Brasil, tentado a estrenar su divisa blanca ante Bolivia

Después de 65 años, dejará el amarillo y volverá a utilizar su color original, el cual lució en las primeras cuatro ediciones de la Copa del Mundo.
viernes, 19 de abril de 2019 · 00:00

Página Siete / agencias

La Selección brasileña de fútbol esta tentada a estrenar su nuevo uniforme de color blanco, en el partido que jugará frente a Bolivia, el próximo 14 de junio, en el inicio de la Copa América 2019.

El uniforme que el equipo dirigido por Tite usará en la Copa América rescata el blanco después de  65 años de olvido. Ese era el color original de la camiseta de la selección brasileña, ya que lo adoptaron en 1914 y lo utilizaron en los Mundiales de 1930, 1934, 1938 y 1950.

Sin embargo, luego de  la derrota en la final del Mundial disputado en Brasil en 1950 ante Uruguay, ese color pasó a ser considerado de mala suerte y fue sustituido en 1954, en el Mundial de Suiza, por el actual uniforme oficial, amarillo.

Pese a que Brasil ya usó hace algunos años (20 de mayo de 2004) una camiseta blanca en un amistoso ante el combinado de Francia por el Centenario de la FIFA, será la primera vez que competirá con este color después de  aquella decepción del Mundial de 1950.

Si en  los días previos al encuentro, la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF)  confirma que su combinado jugará de blanco, Bolivia no tendrá problemas en jugar   con su color habitual, el verde.

El diseño titular se mantiene: camiseta amarilla con cuello y detalles en las mangas verdes, shorts azules y medias blancas. Muy tradicional. Esta camiseta recuerda a los campeones de la Copa América de 1989, la última celebrada en Brasil. 

La camiseta

Desde sus orígenes como selección mundial, en 1914, Brasil eligió el blanco como color de su uniforme. A excepción de 1916 y 1919, cuando la selección sudamericana vistió con camisetas amarillas con  franjas verdes y negras, respectivamente, Brasil siempre lució el blanco, hasta un fatídico día.

Se disputaba el Mundial de Brasil en 1950. La selección anfitriona era la gran favorita. Tanto, que el recién estrenado estadio de Maracaná tenía aún la fachada sin pintar. Se había decidido que se pintaría de los colores del equipo campeón y todos esperaban el blanco radiante de Brasil. 

Este torneo fue algo particular, porque es el único Mundial que no se decidió en una final, sino que el campeón se conoció luego una liguilla de cuatro. Pero las cosas ocurrieron de modo que el último partido, entre Brasil y Uruguay, dilucidaría al campeón, si bien a Brasil le bastaba el empate.

Todo estaba preparado para las celebraciones en Río de Janeiro. Se habían impreso carteles y se dice que los jugadores llevaban bajo el uniforme camisetas conmemorativas. Hasta el presidente de la FIFA, Jules Rimet, llevaba ya escrito el discurso en portugués dedicado a los campeones. Maracaná estaba hasta arriba, con 200 mil  personas (dos Nou Camps, si bien ahora Maracaná tiene 89.000 localidades) atestando una de  las catedrales del fútbol mundial. Mientras, ataviada con sus tradicionales camisetas celestes, Uruguay se presentaba como una mera comparsa.

La maldición

Durante el partido, Brasil se adelantó por medio de Friaça. 20 minutos después, Uruguay empató por medio del genial Schiaffino. Este resultado le valía a Brasil, pero las 200 mil  voces se  callaron cuando a 10 minutos del final, Alcides Ghiggia aprovechó un error del portero brasileño Barbosa y metió el 2-1, el resultado final que dejaba a Brasil sin Copa, a Uruguay campeona y a un país desolado, tanto que se produjeron numerosos suicidios de aficionados luego del partido.

Pues bien, ese día, ese 16 de julio de 1950, fue la última vez que Brasil vistió de blanco. La camiseta se consideró de mal augurio y encima, empezaron a surgir voces en contra del color, ya que se consideraba poco patriótico (no está en la bandera, al menos en gran proporción). 

Brasil estuvo  traumatizada, dos años sin jugar ni un solo partido. Así que de cara al futuro, el periódico Correio da Manha, en colaboración con la federación, organizó un concurso para elegir el nuevo uniforme de Brasil. 

El diseño presentado por un joven de 19 años llamado Aldyr Garcia Schlee fue el ganador: camiseta amarilla con ribetes verdes, pantalón azul y medias blancas. Fue estrenado en un partido ante Chile en 1954 y como todos saben, aún hoy se usa. Y vive Dios que este uniforme le ha dado suerte a Brasil. Suerte y cinco Mundiales.

 
 

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