Tejeda y Pacheco, los últimos chasquis del Imperio inca

Los dos atletas peruanos rememoraron a sus ancestros con dos oros y récords.
domingo, 28 de julio de 2019 · 00:00

Fernando Gimeno / Lima

 Los chasquis, los mensajeros del Imperio inca que se cruzaban los Andes de arriba a abajo, volvieron  ayer  a Perú para el maratón de los Juegos Panamericanos de Lima 2019 con sendas victorias de los fondistas locales Christian Pacheco y Gladys Tejeda para deleite de sus compatriotas.

Los dos atletas peruanos rememoraron a sus ancestros con dos memorables carreras con las que se colgaron el oro y además batieron el récord de los Juegos Panamericanos.

Pacheco, de 26 años, completó los 42.195 metros con un tiempo de 2 horas, 10 minutos y 41 segundos; mientras que Tejeda, de 33 años, ganó el oro con una marca de 2 horas, 30 minutos y 55 segundos.  La victoria es todavía más especial si cabe para Tejeda, que pudo sacarse la espina de hace cuatro años en los Juegos Panamericanos de Toronto 2015, donde también ganó el maratón con récord de la competición incluido, pero su triunfo fue anulado por dar positivo en un control antidopaje.

Un diurético que se había tomado en los días previos le había despojado de su mayor éxito deportivo,   que ha repetido esta vez y además delante de su gente. Hace 500 años que Perú es una cuna de atletas, desde que los incas erigieron el mayor imperio de la América prehispánica, que abarcaba desde el sur de Colombia hasta el norte de Argentina y Chile, un inmenso territorio que vertebraron a través de los Andes con el Qhapaq Ñan (“Gran Camino”).

Ese camino era una extensa red de hasta 30.000 kilómetros de carreteras empedradas y con escaleras por donde se movían con una velocidad inusitada los “ chasquis” haciendo relevos para salvar esas grandes distancias y los desniveles de la cordillera y ascendiendo hasta los 4.000 metros de altitud.

Sobre la escarpada y caprichosa geografía andina la leyenda cuenta que los “chasquis”  eran capaces de recorrer más de 300 kilómetros en un día para que el Inca tuviera pescado fresco en su palacio real de Cusco, la capital del imperio.

Ese recorrido dejaría casi sin aliento a las primeras de cambio al mismísimo Filípides, el mensajero griego que inspiró el maratón,  en el que este sábado triunfaron los herederos de los “chasquis”. El circuito urbano por donde volaron Pacheco y Tejeda pasó cerca del centro colonial de la capital peruana y también a pocos kilómetros del santuario y oráculo de Pachacamac, el punto de Lima por donde pasaba el camino inca.

A Pachacamac llegaba una rama del Qhapaq Ñan que se adentra en la sierra de los Andes y alcanza la región de Junín, de donde son originarios Pacheco y Tejeda. Su capital Huancayo es la gran cantera de maratonistas de Perú, pues de allí también han salido otros grandes fondistas peruanos como Inés Melchor, que tiene el récord sudamericano de maratón y fue la gran ausente en este día, al no poder acompañar en la carrera a Tejeda por una lesión de última hora. (EFE)

 

 

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