Jornada de selfies y encuentros familiares

Con motivo del Dakar, cientos de familias alteñas montaron pequeños campamentos y días de campo.
domingo, 8 de enero de 2017 · 00:00
Anahí Cazas  / El Alto

De rato en rato, Luci  Huanca se sentaba y tomaba un poco de refresco, mientras su esposo e hijos saltaban emocionados cuando pasaba una caravana de motos y camiones del  rally Dakar 2017, que por primera vez llegó a El Alto. "Me he levantado bien tempranito para  cocinar. He venido con toda mi familia”, contó.
 
 Al igual que Huanca, miles de personas se asentaron cerca del peaje de la Ceja y la avenida 6 de Marzo para  observar el arribo de los pilotos del Dakar. Algunas incluso armaron  improvisadas carpas para protegerse de lluvia y quedarse hasta que caiga la noche.  
 
 "Desde la zona Huayna Potosí,  hemos venido con mis hijos y esposa. Queremos pasar un día en familia”,  explicó Eddy López.  Ajetreado, el hombre  sujetaba   las manos de sus  dos pequeños, de tres y seis años de edad, mientras su esposa buscaba un  espacio para acomodar su aguayo.     "Quiero que mis hijos vean  los autos y las motos del Dakar que están llegando por  primera vez a  El Alto”, expresó.
 
José Pacheco Pinto y su familia  madrugaron  ayer para ver el paso del Dakar. Muy temprano, a las 7:00, se fueron a esperar a los pilotos a la avenida Juan Pablo II, pero como cambió la ruta se  tuvieron que trasladar hasta el peaje de la Ceja.  "Vivimos en el Distrito 4,  en la zona de Río Seco.  Teníamos que ubicarnos en el camino a Laja, pero nuestros planes cambiaron por la modificación de ruta”, recordó.  
 
Pese a ese percance, el vecino de Río Seco y su familia consiguieron un lugar para esperar a los pilotos.  "Estamos orgullosos de que  el Dakar pase por el país. En estos momentos estamos en los ojos del mundo”, sostuvo. A su lado, sus familiares, 15 personas entre  mujeres y hombres, sacaban sus celulares para tomar fotos de los competidores. "Nos hemos preparado un pequeño refrigerio para quedarnos hasta más tarde”, contó.
 
  La gente también tenía la opción de comprar desde un fricasé hasta  sopa de fideo. En una calle paralela, al igual que en las Entradas folklóricas, cientos de comerciantes ofertan platillos variados cuyos precios iban desde cinco hasta 25 bolivianos. 
 
  El peaje de El Alto también se convirtió en un punto de encuentro de los jóvenes. "Vine con mi amiga para saludar a los pilotos”, comentó sonriente Adela, quien no perdía el tiempo y cada vez que pasaba un grupo de motocicletas  o camiones se paraba para sacarse  un selfie. "Es un bonito recuerdo”, dijo la muchacha en referencia a foto.   

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