Gálvez, la Ronaldinho boliviana asombra: “¿Quién es esa piba?”

“Es una ídola, se parece a Messi, la bancamos hasta la final”, dice un aficionado local. Quiere jugar en el FC Barcelona, como su ídolo, para ayudar a su familia.
lunes, 15 de octubre de 2018 · 00:04

Abdel Padilla / Buenos Aires

La tarde del miércoles 3 octubre, mientras la Villa Olímpica, en el barrio de Lugano, aún recibía a los más de 4.000 atletas de 206 países, hubo un movimiento extraño en los alrededores de la canchita del lugar, que repentinamente fue rodeada por curiosos para ver un partido que se había organizado de manera casual entre algunos deportistas varones de distintos países y las jugadoras del seleccionado boliviano femenino de futsal.

Entre todos armaron dos equipos mixtos que movían, armaban pases y metían goles en pequeños arcos uno por 1,5 metros. Pudo haber sido un partido de exhibición más si no fuera por los comentarios de los varones que observaban: “qué bien que juegan esas chicas”, “de dónde son”, “juegan mejor que los varones”…, pero “quién es esa piba”.

Fue la primera vez que Gálvez mostró lo que sabe con pases de taquito, caños, paredes, sombreritos, gambetas al por mayor y una jugada que era casi patrimonio del brasilero Ronaldinho Gaúcho: pasar el balón viendo en sentido contrario. Quizás por esto, la revista deportiva Olé la calificó recientemente como “La Ronaldihno boliviana”.

La misma fórmula, jugar divirtiéndose, la aplicó en el primer partido frente España, aunque al final perdiera Bolivia, y frente a Tonga. Sin embargo, si hubo un partido que consagró a Gálvez frente a los ojos no sólo de Argentina y Bolivia, sino del mundo, por el alcance que tienen los Juegos Olímpicos, fue contra Tailandia, el jueves 11 de octubre.

A escribir la historia

Fue, sin duda el partido que más costó sacar adelante. Bolivia convertía y Tailandia empataba, un encuentro de ida y vuelta aunque con leve dominio boliviano.

El primer gol por Bolivia lo convirtió Álvarez y el segundo Gálvez en una notable jugada pasando el balón por encima de la arquera desde cerca del punto penal. Desde ese momento, el coliseo del complejo de Tecnópolis, con más de 4.000 personas, la mayoría argentinas que llegaron para ver el partido que iba a jugar su selección de varones de futsal más tarde, empezaron a corear el nombre de Gálvez y respondían con cánticos, aplausos y gritos la magia de la boliviana.

El éxtasis se produjo cuando el partido estaba 5-4 a favor de Bolivia y a sólo 36 segundos de terminar el encuentro. Gálvez recuperó el balón desde el centro de la cancha, superó la marca de una, dos y hasta tres jugadoras tailandesas cambiando el balón de un pie al otro y luego, antes de entrar al área rival, remató fuerte con la zurda y clavó el balón en el vértice superior izquierdo del arco.

La Peque, la Messi boliviana

El estadio estalló y otra historia empezó a escribirse. Los primeros en reaccionar fueron los medios, entre ellos el canal especializado en deportes ESPN, que hizo viral el video con las mejores jugadas de quien a esa altura otras llamaron “La Peque” o “La Messi boliviana” por el festejo de rodillas de los goles, pero también por la técnica y el tamaño: Cokito mide 1,45 metros.

La ola llegó a Bolivia y hasta el propio presidente Evo Morales festejó el desempeño del seleccionado nacional y en particular las jugadas de Gálvez.

El siguiente partido, frente a Trinidad y Tobago, consagró a la boliviana que convirtió cuatro de los cinco goles con que Bolivia ganó el partido. Esta vez, sin embargo, hubo una particularidad: un grupo de argentinos que se acercó al estadio a ver sólo a la selección boliviana y a Gálvez. Es el caso de Agustín, de 16 años, del colegio Santa Hilda, que fue uno de los primeros en pedir una selfie a Cokito. “Es una ídola, se parece a Messi, la bancamos hasta la final”, dice un aficionado local.

Con la vista en el Barcelona

Hay un secreto que Cokito nos contó y hasta ahora lo sabían sólo dos personas, entre ellas una amiga. Que la estrella amarilla que ella tiene tatuada en el brazo representa su mayor sueño: que el fútbol no sólo le da la oportunidad de crecer como persona, sino también lograr que sus padres descansen del arduo trabajo que sobrellevan todos los días: ella vendiendo dulces en un colegio y el padre como albañil.

“Dios y mi familia son todo para mí, no quiero que mis padres se cansen más trabajando, ya hicieron mucho por mí y por mis hermanos, ahora me toca”, dice.

Y por eso apunta a salir del país, y qué mejor sería hacerlo con un gigante como el Barcelona de Messi, que además es su mayor ídolo.

“Espero que el fútbol me dé esta oportunidad de vida, y no importa si soy mujer porque el fútbol, escuchen, no es sólo para hombres, sino para quien tiene pasión”, resalta.

“Juego a la pelota desde que tengo razón. Si había algo que me molestaba era que no me salgan las jugadas”.

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Goles anotó María Gálvez en la selección boliviana de futsal de los JJOO de Argentina.

“Espero que el fútbol me dé esta oportunidad, y no importa si soy mujer porque el fútbol no es sólo para hombres”.

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Años tenía la salonista boliviana cuando fichó en su primer club, La Crema.

Gálvez (der.) saluda a Serrant, de Trinidad y Tobago, el viernes en Buenos Aires.
Foto: Abdel Padilla / Página Siete

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