Senna, el último ídolo brasileño

Muchos consideran que la figura del piloto es mayor que la de Pelé. Falleció luego de lograr tres títulos mundiales de la Fórmula 1.
miércoles, 01 de mayo de 2019 · 00:00

AFP  / Sao Paulo

Su casco amarillo con una franja azul y otra verde hizo historia en las pistas y su genio marcó a una generación que aprendió con el campeón brasileño de F1 Ayrton Senna, para muchos el máximo mito deportivo de  Brasil.

Cuando el piloto, con apenas 34 años, se estrelló el 1 de mayo de 1994 contra el muro de la curva de Tamburello, en el circuito italiano de Ímola, no sólo enmudeció a su país natal. El accidente conmocionó a millones de personas que vieron en televisión, en tiempo real, la triste despedida del carismático y controvertido ícono.

Un cuarto de siglo después, su imagen sigue asociada a marcas comerciales y campañas sociales; es el último gran ídolo brasileño, para muchos incluso mayor que el mítico Rey Pelé. 

“Vivíamos los años 80, con hiperinflación, recién había acabado la dictadura militar; no tenía mucho sentido sentir orgullo de Brasil, pero Senna fue por el mundo llevando la bandera como un símbolo que enorgulleció a los brasileños”, dice el periodista Alexander Grünwald. 

Fue tres veces campeón del mundo con McLaren (1988, 1990 y 1991), donde brilló de 1988 a 1993, Senna ganó un GP de cada tres (35 victorias en 96 carreras) con la escudería británica.

De los primeros años en la escudería data su internacionalmente famosa rivalidad con el francés Alain Prost, compañero de equipo, quien después de tantos dimes y diretes públicos, visiblemente conmovido, ayudaría a cargar el ataúd de Senna. 

“Hubo algunos éxitos después de Ayrton Senna, tuvimos unos quince años de conquistas, pero la falta de estructura interna del automovilismo brasileño no permitió ese desarrollo”, explica Grünwald.

“Senna era el Brasil que funcionaba, el gran ídolo, un súper héroe (...) Terminó muriendo en la pista, lo que también ayudó en la consolidación del mito”, añade.

En boxes
Julio Javier LazarteCabalgata Deportiva


El mito del número uno

Es un número uno natural, pero con un gran significado. El primero, el único, el mejor. Ese es el mito  Ayrton Senna. Dejó de ser una celebridad  del deporte, está por encima de eso. Trasciende  el tiempo, por supuesto, como un  piloto de récords (tricampeón mundial 1988, 1990 y 1991) y qué decir de sus números (41 victorias, 65 pole position, 80 podios y más de 3.000 vueltas al mando en los Grand Prix).  Son  25 años de esa tarde cuando el Mágico Senna partía a la eternidad, no sin antes luchar por su vida en la curva de Tamburello, circuito de Imola. 

¿Por qué es considerado el mejor? Senna da Silva tenía  ese talento divino de buscar el mejor rendimiento de su bólido desde la categoría infantil, a los cuatro años, hasta la romántica F 1 de su época (1981-1994)  con bólidos más potentes que en  la actualidad con la caja de cambio tradicional, no la de ahora, pero  con desventaja para los  pilotos que no tenían  la protección adecuada, con casi medio cuerpo fuera de la máquina, situación que luego le costaría la vida al piloto   paulista.

Senna conocía  bien toda máquina que manejaba, él estaba muy empapado sobre su chasis, el motor y el habitáculo. Llegaba siempre temprano a los boxes de su equipo, dejaba asombrados a sus ingenieros porque el brasileño era una computadora humana que brindaba datos: cómo se encontraba la máquina y lo que había que mejorar. Conducía su monoplaza como ningún otro piloto. Era el más rápido en la jornada de clasificación. Ni qué decir de su maestría al  manejar en lluvia, su estado natural.

El mejor ejemplo se dio en el  Gran Premio  de Europa de  1993, en el circuito  de Doninghton Park, donde subió desde  la quinta posición al primer lugar, en la primera vuelta, pese a tener  un coche inferior en rendimiento. Superó a  Schumacher, Hill  y Alain Prost. Eso  es prueba de su talento.

Senna  era devoto cristiano y leía la Biblia, muy comprometido por la seguridad de sus colegas en pista, era para la Federación Internacional de Automóvil y su presidente, Jean Marie Balestre, una eterna molestia porque era el contestatario y exigía permanentemente la mejora de los circuitos y seguridad para los pilotos. Fue el único que se acercó al coche  del francés Erik Comas luego de un fuerte golpe de su vehículo  contra el guarda rail (Circuito de Spa 1992). El brasileño fue el único que se acercó en activar el cortacorriente y apagar el motor. Le salvó la vida a su compañero. Ese era Senna.

Pero también fue capaz de sacar a su rival Thanos (ya que estamos en la temporada de superhéroes), el profesor Prost y se sacó esa espina en la curva de la pequeña laguna del Gran Premio de Japón de 1990, recordando lo ocurrido en el mismo Gran Premio de Japón de 1989 en el incidente del triángulo de Casio donde salió ganador el Profesor Prost y coronándose tricampeón y viendo descalificado al brasileño.

En Bolivia ese fatal desenlace se vivió  en directo, ya que la Fórmula 1 se transmitía en señal abierta por canal 9 ATB Red Nacional. Ese domingo gris es inolvidable.  Nosotros estábamos a cargo de la producción y relato de la F 1, de ese gran premio de luto y tristeza primero por la muerte de Roland Ratzenberger y el accidente de Rubens Barrichello presagiaba nada bueno. Nuestro invitado era un apasionado y experto en la F 1 y dirigente del automovilismo, don Robert Udler  (+). 

 Nos quedamos en silencio presintiendo el desenlace fatal. Asistimos en vivo, por la transmisión vía satélite, a la crucifixión de un deportista, desde el impacto en la curva de Tamburello a más de 200 kilómetros por hora. Fue muy fuerte para la audiencia boliviana. La central  telefónica -después del accidente en la vuelta numero siete, hora de Bolivia 8: 27 en la mañana- no cesó de sonar. Llamaban los fanáticos de Senna, desde el llanto inconsolable de una adolescente hasta los gritos de una señora que no podía creer que su ídolo se debatía  entre la vida y la muerte.

Senna  representaba  lo que todo piloto de carreras aspiraba: corazón, garra, pasión y carisma total.

Pasaron 25 años y todavía Senna vive más que nunca  en cada circuito del circo de la Fórmula 1. 

Para el que escribe es recordar a un supercampeón con mente y corazón, con esfuerzo, con garra y concentración. Él es y será uno  de los mitos del deporte mundial, una leyenda.

 

 

Confidencial

Si te interesa obtener información detallada sobre el proceso electoral, suscríbete a P7 VIP y recibirás mensualmente la encuesta electoral completa de Página Siete. 

Además, recibirás en tu e-mail, de lunes a viernes, el análisis de las noticias y columnas de opinión más relevantes de cada día. 

Tu suscripción nos ayuda no solo a financiar la encuesta sino a desarrollar el periodismo independiente y valiente que caracteriza a Página Siete.

Haz clic aquí para adquirir la suscripción.

Gracias por tu apoyo.