Día dos: Carlos Lampe, un Gigante ilusionado

Ayer se entrenó por primera vez con el equipo completo y, como cualquier recién llegado, fue bautizado. “Pasé la pasarela y me hicieron callejón”, contó.
jueves, 11 de octubre de 2018 · 00:02

Abdel Padilla / Buenos Aires, especial para Página Siete

En tres meses, cuando concluya el contrato de Carlos Lampe en Boca Juniors, y más allá de lo que pase, incluso más allá de si se aleja o continua en el club, hay algo que guardará en la memoria como se guarda una foto en una billetera: el gran recibimiento que el mundo Boca le ha dado.

Lo dijo él mismo ayer frente a casi dos decenas de periodistas de medios argentinos y bolivianos, durante su presentación oficial en la sala de prensa de La Casa Amarilla, el fortín de Boca, en el barrio bonaerense del mismo nombre.

El Gigante boliviano, que es el apelativo que se susurra entre los periodistas deportivos y los hinchas argentinos para bautizarlo, ingresó a la sala al mediodía acompañado de su padre, Juan Carlos, y Christian Gribaudo, secretario general del Club, quien solo intervino para presentarlo y aclarar a los medios que Lampe mide 1,93 m, y no 1,92 ni 1,91, como apareció en algunas notas de prensa.

Carlos Lampe sale de la conferencia de prensa, ayer.
Fotos: Abdel Padilla / Página Siete

Ayer se entrenó por primera vez con el equipo completo y, como cualquier recién llegado, fue bautizado. “Pasé la pasarela y me hicieron callejón”, contó después de la conferencia.

Sobre sus compañeros tiene la mejor impresión: “El recibimiento superó mis expectativas, me han recibido de la mejor manera, tanto los chicos como el cuerpo técnico”.

Por el técnico, Guillermo Barros Schelotto, siente compromiso: “Tengo tiempo para demostrarle que no se equivocó al traerme”.

Por Andrada y Rossi, los otros dos arqueros y con los que comparte camerino, siente respeto: “Nos apoyamos porque los arqueros tenemos códigos”.

A pesar de la insistencia periodística, nadie dice nada en Boca sobre quién cuidará su arco en el partido frente a Palmeiras el 24 de este mes. Frente a las especulaciones, Lampe responde: “Si me toca (entrar a la cancha), hay que aprovechar las oportunidades que te da el fútbol, la vida y Dios”. Con las instalaciones simplemente está encantado: “Me gustaron. Acá se desayuna y se almuerza, contamos con nutricionistas, médicos, con todo lo necesario para seguir mejorando”.

Con Bolivia tiene la responsabilidad de ser uno de los pocos embajadores deportivos. Y desde esa posición recomienda a los más jóvenes ser perseverantes porque “a nosotros, los bolivianos, nos cuesta el doble salir a un fútbol competitivo”.

El Gigante conversa con periodistas bolivianos y argentinos.

En suma, un ambiente que prepara su primera prueba de fuego de un estreno con fecha aún no definida, y del que estarán atentos no uno sino dos países. Una carga pesada de la que el arquero boliviano es consciente, pero dice tener la fórmula para enfrentarlo: confianza, seguridad e ilusión: “Vengo cargado de ilusión para hacer bien las cosas”.

Para todo esto, Lampe simplemente se tiene a sí mismo: un tipo, como él mismo se define, “tranquilo, sereno y sobrio”.

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