La calidez chukuta acoge al Dakar

A 3.600 metros, la Ciudad Maravilla saludó a los competidores a ritmo de morenada y caporal.
domingo, 8 de enero de 2017 · 00:00
Leny Chuquimia  /  La Paz 

Con el cariño que caracteriza a los paceños, ayer miles de personas se apostaron en las vías troncales desde la autopista  La Paz-El Alto hasta     Irpavi, en la zona Sur. Con los brazos en alto dieron la bienvenida a los pilotos del Dakar que llegaron por primera vez.
 
"¡Bienvenidos!”, grita Juan Carlos Barrios al  paso de  la caravana de vehículos del Dakar que arriba a la urbe paceña. Él es parte de una interminable columna   teñida de la tricolor que atraviesa de extremo a extremo la Cuidad Maravilla de Bolivia.
   
"Tantos días en carretera, es asombroso. Los vehículos  que tienen son mucha cosa”, dice Juan Carlos desde la Montes. 
 
Como él,  jóvenes, niños, adultos, hombres y mujeres -desde muy temprano-  han reservado un lugar en "primera fila” para ver de cerca  a los pilotos. A modo de butacas usan  bancos de plástico o madera, latas vacías o cojines sobre la misma acera.
 
 "Es gente que nos visita de afuera y hay que darles una buena bienvenida. La Paz siempre recibe a todos  con todo el corazón, pero en especial a los muestros”, asegura don René Tórrez.
 
Sin dudar  saluda con una bandera cada vez que un vehículo -sea de competencia o no- pasa por su sector. Grita y aplaude con mayor entusiasmo cuando su gesto es respondido.
 
Cerca del podio de la  San Francisco, la multitud enloquece. Bocinas y  motores  vibran en el corazón de    una urbe construida a  3.600 metros sobre el nivel del mar. 
 
Al ritmo de la morenada   el grito de los espectadores se hace uno cuando desde los parlantes anuncian: "Ya están cerca los  hermanos Nosiglia”. "¡Orgullo boliviano!” responden desde las graderías. Para tener un lugar en ellas muchos pagaron hasta 150 bolivianos, a pesar que la comuna fijó el costo  de estos espacios  en un máximo de 50, un tercio de lo  cobrado. "Nadie controla”, se quejan.
 
En  la zona Sur, los espacios no tienen costo. Pero graderías y jardineras que  pertenecen a  edificios particulares son restringidos para uso exclusivo de sus habitantes.
 
El paso de los vehículos es aprovechado por los espectadores para tomarse una selfie y grabar un video corto  que registre  el  momento para la posteridad.
 
"Fuerza, Chavo”, gritan al paso del motociclista que lleva en el cuello una guirnalda  y en la parte delantera  de su moto el número 32. Él, amable, con una mano saluda ante decenas de lentes antes de perderse en la curva que lo conducirá al campamento base ubicado en Irpavi.
 
"Es un orgullo tener un evento de esta talla en nuestra Ciudad Maravilla”, sostiene Alejandra Montecinos.
 
A pesar de una jornada  calurosa y luego lluviosa,  fieles a sus visitantes, los chukutas  permanecieron en las calles para saludar hasta al último vehículo.

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