llevaba su nombre.

Consciente de la intolerancia a los fallos de un deporte tan rígido como la gimnasia rítmica, Yana salió descompuesta del tapiz y rompió a llorar junto a su entrenadora. Acabó quinta entre las 10 participantes en el ejercicio de mazas, un vuelo sorprendentemente bajo para el "ángel”.

El pasional homenaje a Queen con el que la poderosa Mamun había abierto la rotación y que le había valido una elevadísima nota, se convirtió de repente en el mejor y en la llave hacia un oro tan merecido como inesperado.

Aunque Kudryavtseva echó mano de su sangre fría, se maquilló el disgusto y arrasó en el último ejercicio de cinta, donde volvió a ser perfecta y a llevarse la mejor calificación, pero no fue suficiente para remontar a su compatriota, que no falló ante una oportunidad histórica.

Muchas de las ovaciones de la tarde, sin embargo, se las llevó la española Carolina Rodríguez, octava, que se despidió de los tapices mundiales con la misma pasión con la que construyó una carrera brillante e improbable.
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