Egan Bernal, el escarabajo que sorprende al mundo

Un día después de coronarse en Francia, otra vez logró ayer un título en Bélgica.
miércoles, 31 de julio de 2019 · 00:00

Juan Sebastián Serrano / Zipaquirá, Colombia

 Mientras sus compatriotas entrenaban en los Andes, él se batía por trochas en carreras de ciclomontañismo. Hace un suspiro se montó en una bicicleta de ruta por primera vez y para siempre. Ahora el nombre de Egan Bernal estará escrito hasta la eternidad como el primer colombiano en ganar el Tour de Francia.

 El colombiano  se impuso  ayer  en la 10ª edición del Criterium de Roeslare, en Bélgica, por delante de los corredores locales Thomas de Gendt (Lotto Soudal) y Dylan Teuns (Bahrain-Merida). El reciente vencedor del Tour de Francia, vestido con el maillot amarillo que le acredita como ganador de la Grande Boucle, ya había participado el lunes en el Criterium de Aalst, también en Bélgica.  

 Nació por azar en Bogotá hace 22 años. Con dotes de adivino, el médico de confianza de los Bernal Gómez sugirió su inusual nombre, Egan, que creía que en griego era sinónimo de campeón. Se hizo en Zipaquirá, una localidad de 126 mil habitantes ubicada a 42 kilómetros de la capital colombiana y a 8.600 de la conquistada París. 

Es el hijo mayor de una familia humilde sostenida con las labores de guardia de seguridad de su padre y de cultivadora de flores de su madre. A los ocho años doblegó la voluntad de su papá, un ciclista frustrado que se oponía a que su primogénito domara caballos de acero. Su leyenda para el deporte de élite nació sobre una bicicleta de ciclomontañismo, su primer paso para graduarse como amo de la montaña. 

 En Zipaquirá aprendió a sortear las trampas de la naturaleza, lejos de las cumbres de los Andes, donde se forman la mayoría de ciclistas colombianos. Aquí probó caminos escarpados y sinuosos que comenzó a recorrer todas las mañanas -algunas de neblina- bajo la guía de Fabio Rodríguez, exgregario de lujo en dos vueltas a España en los noventa. 

El tímido y menudo Bernal debutó hace tres temporadas en el ciclismo de ruta, su sueño de niño, y desde entonces se tomó al pelotón por asalto.  En 2017 se coronó campeón del Tour del Porvenir, en 2018 ganó el Tour de California y a mediados de junio se consagró en la Vuelta a Suiza. A principios de año venció a Nairo Quintana y Rigoberto Urán en la Colombia 2.1. Para su segunda participación en el Tour fue llamado a llenar las zapatillas del cuatro veces campeón Chris Froome, ausente por lesión, en el antiguo Sky, la escuadra más dominante en la historia reciente de la competición gala. Pero finaliza como líder conjunto de la escuadra y como el pedalista más joven en ganar la prueba ciclista más importante desde la Segunda Guerra Mundial. 

Su carácter sereno y tímido se rompió en el alto de Tignes. Lloró en los brazos de su novia y padre. En Val Thorens, cuando aseguró la victoria, mantuvo los nervios de acero de un campeón, pero lanzó una amenaza que retumbó mientras paseaba por las calles de París: “Esto es como la droga, un vicio, ganas el Tour y ya piensas en el otro” (AFP).

 

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