Pocho Cainzo falleció ayer en la sede de Gobierno

El exjugador llegó de Tucumán en 1952 y luego adquirió la nacionalidad boliviana.
domingo, 18 de septiembre de 2016 · 00:00
Página Siete / La Paz

 El exjugador de las selecciones nacionales Roberto Pocho Cainzo falleció ayer en La Paz a los 85 años por un problema de salud que se agravó en los últimos días y que terminó con su vida.

De su Tucumán querido llegó a Bolivia un día de invierno de 1952 con un contrato por tres meses para jugar en el equipo de Northern. Tras aquel campeonato con la celeste y blanca del Northern, que le recordaba a la selección de su país, Always Ready, compró su pase y con la banda roja jugó un año. Pero 1954 sería el inicio del ciclo más importante de su carrera: Municipal lo incorporaba a su equipo y el corazón de Roberto se teñía para siempre de granate.

Varios equipos bolivianos contaron con su inteligencia, agilidad y resistencia física. Cainzo se enamoró de La Paz y de Bolivia y adquirió la nacionalidad boliviana. La Selección lo tuvo por muchos años y en 1963 fue uno de sus baluartes en el recordado título Sudamericano que consiguió nuestro país.

El periodista Fernando Cabezas recuerda en su blog bolivia.com que, "Bolivia tenía partidos importantes en Montevideo, era 1961 y debía disputarse la eliminatoria para el Mundial de Chile.
 
Roberto Cainzo recuerda que por ese entonces se lesionaron dos defensores  y que en el equipo habían muchos delanteros, él entre ellos. La defensa debía ser reforzada y aquel mal momento de los compañeros lastimados marcó la nueva tarea de Roberto, que para ese año ya era, para todos, el Pocho. "Willy Camacho le dijo al entrenador… ‘por qué no lo pone al Pocho a marcar la punta, ya va a ver, es extraordinario’; y el entrenador habló conmigo. Yo acepté tomando en cuenta el beneficio del equipo y porque en aquel entonces habían grandes delanteros, estaban Ugarte, Ausberto García, el Tutula Alcócer, Tony Aguirre, Renán López”.

Sobre la final que Bolivia ganó a Brasil en 1963 Cainzo recordaba que  "Brasil no tenía opción, pero jugaron como si en el encuentro se les fuera la vida. El Félix Capriles de Cochabamba estaba repleto; ya corría el segundo tiempo y Bolivia ganaba por 5 goles a 2. "Arturo (López) era muy buen arquero, de grandes reflejos, pero esa tarde estaba muy nervioso. Cada vez que pateaban al arco era gol; el 5-2 se convirtió en 5-4 y en los últimos minutos nos desesperamos”.
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