El divorcio de técnicos y clubes

jueves, 9 de noviembre de 2017 · 00:00
Freddy RodrÍguez Periodista deportivo 
 
La semana ha quedado marcada por la recisión contractual entre el entrenador peruano Roberto Mosquera y el club Wilstermann de Cochabamba, como también la renuncia irrevocable de Óscar Garvizú en la dirección de Petrolero de Yacuiba.
 
Mosquera terminó su ciclo de forma melancólica, llevó al equipo aviador a los cuartos de final de la Libertadores 2017, fue eliminado con una goleada histórica por River Plate en medio de la polémica y un imperdonable error de introducir un quinto jugador extranjero en el clásico ante Bolívar encaminó su salida.
 
El técnico boliviano Garvizú dimitió al cargo debido a las malas condiciones de trabajo y el maltrato recibido de parte de algunos dirigentes del club chaqueño, siendo que cumplía una buena campaña en el torneo Clausura. Petrolero vive entre la austeridad y la pobreza franciscana.
 
El mismo oficio y diferentes realidades; el técnico Mosquera contaba con una excelente remuneración, condiciones aptas de trabajo, sin embargo, se fue reclamando de los dirigentes y del nivel de jugadores que estaban bajo su comando.
 
Estos antecedentes evidencian el trato preferencial del que gozan los entrenadores foráneos y el menoscabo con el cual se trata al profesional nacional. En otros países el corporativismo defiende a ultranza privilegiar la mano de obra local, incluso se fiscalizan los contratos por cifras elevadas que escapan a la realidad de los clubes y se exige la contribución de un porcentaje mínimo de los salarios recibidos que sean destinados a la federación de técnicos.
 
Si las obligaciones, derechos y deberes son los mismos para los entrenadores nacionales y extranjeros, los clubes se beneficiarán. De lo que se trata es ofrecer igualdad de condiciones  laborales para obtener buenos resultados dentro de una cancha.
 
Hoy el fútbol segrega y discrimina porque son los clubes y dirigentes que lo permiten, porque no valoran y porque en nuestra cultura se menosprecia lo  nuestro.

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