El Barça vuelve a golpear al Real para acercarse al título

Tres días después de ganar en la semifinal de la Copa del Rey, el Barcelona volvió a vencer en el Santiago Bernabéu al Real Madrid.
domingo, 03 de marzo de 2019 · 00:10

EFE / Madrid

El Barcelona reafirmó su superioridad en el clásico para asestar un golpe a la Liga ante un Real Madrid de trincheras, en depresión e instalado en una realidad difícil de asumir, que dijo adiós a la segunda competición en tres días y, un año más, se juega todo a la carta de la Champions.

Es la realidad del Real Madrid, dolorosa porque la impulsa el eterno enemigo con dos triunfos de autoridad en su casa. Un Barcelona lanzado que reina al ritmo de Messi y convierte en algo habitual la conquista del Bernabéu. Ya no es noticia su triunfo. Sí lo es ver al conjunto madridista resignado a su inferioridad.

El golpe copero aún dolía y Solari apenas retocó su equipo titular. Sólo un jugador de campo nuevo tras un desgaste de esa magnitud. 

La apuesta de Valverde por Arthur aumentó la posesión y Messi tenía ganas de diversión. Sergi Roberto era el retoque táctico. El elegido para frenar la inspiración de Vinicius y consiguió que el brasileño tardará en aparecer. El duelo nacía con una amarilla tempranera a Busquets que condicionaría su partido.

La velocidad de Dembélé amenazaba a espaldas de Carvajal y condicionaba sus subidas. La movilidad de Messi ponía en jaque a todos. La primera que tuvo instaló el miedo. Su balón picado a la salida de Courtois se paseó por la línea de gol. 

Cada llegada barcelonista transmitía mayor peligro hasta que Rakitic ejecutó. Castigando la lentitud de Ramos, que jugó tocado, picando el balón con calidad a la salida de Courtois.

La polémica siempre presente en un clásico aparecía con las quejas madridistas a un desplazamiento del balón de Busquets con amarilla y en una jugada repleta de impotencia. Un codazo innecesario de Ramos en la cara de Messi, en un final de primer acto, reafirmaba la falta de puntería madridista.

Vinicius iniciaba un nuevo ejercicio de falta de puntería, chutando a una banda incluso, y Modric cabeceaba arriba para dejar en un solo disparo a puerta los 10 remates.

Era un momento de entrenador. Solari se equivocó en refrescar poco su onceno y debía buscar soluciones. Tácticamente no dejó nada y su primer retoque fue Fede Valverde. Muestra una realidad con mala gestión de jugadores de peso desaparecidos. Marcelo instalado en el banquillo, Asensio sin opción de ganar buen tono físico por falta de continuidad y teniendo que recurrir a un sentenciado como Isco en busca del milagro.

Hasta ese momento todo el Real Madrid se volvió a reducir a los intentos de Vinicius. En manos de un niño de 18 años al que le sobra voluntad y le falta acierto en los últimos metros. 

Vinicius encaraba y se iba, cuando le tocaba disparar se lo pensaba. Disparos sobre defensas, uno sacado con una mano por Ter Stegen, otros a las nubes. Bale se marchaba sentenciado por su afición tras confirmar su condición de suplente y el Real Madrid moría con Isco, sin ritmo y sin solución. Se acerca a los cinco años sin ganar un clásico liguero ante una afición resignada de ver reinar al Barcelona.

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