Barack a los 75 años: “Me queda aún mucha cuerda para enseñar”

Le descubrió el puesto a Gustavo Quinteros, Vladimir Soria y fue el artífice para que Destroyers fiche a Erwin Sánchez, Marco Etcheverry y Mauricio Ramos.
lunes, 29 de julio de 2019 · 00:00

 Marco Mejía / La Paz

“Este chico Henry Vaca va a triunfar”, anticipó Moisés Barack, el técnico peruano que fue bicampeón con Bolívar y consiguió otro título con The Strongest . Tiene la autoridad y el conocimiento de haber sido un gran descubridor de futbolistas que estaban a punto de ser marginados de algunos clubes, de cambiarles de posición o de terminar su formación como el inolvidable trío de jugadores que tuvo el club  Destroyers, en 1987.

Confiesa que aún tiene “cuerda” para seguir dirigiendo y tiene muchas ganas de volver al fútbol boliviano como forma de agradecimiento al país donde consiguió muchos éxitos.

¿Vio a Henry Vaca en su debut en Universitario de Perú?

Claro, el otro día me fui al estadio para verlo en su debut con Universitario y es un chico con grandes condiciones, me alegré de ver un jugador de gran técnica. Desde que ingresó le vi esa jerarquía, ya que en la primera jugada se sacó a un defensor y metió un pase para el gol de la “U”, además fue figura en el resto del compromiso. Este chico va a triunfar y será un gran aporte para Universitario de Deportes.

Usted se caracterizó por ser un gran ojeador de jugadores, ¿se acuerda del caso Gustavo Domingo  Quinteros?

Gustavo Quinteros era un delantero que los dirigentes de The Strongest habían contratado un año antes de que llegue al club (1988), no veían la forma de deshacerse de él, inclusive no le mandaron pasajes para que vuelva de la Argentina y él se vino por tierra. Cuando se presentó, me pidió que lo viera para que se quede, aunque como delantero era de regular para abajo, pero tenía buen salto y en los entrenamientos lo puse de defensor.

El entrenador  de origen incaico continúa vigente.
Foto:Moisés Barack

¿Y cómo lo hizo debutar en la zaga?

(Ricardo) Fontana y (Eligio) Martínez estaban sancionados y cuando jugamos en Tarija fue convocado. En el avión le comuniqué que jugaba de titular y en la defensa. Se puso pálido y al inicio del encuentro estaba medio asustado; sin embargo, poco a poco se fue asentando y ganamos 1-0. El equipo estaba celebrando en el camarín y Gustavo no llegaba, de pronto entró con canastones de premios, ya que fue elegido el mejor jugador de la cancha, nunca me voy a olvidar su sonrisa de oreja a oreja. Me abrazó y me dijo que nunca más lo mueva de ese puesto. Años después Gustavo terminó jugando  de defensor con Bolivia en el Mundial de Estados Unidos 1994.

Cuéntenos  del trío de oro que  tuvo Destroyers: Sánchez, Etcheverry y Ramos...

El club Destroyers me contrata en 1987 y el presidente (Lorgio Blanco)  fue muy claro conmigo de entrada, ya que me dijo que no tenía presupuesto para traer refuerzos extranjeros. Me mandó a observar un campeonato juvenil de la AcademiaTahuichi Aguilera  para que vea algunos elementos y ahí lo vimos a Marco Etcheverry, Mauricio Ramos y Erwin Platini Sánchez, les decían los tres mosqueteros y abusaban de la gran técnica que tenían. Hablé con ellos y los convencí de llegar a Destroyers.

¿Por cuánto ficharon los tres jugadores?

Al principio el presidente no los quería contratar, yo ya había hablado con Roly Aguilera  y nos pidió 30.000 dólares por los tres, pero don Lorgio no quería y le prometí que a fin de año los vendía a los tres en 100 mil y recuperaba su inversión. Cuando concluyó la temporada Bolívar se llevó a Erwin Sänchez y sólo por él pagó   180 mil dólares, al año siguiente  fichó a Marco Etcheverry por 150 mil dólares. Destroyers hizo un gran negocio y con ese dinero terminaron de hacer su complejo deportivo y en la inauguración dijeron que me iban a realizar un reconocimiento, pero hasta estos días el premio no llega (risas).

Foto:Moisés Barack

¿Qué trabajo hizo con jugadores de Bolívar?

Ahí lo ubiqué de posición a Vladimir Soria (1985). Soria era un diez que venía de Wilstermann y cuando llegué a la Academia no jugaba, en las prácticas lo vi que quitaba muchas pelotas y le dije: ‘Vladi, usted puede jugar de seis y tiene la ventaja de quitar bien y apoyar bien’. Me respondió que lo que él quería era ser titular y fue la revelación. Llegó a selecciones y al Mundial. Cuando llegó Carlos  Ángel López se complementaron muy bien junto a Carlos Borja y conformaron un medio campo de lujo que tuvo la Academia.

Hace poco retornó a Bolivia  Jorge Hirano, usted lo trajo en 1986, ¿recuerda que el Koky no funcionaba al principio y luego fue uno de los ídolos?

Me cargué toda la crítica cuando Hirano no funcionaba los primeros meses, pero luego... Al Koky lo dirigí en Perú en Unión Huaral, que era un equipo chico y conocía de su capacidad, y cuando Mario Mercado me dijo hay que traer un puntero izquierdo para la Copa, le hablé a Koky, que también había jugado en la selección peruana .

Foto:Moisés Barack

¿Koky aceptó la propuesta inmediatamente?

Tenía muchos problemas sentimentales y no estaba jugando en Sporting Cristal. Sucede que él es hijo de japonés y no permitían en esa época que un japonés se casara con una que no era de su raza. La esposa de Hirano era peruana y había ese conflicto. Cuando le dije que nos íbamos a Bolívar, me dijo que sería una bendición y me contó el problema que tenía con la señora y todos ya conocen lo que significó él para la historia de Bolívar.

¿Qué jugadores más destacaron  en sus inicios?

En el Wilstermann lo encontramos al Cucharón Édgar Olivares y a Gonzalo Galindo, y no se olviden que en The Strongest  trabajamos mucho  con  Óscar Sánchez, que no sabía cabecear  y nos quedábamos media hora después del entrenamiento haciéndolo saltar, me apenó mucho su fallecimiento porque fue un chico muy cariñoso y que triunfó en la Argentina.

¿Qué hizo  en los últimos años, sigue dirigiendo?

Sigo ligado al fútbol, hasta hace poco estuve trabajando en la Universidad Alas Peruanas. Acá (en Lima) se realizan torneos interuniversitarios con mucha competitividad y muchos de ellos tienen jugadores profesionales. De los cinco campeonatos que participamos, en cuatro logramos el título, desgraciadamente hace un par de meses falleció el rector y la nueva directiva que ingresó nos quiso bajar a todos los docentes el sueldo, nadie aceptó y ahora estamos de descanso, aunque siempre con el bichito de dirigir, que es lo que a uno le gusta.

Si le llaman de Bolivia, ¿está dispuesto a volver?

Sería una gran alegría porque tengo lindos recuerdos y sería una forma de agradecimiento a la gente de Bolivia, que me dio tanto cariño. 

Yo vivo del fútbol y me queda  aún mucha cuerda

para enseñar todo lo que sé. Conozco el medio boliviano y tengo claro que en el momento falta trabajo con las menores y que se debe repetir lo que hacía Roly Aguilera. La actuación de Bolivia en la última Copa América fue mala, pero no hay que seguir lamentándose, se debe trabajar porque hay material humano y lo digo con conocimiento porque estuve ahí y sé de la capacidad de los jugadores. Ojo, todo es consecuencia de un trabajo y hay que hacerlo.

El entrenador tuvo que escapar por el  Desaguadero 

Moisés Barack tiene una anécdota inolvidable en el  país. Un problema con el exdirectivo de Bolívar  Félix Romano (+)  le  impidió dejar Bolivia  por la terminal aérea de El Alto, donde le retuvieron su pasaporte. El técnico acudió a un par de amigos periodistas, quienes le aconsejaron que salga del país  por el sector de Desaguadero.

“Yo había terminado mi contrato con Bolívar y me tenía que venir de vacaciones a Lima, cuando llegué al aeropuerto a sacar mi pasaje me indicaron que no podía salir de La Paz porque tenía una orden de arraigo y se quedaron con el pasaporte. Regresé a la ciudad y me encontré con el periodista Toto Arévalo y le conté la orden de restricción que tenía por el problema que había con un dirigente”, recordó.

“Toto me dijo que era muy simple salir de La Paz y me sugirió que me vaya por el Desaguadero y me mandó a ese lugar junto al periodista Ramiro Camacho y su camarógrafo. Cuando llegamos al Desaguadero, cruzamos el lago en una barcaza y hasta ahí no había novedades. El problema era que cuando estemos en territorio peruano tenía que presentar los documentos para ingresar a mi país, pero al llegar por suerte mía el capitán que estaba a cargo me reconoció por mi trayectoria y me abrazó, me dejaron entrar y dio la orden para que pase y me hicieron pasar al cuartel para dormir esa noche, al día siguiente me llevaron al aeropuerto y compré mi pasaje para venir a Lima”, añadió.

Recuerdo que hicimos una nota con Ramiro en pleno lago cuando pasábamos del lado boliviano al peruano, siempre estaré  agradecido a estos comunicadores porque era un momento duro y lo conseguí. Luego volví a Bolivia y solucioné el problema. Ese Ramiro Camacho, al margen  de ser un gran periodista, es un gran amigo y un tipo muy íntegro con sus amigos, tengo un gran recuerdo de él y cada vez que leo sus notas por Facebook  lo felicito”, destacó.

¿Barack es un técnico con suerte? El DT afirmó que “en la vida todo es fruto del trabajo. Si usted es agricultor y trabaja su tierra va a tener éxito, pero si se levanta a las diez de la mañana y no hace sus tareas, no va a producir nada. Barack es un hombre de suerte porque trabaja, ya que me enseñaron desde que era jugador que había que esforzarse. Para surgir en todas las profesiones hay que trabajar mucho”.

 

HOJA DE VIDA

  • Nombre Moisés Barack Caycho.
  •  Lugar y fecha de nacimiento Nació en Ica el 26 de diciembre de 1943.
  •  Trayectoria Fue director técnico de la selección peruana, con Bolívar fue campeón en 1985 y 1991, mientras que con The Strongest consiguió el título de 1989.
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