El pebetero paralímpico dejará de iluminar a Río de Janeiro

domingo, 18 de septiembre de 2016 · 00:00
AFP  /  Río de Janeiro

Cuando el pebetero de los Juegos Paralímpicos se apague hoy en el estadio Maracaná de Río, terminará oficialmente el ciclo de gigantescos eventos organizados en Brasil, que queda ahora ante el enorme reto de salir de la crisis. 

Quedan atrás el Mundial y la Copa Confederaciones de fútbol, la cumbre de la ONU sobre medio ambiente Rio+20, la Jornada Mundial de la Juventud con el papa Francisco, además de los Juegos Olímpicos. 

Todos concentrados en los últimos cuatro años bajo la sombra de la duda, los atrasos y el rechazo popular en protestas callejeras. Pero al final, Brasil siempre cumplió. 

En los años que abarcan este ciclo, que se podría decir comenzó en 2007, cuando ganó el derecho a acoger el Mundial, el gigante latinoamericano de 200 millones de habitantes pasó de ser una boyante economía emergente a estar en una permanente crisis. 

 El legado del Mundial y los Juegos causa disensos, entre quienes subrayan que las  instalaciones deportivas se conviertan en elefantes blancos y quienes destacan las obras de infraestructura que se realizaron para transformar algunas ciudades.

 

 
 
 
 

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