Minuto 90

Oteando el horizonte

lunes, 01 de julio de 2019 · 00:00


Antonio FArías Periodista y DT

Hora de balance al cabo de la participación de Bolivia en la Copa América 2019 con la eliminación en primera fase que aunque previsible no deja de ser una nueva frustración para la afición al fútbol en nuestro país.

Previsible pues se repitieron errores y defectos tanto en la función que atañe a dirigentes como en el planteamiento y rendimiento en lo futbolístico que corresponde a cuerpo técnico y jugadores.

La decepcionante actuación de la Selección nacional al igual que fracasos anteriores deja lecciones que sin embargo nunca acabamos de aprender.

Exigir resultados o reclamar un funcionamiento táctico plausible  no es realista precisamente por la falta de un proyecto dirigencial que señale premisas y objetivos claramente definidos y que brinde además  las condiciones requeridas de tiempo e infraestructura para un trabajo conveniente del equipo.

Los dirigentes de la federación tienen ahora como tarea valorar  la producción del plantel y la faena del entrenador para decidir la continuidad o no de Eduardo Villegas al frente de la Verde. Nos preguntamos si existe gente capacitada en el ente rector de nuestro fútbol para evaluar  en lo estrictamente futbolístico la labor realizada por el director técnico sin soslayar el contexto de inestabilidad e incertidumbre en una crisis profunda que afecta al  balompié boliviano hace ya tiempo y que parece ahondarse más aún con este fracaso en Brasil.  Una evaluación solamente coyuntural no es adecuada para diagnosticar el estado actual de nuestro fútbol y encontrar soluciones necesarias  ignorando que el problema es de tipo estructural.

Lo más importante debe abrirse paso ante lo urgente. Organizar y modernizar el fútbol del país en todos sus niveles desechando de una vez las soluciones parche.